Cristo se aparece a dos discípulos camino de Emaús

Cristo se aparece a dos discípulos camino de EmaúsLVC

Carta pastoral

Cuando los corazones arden camino de Emaús

«Es lo que más nos cuesta entender: que Dios haya asumido el sufrimiento humano, dándole un sentido nuevo y que ese sea el instrumento central de la salvación del mundo».

La carta pastoral del obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, se detiene esta semana en el evangelio del próximo domingo, «otra de esas páginas llenas de belleza y de enseñanzas», cuando se narra una de las apariciones de Jesús ante dos discípulos que regresan a Emaús «decepcionados de la aventura vivida en Jerusalén durante unos años con el Maestro. Éste había acabado crucificado, como la prueba más rotunda de su fracaso. A cuestas con el macuto de la decepción, no tendrían todavía otro plan de vida».

Jesús sale el encuentro de estos dos discípulos, que no reconocen al Maestro, y éste les escucha con atención mientras los acompaña en su camino. «Ellos cuentan y Jesús orienta e ilumina la experiencia. El punto clave consiste en descubrir que en todo lo acontecido hay un plan de Dios en favor del hombre y que ese plan redentor pasa por el sufrimiento y la muerte del Mesías».

Pero para aquellos hombres de entonces, incluso discípulos de Jesús, lo ocurrido carecía de sentido. Sigue ocurriendo a hoy en día y el obispo señala en su carta que «es lo que más nos cuesta entender: que Dios haya asumido el sufrimiento humano, dándole un sentido nuevo y que ese sea el instrumento central de la salvación del mundo». Pero ese sufrimiento, recuerda monseñor, tiene un valor redentor «vivido con amor». Y añade: «Qué necios y torpes somos para entender esto, aunque lo hayan anunciado los profetas, aunque lo haya vivido Cristo en primera persona».

Monseñor Demetrio Fernández, en Perú

Monseñor Demetrio Fernández, en PerúAlvaro Tejero

Es posible que durante el camino hacia Emaús aquellos hombres no entendieran nada de lo que les dijo Jesucristo, reflexiona el prelado, «pero era tan agradable su compañía, resultó tan agradable el paseo vespertino...» Es cuando Jesús, invitado a quedarse por su discípulos, parte el pan el la cena con ellos, que descubren que es el Maestro.

«¿No ardía nuestro corazón mientras íbamos de camino?», se dicen uno al otro.

Y concluye el obispo: «Que la presencia de Jesús en la Eucaristía afiance nuestra fe y nuestra esperanza en el Resucitado».

Pueden leer la carta pastoral íntegramente en este enlace.

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