Más de un siglo de azulejos devocionales: «sello de buen gusto y catolicismo del pueblo cordobés»
Antigua costumbre en las casas, fue una obra impulsada por el empresario y futuro alcalde de Córdoba Luis Castanys, la que reestableció su forma moderna, que ahora quiere catalogar y proteger Vox
El azulejo devocional que inspiró a otros muchos, situado en la calle Diario de Córdoba
«Recientemente, en la fachada de un nuevo edificio construido en la calle de la Librería, ha aparecido un elemento de ornamentación muy bello y muy típico de Córdoba: un precioso San Rafael, hecho en azulejos». Así rezaba el 'Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos' del 4 de febrero de 1921. Y continuaba: «Hace ya tiempo apareció otro análogo en el Museo provincial de Bellas Artes. Ambos son obra de un notable ceramista sevillano, el señor Vigil Escalera, a quien también se ha encomendado la reproducción en azulejos del admirable cuadro de Romero de Torres titulado La Saeta, que ha de exornar los muros de la poética y plaza de Capuchinos». Hacía referencia en la sección 'De arte' y con el titulillo 'Un elemento de ornamentación' al la primera de las obras que el grupo municipal de Vox ha propuesto catalogar y proteger. Aunque antes de esa fecha ya existían adornos similares, aquel San Rafael fue el primero de los modernos, tras el que vendrían muchos otros a imitación en el Rescatado, San Pablo, San Francisco, el Bailío...
La calle de la Librería es, precisamente, la actual calle Diario de Córdoba (no confundir con el Diario Córdoba moderno). También se la denomina San Fernando o De la Feria. Y el nuevo edificio al que se refiere, la ampliación del negocio del empresario, y posterior alcalde de Córdoba, Luis Castanys, quien inauguró el establecimiento a las seis de la tarde del 4 de septiembre de 1920. Es el que actualmente ocupa el hotel Patios de Córdoba. Al respecto, el periódico al día siguiente destacaba los espacios dedicados a prendas de vestir y perfumería: «al acto de apertura asistió numeroso y distinguido público, en el que figuraban elegantes damas y bellas señoritas». Hubo fiambres, dulces, vinos, licores y habanos, un ameno baile e incluso la música de un piano de manubrio.
El azulejo está hoy en el hotel Patios de Córdoba
En cuanto al que apareció en el Museo de Bellas Artes, se trataba no de un azulejo devocional de Vigil Escalera, sino de una obra dedicada a Cervantes, y colocada en el Museo de Bellas Artes, antiguo hospital de la Caridad, el 23 de abril de 1917, día del entierro del Fénix de los Ingenios y tomado por error como día de su muerte por el registro en la parroquia. Recoge la información una crónica de Ricardo de Montis en 'Diario de Córdoba'. Medía 1'50 de alto por 85 cm. de largo. En los ángulos superiores tenía dos medallones, uno con la efigie de Cervantes y otro con el escudo de Córdoba. Contenía un texto de Rodríguez Marín: «El Príncipe de los Ingenios de España, Miguel de Cervantes Saavedra, de abolengo cordobés, mencionó este lugar y barrio en la mejor novela del mundo. Varios cordobeses con amor de paisanos y con veneración de españoles dedican este humilde recuerdo al insuperable escritor». El impulsor de la idea fue el director del museo, Enrique Romero de Torres, hermano del pintor.
Volvemos al azulejo colocado en la calle Librería, actual Diario de Córdoba. La prensa local destacaba que «no solamente los amantes de la religión sino de todo lo tradicional» debían ver con buenos ojos esta obra, que entroncaba con una tradición antigua: colocar en las puertas de las casas un azulejo dedicado bien a San Rafael, bien a la Virgen de la Fuensanta. Así, el señor Castanys, volvía a la costumbre, que fue muy influyente, pues a partir de entonces proliferaron otros muchos, que ahora se quieren proteger. «Ya que las exigencias de la vida, quitan a las edificaciones modernas el sello característico de las viejas ciudades, reestablézcase, al menos, este sencillo elemento de ornamentación, que siempre será un sello de buen gusto y catolicismo del pueblo cordobés», concluía la noticia.
Reproducción de La Saeta de Julio Romero de Torres en la Plaza de Capuchinos
A Vigil Escalera se le encomendó también, como hemos visto, la reproducción de 'La Saeta', que merece historia aparte, pues generó una notable controversia al colocarse en la Plaza de Capuchinos, su actual ubicación. La otra opción era la Plaza del Potro, en principio lugar relacionado con la obra por la cercanía del estudio del propio Romero de Torres, situado en la casa donde nació. Curiosamente, en 1919, el Ayuntamiento había decidido dedicar una calle al pintor, la actual que desemboca en la plaza de Jerónimo Páez. Una suscripción popular sufragaría su rótulo. Finalmente, el dinero para ese homenaje fue suficiente para sufragar también la obra de azulejos.
Como recoge el diario El Defensor de Córdoba del día 13 de octubre de 1921, la colocación de los rótulos y los portes de los azulejos costó 6'06 pesetas; las madera y portes 8'75; los jornales del peón 12 pesetas; los del maestro instalador 30 pesetas; el viaje y hospedaje de dicho maestro, 33'50. Todo eso en cuanto al rótulo de la calle. En lo que respecta al porte de los azulejos y ladrillos de la obra La Saeta, 19'65; la madera y materiales, 30'50; los jornales de los peones, 56'25; los del maestro instalador; 108 pesetas; su viaje y hospedaje 570'9; y el cheque de los señores Pedro López e Hijos, remitido a Vigil Escalera, 735'2. El total entre ambas cosas, rótulo y obra 'La Saeta', llegó a 1.096'9 pesetas. La reproducción, recordemos, del mismo tamaño que el original, se había colocado a principios de octubre.
¿Por qué finalmente triunfó la ubicación cercana al Cristo de los Faroles? Sencillamente, el contenido de La Saeta, que une los pasos de Los Dolores y el Cristo de Gracia, se vio en más sintonía con la entrada de la Virgen de los Dolores el Viernes Santo.
Algunos azulejos devocionales
Azulejo devocional en el Bailío
Azulejo devocional en la entrada de Capuchinos
Azulejo devocional en la entrada de San Pablo
Azulejo devocional de la hermandad de la Expiración, junto a San Pablo
Azulejo devocional en el Rescatado