Puerta de San Nicolás de la Mezquita Catedral de Córdoba
El Cabildo inicia la restauración de la portada de San Nicolás en la Mezquita Catedral de Córdoba
El Deán subraya que es un nuevo paso en el compromiso con la protección de los valores históricos, artísticos y constructivos del monumento
El Cabildo Catedral de Córdoba ha iniciado los trabajos de conservación y restauración de la Puerta de San Nicolás de la Mezquita-Catedral, situada en el lienzo oriental del monumento, en la calle Magistral González Francés. La actuación, que cuenta con una inversión de 160.000 euros, ha comenzado con el montaje de los andamios necesarios para desarrollar la intervención.
Los trabajos serán ejecutados por la empresa especializada Anbar, bajo la dirección técnica de la restauradora Anabel Barrena Herrera, y forman parte del proyecto impulsado por el Cabildo para rehabilitar progresivamente todas las puertas exteriores del monumento. De este modo, la intervención en San Nicolás da continuidad a las realizadas anteriormente en las Puertas de Santa Catalina, San Sebastián, San José, Grada Redonda y de la Concepción Antigua, que fueron objeto de trabajos de conservación con anterioridad.
El deán presidente del Cabildo Catedral, Joaquín Alberto Nieva, ha destacado que esta actuación «constituye un nuevo paso en el compromiso permanente del Cabildo con la conservación de la Mezquita-Catedral y con la protección de todos los valores históricos, artísticos y constructivos que reúne el monumento». Igualmente, Nieva ha subrayado que «el objetivo del Cabildo es preservar la Mezquita-Catedral con el máximo rigor técnico y garantizar que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de un patrimonio excepcional que pertenece a Córdoba y constituye una referencia cultural de alcance universal».
Una intervención necesaria
La Puerta de San Nicolás forma parte de la ampliación oriental de la antigua mezquita ordenada por Almanzor entre los años 987 y 989. Con unas dimensiones aproximadas de 13 metros de altura por 11 de anchura, presenta una composición en la que se combinan piedra, ladrillo, mármol, madera y elementos metálicos.
Su configuración actual responde en buena medida a la restauración realizada en 1908 por el escultor Mateo Inurria, bajo la dirección del arquitecto Ricardo Velázquez Bosco. La portada presenta un esquema tripartito articulado en torno a un arco central de herradura, elementos decorativos de ataurique, ladrillo y mortero, celosías de mármol y una puerta de madera revestida con planchas de latón.
Las patologías
Los estudios previos han identificado un estado de deterioro que afecta especialmente a los elementos ornamentales de la portada. Entre las principales patologías se encuentran la arenización y pérdida superficial de los sillares de calcarenita, la aparición de grietas y fisuras, la erosión de los relieves, el desprendimiento de piezas y la pérdida puntual de atauriques, morteros y elementos de barro cocido.
La fachada presenta también costras negras y depósitos de suciedad derivados de la contaminación ambiental, colonización de líquenes y hongos, restos vegetales, oxidaciones en las planchas de latón y diferentes alteraciones ocasionadas por la humedad y la exposición continuada a los agentes atmosféricos. Algunos paneles decorativos se encuentran separados de su soporte y presentan riesgo de desprendimiento, lo que hace necesaria una actuación de fijación y consolidación.
Limpieza, consolidación y recuperación
La intervención tendrá como prioridad preservar los materiales originales y estabilizar las zonas más vulnerables. Antes de comenzar la limpieza se acometerán trabajos de preconsolidación sobre los elementos que presenten problemas de cohesión, desprendimientos o procesos avanzados de arenización.
Los trabajos incluirán la limpieza manual, mecánica y química de la fachada, seleccionando en cada zona el procedimiento más adecuado para evitar daños sobre los materiales históricos. En los elementos originales cubiertos por costras negras se contempla el empleo de equipos láser, una técnica especialmente precisa que permite eliminar los depósitos perjudiciales sin utilizar productos abrasivos.
También se aplicarán tratamientos biocidas para eliminar líquenes, hongos y musgos, y se retirarán restos vegetales, nidos de insectos, clavos, alambres y otros elementos ajenos a la portada. Las partes afectadas por grietas, pérdida de cohesión o riesgo de caída serán fijadas y consolidadas, mientras que las oquedades y fisuras se sellarán con morteros compatibles.
La actuación contempla igualmente la reintegración volumétrica de las zonas que hayan perdido elementos esenciales para su estabilidad o para la correcta lectura del conjunto. Estas reposiciones se ejecutarán de forma diferenciada y reversible, respetando los restos históricos y evitando recreaciones que puedan confundirse con los materiales originales.
La puerta de madera, revestida con planchas de latón, recibirá un tratamiento específico para eliminar la suciedad, estabilizar los procesos de oxidación y corrosión, reparar deformaciones y pérdidas, y aplicar una protección frente a futuros daños ambientales.
Una vez concluidos los trabajos, la fachada se incorporará al programa de mantenimiento permanente de la Mezquita-Catedral. El seguimiento incluirá la revisión de cornisas, canaletas, juntas y zonas de evacuación de aguas, el control de la vegetación y el biodeterioro, la limpieza periódica de la puerta y la aplicación de medidas para evitar los daños ocasionados por las aves.