De comienzo en comienzoElena Murillo

Torrijas

«En Córdoba se podría hacer una ruta de la torrija que no dejaría indiferente a nadie»

Actualizada 05:00

Cada época del año trae consigo sus productos típicos que nos permiten identificar el momento concreto en el que nos encontramos a través de la alimentación. Ocurre con los cultivos propios de cada temporada, ocurre con los pescados, y también con los dulces que asociamos a fiestas relevantes, generalmente religiosas. El día de Todos los Santos, la Navidad, la Cuaresma o la Semana Santa ven complementada su celebración con los aromas de canela o ajonjolí, una seña de identidad más de cada ocasión.

Ahora que la Cuaresma llega a su fin, pienso en la tradición cada vez más en desuso de la elaboración casera de pestiños, roscos y multitud de postres que, preparados con esmero para degustar en la solemnizada Semana Santa, eran objeto de reuniones familiares y de vecinos en torno a la lumbre. Aún así, las pastelerías rebosan de estas delicias que, cual ambrosía, es acogida por cada cliente que busca endulzarse el paladar.

Uno de los bocados que goza de mayor popularidad en esta temporada tiene como base el pan. Supongo que es fácil identificar que estoy haciendo referencia a las torrijas. Surgidas como cocina de aprovechamiento, al pan se suman otros ingredientes tan simples como la leche, el huevo o el aceite y encuentran su aderezo en la miel o el azúcar para contentar todos los gustos. Con añoranza recuerdo aquellas que ofrecía la desaparecida confitería de La Purísima, a la sombra del Cristo de los Faroles, parada imprescindible que se sigue echando en falta quince años después. Otras han brotado con fuerza. Ya casi se pueden definir como un clásico las de Roldán y resultan francamente apetitosas las del atrayente obrador de David Ruano.

Como ocurre con casi todo en la vida, también las torrijas han evolucionado hasta transformarse en un significativo postre que es altamente demandado. Así que no sólo para desayunar o merendar, sino como remate de una suculenta comida o cena, la torrija se ha convertido en un exquisito manjar que hace las delicias de los comensales y deja los jugos gástricos a flor de piel.

En Córdoba se podría hacer una ruta de la torrija que no dejaría indiferente a nadie. Estos últimos días he podido degustar las de la Taberna Las Beatillas, que se presenta como un esponjoso bizcocho, así como la caramelizada, acompañada de sopa de coco y helado de canela que ofrece La cuchara de San Lorenzo. Ambas deliciosas como tantas otras que surgen de los fogones de muchos restaurantes de nuestra ciudad. Estamos en días apropiados para disfrutar de todas las recetas creativas que propone el dulce por excelencia de la Semana Santa.

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