Antonio Fernández Monterrubio este jueves, junto a Juanito

Antonio Fernández Monterrubio este jueves, junto a JuanitoLa Voz

La valoración del Córdoba de su controvertido mercado

La cúpula del club desgrana su visión de la plantilla tras la ventana de fichajes veraniega, con defensa clara de su modelo, ajustado a la realidad actual y a no hipotecar el futuro, y de las decisiones con respecto a puestos como el lateral izquierdo o la delantera

Las cabezas visibles de la Comisión Deportiva del Córdoba, el CEO Antonio Fernández Monterrubio, el director deportivo Juan Gutiérrez ‘Juanito’ y el secretario técnico Raúl Cámara, hicieron este jueves balance del mercado estival de fichajes para el club. Fue en forma de desayuno informativo abierto a preguntas, donde intentaron explicar todas las grandes inquietudes que han surgido durante todas estas semanas en el cordobesismo.

Monterrubio hizo una larga alocución inicial, donde dejó sus titulares, que pasaron porque fue un mercado «no para gastar, sino para construir», y donde puso en valor haber mantenido pese a las muchas bajas gran parte de los jugadores con los que se contaba, pese a haber existido muchas propuestas. Se mantiene un armazón con Iker Álvarez, Albarrán, Rubén Alves, Isma Ruiz o Carracedo, con renovación de otros puestos, entre otras cosas por perder a hombres imposibles de retener como Requena, al ser cedido, Jacobo, por querer irse al Oviedo, y Fuentes, que pagó su cláusula para irse al Mallorca. Precisamente el dirigente puso a algunos de ellos como ejemplo, junto a otros como Álex Sala, de jugadores «que la gente no conocía» y han dejado beneficios para el club.

El sevillano, además de defender el modelo de fichajes, de esa apuesta por jugadores jóvenes, ello pese a reconocer que «riesgo siempre hay» de equivocarse, hizo la autocrítica de no saber transmitir desde la entidad la «realidad» con la que se trabaja. Por ejemplo, el Córdoba ha trabajado con un límite salarial de 11,04 millones de euros, sobre 900.000 más que el último del pasado curso. No entraron ahí directamente los 3 millones del pago de cláusula del Mallorca por Fuentes, ya que sólo computa un valor estimado de LaLiga por las ventas medias de los tres cursos anteriores, y sólo un segundo traspaso habría ido íntegro. Este año, además, no entraba en el nuevo cálculo ya la parte correspondiente de la ampliación de capital de Infinity y Park Bench tras el regreso a Segunda.

Budesca cambió los planes en la defensa

La comparecencia fue un rosario de nombres propios, casi posición por posición. En la meta, todas las partes consideraron acabado el ciclo de Carlos Marín y el fichaje de Guilherme Fernandes estaba encarrilado de tiempo atrás. La llegada de Budesca, que era «la primera opción» para el lateral derecho hizo que no se cubriera la baja de un Vilarrasa que decepcionó por su rendimiento. Se cree que Egoitz, Albarrán, Diego Bri o Álex López son alternativa, aunque se entiende «el debate» en ese puesto. En cuanto al central zurdo, entre opciones pretendidas que se fueron y lo que ofrecía el mercado, la vía de Nelson Monte era ya mejor que cualquier defensor del otro perfil.

Mientras, en el tema de la delantera, se admitió que la idea con Víctor Sánchez era «que hiciera la pretemporada y se fuera cedido, porque lo pidió toda la Primera Federación», pero su buen trabajo y que gustase a Ania ha dejado ese puesto «sobrecargado» con cuatro hombres para una plaza. Son decisiones, muchas de ellas controvertidas, con las que intentarán cambiar la percepción «general» de un mercado que no ha convencido a una masa social de casi 17.500 adeptos.

El Jebari y Fomeyem, para no dormir

De los muchos temas que se tocaron en la comparecencia, llamaron la atención las valoraciones de Juanito de los casos de Salim El Jebari y Fomeyem. Sobre el extremo, el gaditano reconoció que «fue una sorpresa que viniera con tantas molestias de pubis» y que estaba «peor que cuando pasó el reconocimiento médico» que se hace para concretar el fichaje. Mientras, el central «no está apto y tiene que seguir mirándose», en un proceso que se «ha escapado de las manos». No se puede dar un plazo para que vuelva a jugar al fútbol, si es que puede hacerlo.
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