Hermandad del Caído de Córdoba
Jueves Santo: el día en que Córdoba se reencuentra con su pasado cofrade
El comienzo del Triduo Sacro llena los templos de antiguas tradiciones
Con el Jueves Santo arranca el Triduo Sacro. La práctica totalidad de los templos celebró el primero de los oficios que, en este caso sí, conforman la verdadera liturgia de la Semana Santa. Terminada la ceremonia, quedaba reservada la Eucaristía en los monumentos hasta los oficios de hoy Viernes Santo.
Un recorrido por estos monumentos nos puede ofrecer una visión real de la vivencia de esta celebración religiosa, cuando los templos -y sobre todo los conventos- sacaban lo mejor de su patrimonio para este momento. Urnas de plata, viejos damascos, jarrones de porcelana y olorosas flores de huertos y patios se pueden admirar en estos días mientras en las calles de Córdoba discurren hermandades cargadas tanto de historia como de patrimonio.
Disfrutar del Jueves Santo de Córdoba es bucear en su pasado con imágenes, siluetas y lugares que llevan siglos fieles a una tradición que se mantiene viva. Son las formas de otros tiempos las que en esta jornada se muestran a todo el que quiera comprobar que la Semana Santa es una celebración viva, en la que conviven cofradías con siglos de trayectoria con otras de más reciente fundación.
El Nazareno
Desde el hospital de Jesús Nazareno se ponía en marcha en la tarde de ayer un cortejo con las formas de siglos pasados. Esto no quiere decir que la hermandad no se ponga al día, ya que junto a ese valioso patrimonio han presentado diversos estrenos que avanzan en la mejora del mismos. Es el caso de los apliques plateados que se pudieron ver en las molduras laterales y trasera del paso de Jesús Nazareno, así como las cuatro cartelas de los costeros con sus correspondientes remates.
Una vez pasada la Semana Santa, la imagen de María Santísima Nazarena será sometida a una restauración a cargo de Ana Infante. En la jornada de ayer estrenó las figuras de los 12 apóstoles realizadas en marfil y plata, en las capillas en los respiraderos. Tras su paso, iba una representación de la hermandad de la Virgen de Villaviciosa, justificada en la devoción que el Beato Cristóbal de Santa Catalina tenía a esta advocación mariana tan cordobesa.
La Caridad
La ausencia del Tercio Gran Capitán de la Legión en el acompañamiento al Señor de la Caridad ha marcado este año la estación de penitencia de esta cofradía de la parroquia de San Francisco y San Eulogio. En cambio, sí está asegurada la presencia de los legionarios en la mañana de este Viernes Santo en el tradicional Vía Crucis que realizan hasta la Catedral de Córdoba.
Fue la banda de cornetas y tambores de la Coronación de Espinas la que acompañó musicalmente el paso del Señor de la Caridad por las calles de la ciudad, tras un cortejo cuidado al detalle en el que cada pieza, por secundaria que sea es una obra de arte de primer orden.
Jesús Caído
La hermandad de Jesús Caído forma parte de la gran familia carmelitana, algo que se advierte hasta en los más pequeños detalles que componen el generoso cortejo que esta veterana hermandad. La presencia de esta orden religiosa, en cuyo convento de San Cayetano tienen su sede canónica, transpira por cada uno de sus poros, algo que les hace estar en comunión. entre todos.
Así, este año se celebra el Año Jubilar de San Juan de la Cruz y este hecho estuvo presente en su procesión de ayer. La imagen de Jesús Caído lució la denominada túnica sanjuanista y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad portaba un antiguo broche con la imagen del autor del ‘Cántico Espiritual'.
La Sagrada Cena
Pese a su juventud, la cofradía de la Sagrada Cena también celebra este año un par de aniversarios que por derecho propio jalonan su historia. Uno de ellos es el XXV aniversario de su llegada a la parroquia del Beato Álvaro, su actual sede canónica, desde la parroquia de la Trinidad, donde se fundó.
El otro aniversario es el de las bodas de plata de la llegada a la hermandad de la imagen de Nuestra Señora de la Esperanza del Valle, una obra de Miguel Ángel González Jurado bendecida en 2001. Como recuerdo de esta efemérides, la banda de música Tubamirum de Cañete de las Torres interpretó ayer en diversos puntos la marcha ‘El Valle de la Fe’ de Antonio Jesús Hernández Carmona, para esta titular mariana que también estrenó este Jueves Santo el enriquecimiento con 12 estrellas de su corona de salida.
Las Angustias
La hermandad de las Angustias se encamina hacia la celebración de una importante efemérides, como es la del 400 aniversario de la hechura del grupo escultórico y también del fallecimiento de su autor, Juan de Mesa, una cita para la que la Diputación Provincial ya prepara algunos actos.
Mientras llega este aniversario, la cofradía ofreció a la ciudad de Córdoba su inmutable estampa de siglos, fiel a la potencia devocional que irradia Nuestra Señora de las Angustias con el cuerpo de Cristo muerto en su regazo.
El Cristo de Gracia
La inconfundible silueta del Cristo de Gracia ha salido este año en procesión de forma más segura. La presencia de xilófagos en la madera del paso, realizado por Miguel Arjona entre 1984 y 1989, hizo que la cofradía lo sometiera a un proceso de anoxia, consistente en encerrarlo en una burbuja durante un mes para eliminar el oxígeno y acabar así con los insectos.
Aparte de este estreno que sí se luce pero no se ve, la Virgen de los Dolores y Misericordia presentaba la corona restaurada por Herpoplat. Como homenaje al cofrade Fermín Pérez, recientemente fallecido, el Crucificado lucía el sudario que le diseñó.
La Buena Muerte
Ya en la madrugada del Viernes Santo la hermandad de la Buena Muerte volvió este año a ser fiel a sí misma en su horario, en su recorrido, en su compostura. Esta fidelidad a su esencia es recompensada con la presencia en la calle, una vez se han marchado a casa quienes salen «a ver cofradias», buscan paladear unas formas cargadas de autenticidad.
Precisamente, en la búsqueda de esa autenticidad, la Reina de los Mártires se presentó ayer de una forma muy similar a como lo hizo hace 75 años en su primera salida, tanto en el atavío como en la presencia de cera rizada. Además, el manto que bordara Elena Caro entre 1950 y 1953 lució ayer como nuevo tras la restauración a la que ha sido sometido en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH).