Interior del convento de Santa Clara de Córdoba
La restauración en el convento de Santa Clara ahonda en la historia de Córdoba
El Ayuntamiento prevé una nueva fase, de dos millones de euros, con la que se recuperará la totalidad del edificio
El de Santa Clara no es un convento más de los muchos que llegó a tener la ciudad de Córdoba y cuya historia hunde las raíces en el siglo XIII, sino que es un enclave con huellas de varias civilizaciones y culturas anteriores que no dejan de deparar sorpresas. Son 2.000 años de historia en sólo unos metros cuadrados.
El Ayuntamiento acaba de recibir las obras de la primera fase de restauración, en las que se han destinado unos 480.000 euros, y que son sólo el primer paso de un proyecto más ambicioso, en el que se prevé la inversión de unos dos millones de euros, que intervendrán en la totalidad del edificio.
Miguel Ángel Torrico y José María Bellido, en el alminar del convento de Santa Clara
Los trabajos que ahora han terminado han tenido como objetivo la consolidación del alminar, así como de la primera crujía. Además, se han hecho algunas catas arqueológicas que han ofrecido más información sobre la mezquita del siglo IX, que convive con un edificio paleocristiano y con el convento católico que, levantado en el medievo tuvo varias modificaciones en las centurias sucesivas.
El historiador José Manuel Escobar Camacho, en una reciente conferencia en la Real Academia de Córdoba definió este convento de Santa Clara como «un palimpsesto urbano» e hizo un recorrido desde los antecedentes urbanos del cenobio hasta los últimos avatares sufridos en el siglo XX.
Los trabajos actuales
Esa historia rescatada de los documentos tiene su confirmación en los trabajos arqueológicos realizados en el antiguo templo, como los culminados recientemente en el alminar, del siglo X o en la primera crujía, que durante siglos fue el dormitorio de las clarisas.
Con la segunda fase, que se prevé tenga una duración de 18 meses, la recuperación del edificio será total y pasará a tener distintos usos, entre los que destaca el de ser sede de la Agrupación de Cofradías y albergar el Museo Cofrade, lo que vendrá a sumar un atractivo más a la ciudad, en el corazón del casco histórico, con la exhibición del rico patrimonio artístico que custodian las hermandades de la capital.
El convento de Santa Clara era el único borrón existente en 1994 cuando el centro histórico recibió la distinción de Patrimonio de la Humanidad. En toda la zona delimitada por la Unesco era el único monumento abandonado, pese al intento del alcalde Julio Anguita de cederlo a la comunidad islámica en medio de una gran polémica, o del intento de Caja Madrid de convertirlo en Museo de la Ciudad con un proyecto que la crisis del ladrillo se llevó por delante.
Un rico pasado
Esta trayectoria reciente no ha pasado desapercibida al alcalde, José María Bellido, quien en la visita a Santa Clara ha recordado «las décadas de abandono» sufridas por el viejo convento y que ya está en marcha el objetivo de «no sólo recuperarlo, sino de arrojar conocimiento» ante «el impresionante recorrido histórico que ha tenido, desde el siglo III», siendo el primer convento una vez que el rey San Fernando reconquistó la ciudad, por lo que es «un edificio cargado y plagado de historia».
Esa trayectoria no finalizó con el cierre del convento. Tras las desamortizaciones del siglo XIX, que tanto daño hicieron al patrimonio artístico y monumental de la ciudad, una parte de Santa Clara se destinó a cuartel y en una enorme extensión trasera se construyeron viviendas e, incluso, un circo que posteriormente fue convertido en mercado.
Por último, el presidente de la Gerencia de Urbanismo, Miguel Ángel Torrico, se ha mostrado confiando en la pronta culminación de la siguiente fase, con la que no sólo se cumple el objetivo está «recuperar un espacio» y «dotarlo de un uso cultural volcado en la ciudad, que no va a ser administrativo, sino fundamentalmente cultural y también dirigido a colectivos o ámbitos culturales que necesiten o puedan usar este espacio para el desarrollo de proyectos».