Alejandro Aguilar, en la plaza de Capuchinos
Alejandro Aguilar, historiador
«Fray Ricardo de Córdoba fue un adelantado a su tiempo, un visionario»
Un libro editado por Almuzara hace un recorrido por la vida y la obra del fraile capuchino
La figura y la huella de fray Ricardo de Córdoba en la Semana Santa de Córdoba es el eje por el que discurre el libro editado por Almuzara que el próximo 11 de marzo se presenta a las 18:30 en el Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur. Su autor es Alejandro Aguilar, quien explica que la génesis de la publicación se remonta a 2019 cuando tras el repentino fallecimiento del fraile decidió dedicarle un trabajo de fin de grado de Historia que fue dirigido por las profesoras María Ángeles Jordano y Soledad Gómez Navarro.
El motivo fue, como explica, ver «la necesidad de ordenar su extensa obra» y a partir de ahí comienza a recoger material y testimonios sobre fray Ricardo. Una vez terminado el TFG sigue apareciendo más documentación y hace dos años plantea a Almuzara ampliar el trabajo. De este modo se recoge una visión más completa de la figura que influyó en la configuración de la Semana Santa actual y que en algunos aspectos fue premonitorio. Así, en 1990, sobre la restauración de la Virgen del Mayor Dolor por Miguel Ángel González Jurado indicó que «logra mantener la esencia de la imagen y mejorarla» a la vez que advierte «del peligro de convertir la restauración en una moda». Más tarde, en 1999, escribía sobre «la transformación profunda» de la Semana Santa de Córdoba en las últimas décadas y lo achacaba al «desarrollo de los pasos de misterio».
Fray Ricardo de Córdoba
-Por qué se fijó en la figura de fray Ricardo para este libro?
-Por ser una persona adelantada a su tiempo, un visionario, y porque es una persona en la que se reúnen varias facetas. Tras su repentino fallecimiento en 2019 Córdoba necesitaba una obra así para conocer la labor transformadora que hizo en la Semana Santa y para comprender la Semana Santa reciente.
-¿Cuál es el fray Ricardo que has descubierto al escribir el libro?
-Un fray Ricardo muy rico en varias facetas. Es un personaje que se le recuerda desde diversos ámbitos pero que fue un referente para una generación de cofrades. A través de sus escritos he descubierto a una persona muy reflexiva, con un pensamiento muy claro sobre lo que deben ser las hermandades de Semana Santa y el papel que deben desempeñar en la sociedad. Fue un visionario, un pensador y soñó con una Semana Santa que tenía en la cabeza y era la que él quería.
-¿Lo consiguió?
-Creo que sí y a la vista está. El legado de fray Ricardo es indiscutible y no hay más que ver su influencia, no en Córdoba sino en otras provincias de Andalucía donde su legado salta a la vista.
-¿Cómo era como pensador cofrade?
-Decía que «las imágenes seguían siendo plenamente válidas como medio de encuentro con Dios siempre que fuera queridas de verdad». Su relación con artistas de Sevilla, dado el momento complicado en la Semana Santa de Córdoba, los jóvenes a los que empieza a influenciar en la Semana Santa de Córdoba y que gracias a él Córdoba supo conectar con el modelo sevillano y con los principales artistas.
Siempre manifestaba admiración por el palio y el manto de la Expiración
-Fray Ricardo se repartió principalmente entre Córdoba, Sevilla y Jerez. ¿Tenía alguna predilección?
-Córdoba fue su lugar preferido siempre, sin olvidar que en Sevilla y Jerez gozaría de una buena reputación entre los cofrades. En Sevilla, salvo una toca sobremanto y el diseño de una corona para la Virgen de Regla, su labor fue la predicación y fue muy querido por su día a día y por su manera de conectar con ellos. Destaca su relación con las hermandades de Montesión, Macarena, Los Negritos, Esperanza de Triana, El Baratillo o La Lanzada. En Jerez sí tiene una relación artística importante en la hermandad de la Defensión, el palio de la O, en Sanlúcar con la hermandad del Cautivo, el manto del Rosario de Cádiz o el Medinaceli de San Fernando.
-¿Tuvo alguna obra preferida?
-Siempre manifestaba admiración por el palio y el manto de la Expiración. Decía que la hermandad lo apoderó pero el manto y el palio se apoderaron de su mejor sueño. A partir de ahí fray Ricardo empieza a cuajar y a hacerse un nombre en la Semana Santa de Córdoba.
-¿Cómo era el fray Ricardo escritor?
-En el libro se ve una evolución en sus escritos. Hemos transcrito algunos respetando su ortografía muy característica, con muchas mayúsculas y subrayados. Hay tres artículos de su periodo inicial, cuando era aspirante a capuchino, de los años 1972, 1973 y 1975. Están en la revista ‘Patio Cordobés’ y ahí cambia su manera de escribir por motivos editoriales o porque no tenía la capacidad suficiente para influenciar en la Semana Santa de Córdoba. En el de 1975 finaliza diciendo que «la falta de costaleros sería un punto de suma importancia a estudiar, ya que privan a nuestras procesiones del característico movimiento que nunca tendrán las ruedas y los empujones». Añade que no quiere llamar la atención de nadie pero «el más armonioso aderezo de un paso de Virgen es la cuadrilla que debe llevar debajo». La idea que saco es que fray Ricardo en estos tres artículos antes de ser sacerdote ya manifiesta su deseo y sus ganas de dejar su impronta en la Semana Santa de Córdoba.