Presentación del balance de la pastoral penitenciaria en Córdoba
Más de 180 internos participan cada semana en las actividades de la Pastoral Penitenciaria de Córdoba
La Diócesis celebra mañana la Virgen de la Merced con un programa religioso, cultural y social en el centro penitenciario de Alcolea
La Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Córdoba ha dado a conocer el alcance de su labor en vísperas de la festividad de la Virgen de la Merced, patrona de las instituciones penitenciarias, que se celebra mañana 24 de septiembre. Según ha detallado el director del Secretariado, José Antonio Rojas Moriana, cada semana han asistido más de 120 internos a las celebraciones religiosas en la prisión de Alcolea, mientras que unos 65 han participado en talleres y reuniones de formación espiritual.
El secretariado cuenta en la actualidad con tres capellanes y 33 voluntarios que han desarrollado su labor en los 17 módulos del centro penitenciario. «Estamos presentes semanal o diariamente en todos los módulos», ha señalado Rojas, quien ha recordado que la pastoral penitenciaria tiene más de sesenta años de trayectoria en Córdoba y que en 2007 se constituyó formalmente como secretariado diocesano. Además de las celebraciones religiosas, se han organizado cursos de Historia y Arte de Córdoba, talleres de teatro y lectura, un coro de internos que ya acompaña las misas, campeonatos deportivos, así como apoyos materiales para quienes carecen de recursos básicos.
Camino de Santiago y reinserción
El capellán Sergio García O.SS.T. ha subrayado que la misión de la Iglesia en prisión «tiene una dimensión espiritual y social» y ha destacado experiencias singulares como el Camino de Santiago, en el que este año han participado seis internos de Córdoba junto a funcionarios y voluntarios. «Es una experiencia muy positiva de reinserción: les ha ayudado a sanar, a perdonarse y a descubrir otra forma de vivir», ha explicado. El sacerdote ha recalcado que la fe se convierte en un apoyo fundamental que «da esperanza y ánimo» a quienes se encuentran en situaciones de exclusión.
Los miembrso de la Pastoral Penitenciaria, en el patio del obispado de Córdoba
La vocal del secretariado, Josefina Redondo, ha puesto el acento en la labor del voluntariado, «un servicio que ofrece espacios de confianza y ayuda a que los internos recuperen la autoestima y encuentren un proyecto de vida». Según ha explicado, muchos reclusos viven una fuerte sensación de abandono y culpa, y la cercanía de los voluntarios «les ha permitido reconectar con el mundo exterior, crecer en su capacidad de cambio y experimentar la misericordia de Dios en medio de la prisión».
La Hermandad de la Merced, un vínculo histórico
Por su parte, el hermano mayor de la Hermandad de la Merced, Pablo Jiménez, ha recordado la estrecha vinculación de la corporación con la prisión desde los años cincuenta. La Virgen de la Merced visitaba el centro en procesión y, aunque con el traslado a Alcolea esa presencia física es más difícil, la hermandad ha mantenido su colaboración a través de actividades culturales, conferencias, representaciones teatrales y ayudas económicas puntuales. «Donde hay muchísima oscuridad, una pequeña luz se convierte en algo muy grande para quienes la reciben», ha afirmado, al tiempo que ha subrayado que cada año se solicita el indulto de un interno en Semana Santa, y aunque aún no se ha conseguido, «no pierden la esperanza».
La Pastoral Penitenciaria ha invertido en 2024 alrededor de 22.000 euros en servicios destinados a los internos, con el apoyo del Obispado de Córdoba, la Fundación Cajasur, el Cabildo Catedral, la Orden Trinitaria y la Hermandad de la Merced. Su acción, como ha resumido el capellán Sergio García, busca «dar una segunda oportunidad a quienes más lo necesitan y mostrar que existe otra forma de vivir».