La Virgen de la Esperanza, obra de Juan Martínez Cerrillo
La familia del imaginero Martínez Cerrillo dona su archivo al Ayuntamiento de Córdoba
El legado está compuesto por documentación, fotografías y prensa sobre la producción del artista
Los herederos del imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo han donado al Ayuntamiento de Córdoba el archivo del mismo, consistente en diverso material que es esencial para comprender la trayectoria de este artista a lo largo de cinco décadas del siglo XX.
La Junta de Gobierno Local ha aceptado esta donación debido a su valor como «aportación a la historia de Córdoba y de España, así como por el indudable interés que presenta para los investigadores de la Historia Contemporánea».
El material está compuesto por una caja con documentación de diferente temática, como documentos, entrevistas, reconocimientos, revistas, exposiciones, catálogos, trabajos para Venezuela, biografías, familiares y correspondencia, así como un legajo fabricado por el propio autor sobre su trayectoria.
Además, también hay recortes de prensa, CD, negativos y positivos de fotografías sobre asuntos diversos, como exposiciones, trabajos, Vírgenes, Cristos, exposición en Venezuela, personales, Bujalance, actos de la Hermandad de la Esperanza de Córdoba, su estudio, vida familiar y profesional, entre otras.
El imaginero
Juan Martínez Cerrillo (Bujalance, Córdoba, 1910 – Córdoba, 1989) fue un destacado escultor e imaginero español del siglo XX, cuya obra tuvo una especial relevancia en el ámbito de la imaginería religiosa andaluza, particularmente en la ciudad de Córdoba. Desde muy joven mostró aptitudes artísticas, lo que motivó su traslado a Córdoba para formarse en la Escuela de Artes y Oficios Mateo Inurria, donde adquirió conocimientos en dibujo, pintura, escultura y técnicas tradicionales como el guadamecí. Paralelamente, se formó en el taller de Rafael Díaz Fernández, donde perfeccionó la técnica de la imaginería y la policromía.
Tras el estallido de la Guerra Civil Española y la consiguiente destrucción de numerosas imágenes religiosas, Martínez Cerrillo orientó de manera definitiva su producción artística hacia la escultura sacra. En 1936 abrió su propio taller en Córdoba, consolidándose durante la posguerra como uno de los imagineros más prolíficos y solicitados de la región. Su estilo se caracteriza por una profunda expresividad contenida, rasgos serenos y una marcada espiritualidad, con claras influencias del barroco andaluz reinterpretadas desde una sensibilidad personal.
A lo largo de su carrera realizó un elevado número de imágenes devocionales, entre las que destacan numerosas tallas de Cristos y Dolorosas que se convirtieron en titulares de hermandades de Córdoba y de otras localidades españolas. Su producción contribuyó de manera decisiva a la renovación del patrimonio religioso perdido y al desarrollo de la Semana Santa cordobesa contemporánea.
Martínez Cerrillo falleció en 1989, dejando un importante legado artístico y devocional. Su obra continúa siendo objeto de reconocimiento institucional y de especial valoración dentro del patrimonio cultural y religioso andaluz.