firma invitadaÁngel Roldán Madueño

Tres jueves brillan más que el sol

«Jueves Santo, Corpus y Ascensión brillan más que el sol por la gran importancia que tienen para el mundo católico desde siglos»

Vayamos al brillo de hoy en la cristiandad. Jesucristo hoy lavó los pies a los apóstoles, habló del mandamiento nuevo del amor al decir «amaos como yo os amé», explicó el significado de lo que sería el amor hasta el extremo -pasión y muerte-, y nos dejó dos inmensas muestras de amor: la Eucaristía y el Sacerdocio.

La Eucaristía tiene su origen en un tema de amistad sencillo. Es propio de amigos querer estar juntos y para cuando no lo estén dejar un presente para que se recuerde siempre al amigo. En el caso de Jesús, el mejor de los Amigos, cumplió esta condición de la amistad cuando en el monte de los olivos tuvo el dilema que le llevó a sudar sangre durante tres largas horas: si se iba con el Padre abandonaba a sus amigos, si se quedaba con sus apóstoles -amigos- abandonaba a su Padre. O se iba o se quedaba.

¿Qué ocurrió realmente? ¿Qué es lo que hizo? ¿Qué pasó? Tuvo la gran iniciativa de irse con el Padre mediante la muerte en Cruz y a la vez quedarse para siempre entre nosotros.

¿Dónde se quedó? En la Eucaristía, el pan y vino en cada misa se transforman en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo. Pero no solo se queda en la «Eucaristía celebrada» en cada Misa, sino en la «Eucaristía adorada» en cada Sagrario o Custodia por todo el mundo donde permanece para siempre entre nosotros y para nosotros. De aquí nacerá la fiesta del Corpus.

Ahora bien, ¿cómo es posible tan gran misterio y tan gran maravilla de que Jesús se pueda hacer presente hoy? ¿gracias a quién Jesús puede volver? La respuesta está servida: Gracias a los sacerdotes Jesucristo hoy viene a cada altar de cada iglesia del mundo y permanece entre nosotros. Gracias a cada sacerdote que en la misa invoca al Espíritu Santo imponiendo las manos sobre el pan y el vino, y pronuncia las palabras de consagración «esto es mi Cuerpo, esta es mi Sangre».

Podemos decir con toda autoridad que Jesucristo hoy se manifiesta como el «el Gran Inventor» para quedarse con nosotros. Como muestra de amor se ha quedado en la Eucaristía mediante los sacerdotes. Hoy, Jueves Santo, los católicos creemos que de su corazón han nacido tres preciosos y valiosos regalos: el Amor, el Sacerdocio y la Eucaristía. Podemos proclamar con toda verdad que «este jueves brilla más que el sol»: el Jueves Santo.

Ángel Roldán Madueño es sacerdote y párroco de Nuestra Señora de la Asunción (Parque Figueroa).

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