'Misa de san Juan de Mata' de Juan Carreño Miranda

'Misa de san Juan de Mata' de Juan Carreño Miranda

Redescubriendo a los maestros olvidados del Barroco español

Detrás de Velázquez, Murillo o Ribera hay decenas de pintores cuya obra, en muchos casos, igualaba e incluso superaba a la de sus maestros

Visitando museos por todo el mundo me di cuenta, que además de los grandes nombres que nos pueden sonar a todos; como Velázquez, Murillo, Ribera… Hay una cantidad ingente de pintores y escultores, que en muchos casos formaban parte de los propios talleres de los maestros, y que dada su similitud por cuestiones técnicas y estéticas sus obras han estado erróneamente catalogadas y olvidadas durante siglos.

Durante el primer tercio del Siglo XVIII, Antonio Palomino, pintor y tratadista cordobés publicó en 1724 el tercer tomo del museo pictórico dedicado a biografías de pintores y escultores españoles. Esto fue un hito clave para el conocimiento de la historia del arte español, ya que se trató de más de 120 biografías, un corpus a partir del cual ya era posible elaborar una red del desarrollo del arte en España. Este libro alcanzó difusión internacional, se tradujo a varios idiomas y se editó en diversos formatos fuera de nuestras fronteras.

'La conquista de Córdoba por Fernando III el Santo', de Acisclo Antonio Palomino

'La conquista de Córdoba por Fernando III el Santo', de Acisclo Antonio PalominoCabildo Catedral

Pero a pesar del arduo trabajo de Palomino estos hechos quedaron como algo anecdótico ya que durante gran parte del S.XVIII, sigue siendo una escuela sin visibilidad en el extranjero. El historiador de arte francés Dezallier publicó a mediados del S.XVIII una enciclopedia de pintores europeos. Un dato curioso es que la misma incluye más de quinientas biografías de artistas, de los cuales españoles solo aparecen Luis de Vargas, Velázquez, Murillo y Ribera y por si esto fuera poco, aparecen en la sección conjunta de pintores «Napolitanos y Españoles», es decir todavía no se reconoce la pintura española como escuela independiente. Esto da mucho que pensar, sobre todo conociendo la calidad pictórica de los pintores españoles y la relevancia histórica del reino español.

España vuelve a estar de moda

A principios del del S.XIX y después de que muchas obras saliesen de España debido sobretodo a los botines de guerra franceses y los presentes diplomáticos a las fuerzas inglesas que apoyaron la causa española en la Guerra de la Independencia, España comenzó a ser redescubierta por muchos coleccionistas y comerciantes de pintura europeos que pusieron sus ojos en la península ibérica como fuente para enriquecer sus colecciones y museos.

Uno de los hechos más importantes para la puesta en valor de nuestro arte, es que una parte de estas obras que salieron de España con destino al Museo Napoleón de París, donde acabaron 50 cuadros españoles para ser expuestos y que aunque tras el Tratado de Viena regresaron, ya sentaron las bases y despertaron un interés fortísimo en todo el viejo continente.

Uno de los comerciantes, antes mencionados, es el escocés William Buchanan. Viajó a España en 1808 en búsqueda de obras y que rápidamente avisó a su íntimo amigo el pintor George Augustus Wallis, de que en Inglaterra no tenían ni idea de la importancia y la calidad de la escuela española, insistiéndole en que viniese a conocerla. Más tarde, Buchanan publicó en sus memorias una alabanza a los maestros españoles y además reprodujo cartas que enviaba de vuelta al Reino Unido avisando de las maravillas iba encontrando a su paso.

La influencia del Museo del Prado

En esta época comenzaron a aparecer los primeros escritos extranjeros sobre arte español, como el de Johann Dominicus Fiorillo, que se publicó en Alemania o el de Frédéric Quilliet, en Francia. La guinda del pastel la puso la apertura del Museo del Prado en 1819, que desde el primer momento contó con 290 pinturas de 49 artistas españoles de primera fila de los siglos XVI a XVIII provenientes de las Colecciones Reales. Es en este contexto cuando empiezan a aparecer de nuevo nombres como Francisco de Zurbarán, Juan de Valdés Leal, Alonso Cano, Fray Juan Bautista Maíno, Juan Carreño de Miranda, Antonio Pereda, Francisco Collantes, o el mismo Greco, que aunque se considere formalmente manierista tardío, es el ejemplo teórico más completo de este fenómeno.

Maíno

'Imposición del escapulario a San Simón Stock', de Juan Bautista Maíno

Todo esto sienta las bases del descubrimiento del arte español. Esta revolución y puesta en valor de nuestro arte sigue vigente a día de hoy, pero nosotros con este proyecto queremos ahondar aún más y lanzar el mensaje de que detrás de estos grandes nombres, hay una cantidad enorme de artistas que en muchas ocasiones superaban al maestro.

Uno de los problemas que ha existido tanto aquí como en el extranjero ha sido que cualquier pieza que se pareciese a alguno de los pocos artistas afamados históricamente se atribuía directamente a ellos, no cabía la posibilidad de que estuviese pintado por otras manos. Esto ha sido lo que ha causado que haya aún muchas obras con catalogaciones pobres y que han sido olvidadas. Además el hecho de que España haya sido históricamente más importador que exportador de obras de arte, nos convierte en uno de los países más ricos artística y culturalmente.

El arte antiguo en nuestros días

Para hablar y profundizar sobre el concepto del arte en general y en este caso particular el Barroco, tenemos que poder ver el arte, tenerlo delante y observarlo con detenimiento. En un mundo donde las interacciones se miden en segundos y en ‘Me gustas’, el arte antiguo te hace detenerte, no pararte, observar, no mirar y sobre todo sentir, si somos capaces de humildemente ofrecernos a él sin complejos.

Creo que es importante también saber convivir con las piezas. Por supuesto han cambiado las modas, las casas no son como eran antiguamente; los techos son más bajos y no caben las lámparas de araña, escasean las antesalas donde colocar tresillos y las paredes de pladú no aguantan con tanta facilidad un marco español del S.XVII en madera maciza tallada. Pero las obras de arte han sido creadas para convivir e interactuar con ellas. Nuestra misión como galeristas de arte antiguo no es sólo sacar a la luz maestros olvidados y colocarlos en un entorno adecuado, sino además encontrar sus obras maestras y permitirles que una vez más y después de siglos, puedan volver a impactar y emocionar con toda su fuerza.

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