Diego Andrino, Alejandro Bonilla y los padres Rafael Vignaroli y Miguel David Pozo

Diego Andrino, Alejandro Bonilla y los padres Miguel David Pozo y Rafael Vignaroliamgorriz

Misiones del Regnum Christi: 87 niños y 50 voluntarios en el corazón del Polígono del Guadalquivir

La parroquia de Santa Luisa de Marillac de Córdoba se abre durante Semana Santa a las misiones en toda España de los Legionarios de Cristo

¿Qué hace un castillo inflable en el patio lleno de naranjos de una parroquia cordobesa? ¿Y 87 niños y adolescentes llenando de jolgorio el lugar como si fuese una auténtica fiesta? La respuesta tiene una doble vertiente, pues por un lado están la labor social de la iglesia Santa Luisa de Marillac, en el Polígono del Guadalquivir, y por otra las llamadas misiones de Regnum Christi, que distribuyen su actividad gracias a 900 voluntarios que se reparten por 15 municipios de Albacete, Ávila, Cantabria, Córdoba, Guadalajara, León, Madrid, Murcia, Segovia, Teruel y Valencia. El objetivo es ayudar en determinados pueblos o sitios especialmente necesitados, como este barrio de Córdoba, uno de los más pobres de España. Este movimiento de apostolado está vinculado a los Legionarios de Cristo, y este año cuenta con el lema «en Cristo, unidos en la misión».

La parroquia de Santa Luisa de Marillac, cuyo párroco es Miguel David Pozo, cuenta con dos proyectos fundamentales de carácter social. El primero se llama 'La maleta de Luisa' y está centrado en jóvenes sin hogar. «Son chicos que proceden de situaciones de calle o de centros de menores, y que permanecen viviendo aquí el tiempo que necesiten para formarse, por ejemplo dentro del bachiller, la ESO, la ESO de adultos o un grado medio», explica Pozo. «Se trata de que recompongan su vida desde lo académico, normalmente está destinado a cuatro o seis jóvenes, pero al final siempre tenemos diez o doce: intentamos componer algo que sea lo más parecido a una familia». El segundo programa se llama 'La Puerta verde'. Consiste, en los fines de semana cada quince días o en periodos vacacionales, en organizar actividades de juego para, a partir de ahí, «sanarles el corazón», puesto que muchos de los participantes proceden de complicadas situaciones de desestructuración familiar.

Patio de la parroquia Santa Luisa de Marillac, con multitud de niños jugando

Patio de la parroquia Santa Luisa de Marillac, con multitud de niños jugandoamgorriz

Y aquí es donde toda esta labor se conecta con 50 jóvenes voluntarios, de entre 15 y 16 años, que llegan desde Madrid para esta misión del Regnum Christi. Proceden de los colegios Everest, Highland El Encinar y Highland Los Fresnos, todos ellos de los Legionarios de Cristo. A su cargo está el padre Rafael Vignaroli, director también en dichos centros de los llamados grupos ECyD (siglas de encuentros, convicciones y decisiones), destinados al apostolado de adolescentes y a ofrecer testimonios de caridad. De Martes Santo a Domingo de Resurrección estarán de misión como voluntarios en los dos programas mencionados, además de desempeñar otras actividades. «Salimos por el barrio para invitar a la gente a que vengan a 'La Puerta Verde' o bien a los oficios de Semana Santa; también hacemos una actividad en el centro de Córdoba, donde vamos con unas cruces y pedimos a la gente que clave sus intenciones y su dolor, puesto que lo hacemos en Viernes Santo, luego traemos aquí las cruces y rezamos por ello». Para esta actividad, y como narra Vignaroli con sentido del humor, van con un cartel que reza «abrazos gratis», así que «la gente reacciona muy bien, pega a la cruz su dolor y nos la llevamos llenas de post-it».

Los jóvenes voluntarios

Para las actividades de ocio, por ejemplo, los voluntarios actúan como comité de bienvenida de los niños o como «cigüeñas», es decir, van a recoger a los pequeños que no pueden venir solos o sus padres no los pueden traer. Como ejemplo de voluntario venido vía Regnum Christi de Madrid está Diego Andrino, alumno del colegio Everest. «Vine ya el año pasado, en diciembre, al principio porque no sabía muy bien qué hacer y el colegio me ofreció esta posibilidad, ya en el bus estaba diciéndo «qué pereza», pero desde el momento en que llegué me di cuenta de que no veníamos a ayudar, sino a ser ayudados: cuando sales de aquí tienes una cara distinta a aquella con la que viniste». Andrino indica que tienen que realizar diferentes tareas cada día: «en ellas ponemos todo nuestro corazón para sentir que hemos hecho bien nuestro trabajo».

También hay jóvenes voluntarios cordobeses que realizan su labor durante todo el año. Por ejemplo Alejandro Bonilla. Su labor de voluntariado empezó gracias a su profesor de religión, el propio padre Miguel David Pozo, para él «DonMi», que le impartió clase en el Zoco. «Desde el primer momento me atrapó la parroquia, los niños o la relación con los demás monitores», asegura. «Lo que más me atrae es poder ser una parte de la infancia de estos niños y contribuir a su curación, además de la relación familiar que se crea entre los monitores».

Las misiones de Semana Santa del Regnum Christi se dividen en dos ramas: Familia Misionera y Juventud Misionera. Esta última es la que ha venido a Córdoba, y que ha movilizado en toda España a 306 jóvenes, también en Cantabria, León, Madrid, Murcia y Teruel. Por su parte, Familia Misionera, que tiene más participación, ha reinido a 616 misioneros que distribuidos por Fuentelencina (Guadalajara), Burgohondo (Ávila), Villafranca del Bierzo, Prioro, Villamanín y Almanza (León), Alpera (Albacete), Abades y Cabezuela (Segovia) y Valencia capital.

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