Los jugadores del Córdoba, cabizbajos después del varapalo sufrido anoche
Señalados por El Arcángel tras una semana 'horribilis'
La afición del Córdoba disparó contra todos después de sellar la tercera derrota consecutiva en 10 días
No se salvó nadie. El Arcángel dijo anoche 'basta' después de la tercera derrota consecutiva en apenas diez días. Aunque no se esperó ni mucho menos al final del encuentro. Lo hizo en el transcurso del mismo, señalando de manera evidente a varios jugadores y acabando el duelo con cierta retranca hacia sus futbolistas con gritos de «a por ellos» en el tiempo añadido y con 1-4 en contra.
Una histeria colectiva difícil de entender mirando la situación con cierta perspectiva. El Córdoba llegaba al choque de ayer después de dos derrotas seguidas y muy malas sensaciones defensivas, pero a solo un punto del play off. La puesta en escena, cuando el equipo debía reactivarse, fue ir 0-2 en apenas 15 minutos y 0-3 en la primera media hora de juego. Algo ante lo que El Arcángel no quiso callar.
La portería y la defensa, en el foco de la ira
A partir de ese momento, la grada no tuvo miramientos. La bronca (que no simples pitos) se instaló en El Arcángel de manera bastante acentuada. Especialmente con Iker Álvarez, al que buena parte de la afición culpó después del 0-2 y del 0-4. Aclamado como uno de los mejores futbolistas de la temporada durante buena parte de la misma, pero ahora señalado en esa búsqueda de culpables habitual cuando se firma una serie de tres derrotas seguidas.
Otro de los que se llevó una fuerte reprimenda fue Carlos Albarrán (rompió la línea en la acción del segundo tanto andorrano), si bien no fue el único, ya que los pitos se instalaron también en Ignasi Vilarrasa, Xavi Sintes o Álex Martín. Anoche, desde luego, la defensa quedó muy señalada, con fallos individuales bastante llamativos en todos ellos.
Iván Ania tampoco escapa de la crítica: el cambio de Obolskii, clave
Tras el duelo, Ania asumía la culpa. «El más señalado debo ser yo», decía ante la prensa cuando se le preguntaba por varios jugadores. El ovetense, además, evidenciaba su contrariedad por la involución defensiva del equipo (9 goles en tres partidos y ocho en las primeras partes). «Hemos hecho agua», reconocía.
Pero, si hubo un punto negativo en la valoración sobre Iván Ania por parte de la grada, ese fue el del cambio de Obolskii. Quedaban siete minutos, el partido iba 0-4 y el asturiano decidió darle entrada al ruso, lo que provocó el enfado de la grada al entenderlo como un gesto más que innecesario con un futbolista al que apenas ha dado oportunidades en sus dos temporadas como blanquiverde. «No tenía pensado hacer ese cambio porque con 0-4 hay momentos en los que meter a un jugador es una putada. Esa es la realidad, pero vi que Goti ya no podía», se excusaba.
Un 'marrón' para el ruso que, en esa situación, sí que estuvo por delante de futbolistas con mayor jerarquía como Sergi Guardiola o Pedro Ortiz, inédito por cierto en los tres últimos partidos de Liga. Y el domingo toca Santander, el peor escenario posible para obligarse a iniciar una escalada.