Niño del Milagro
La Virgen de la Sierra cambiará su recorrido el día 4 en Cabra
El motivo es pasar por la casa de «El Niño del milagro» en la barriada que lleva el nombre de la patrona egabrense
Las crónicas de la prensa local relataban el acontecimiento del milagro realizado por la milagrosa imágen de la Virgen de la Sierra, a la cual se le reconocen numerosas intercesiones en menores, mayores, enfermedades graves y curaciones asombrosas como la que se conmemora en este año 2026 con los 75 años del milagro a Julián Muñoz Lama.
El pequeño Julián Muñoz Lama, de 14 años, inmovilizado desde hacía 9 y postrado en cama a consecuencia de una meningoencefalitis, que le provocaba terribles dolores y ataques, había sido tratado por los médicos con los medios existentes en el momento, sin que se pudiera hacer nada por su mejoría. Esa noche, según ha relatado numerosas ocasiones el propio Julián, «El niño del milagro», entre rezos y sollozos, el pequeño volvió a articular palabras y a recuperar la movilidad, ante el asombro de su madre y del vecindario. La prensa local (La Opinión), cuenta que ese mismo año, en la procesión del día 8 de septiembre, el niño acompañó a la Virgen precediendo sus andas como muestra de agradecimiento. Esa cercanía continuaría durante décadas posteriores, ya que fue el vestidor de la Divina Serrana durante treinta años.
En conmemoración de este acontecimiento, la Real Archicofradía de María Santísima de la Sierra quiere tener un gesto entrañable con el ya nonagenario Julián, de forma que el próximo 4 de Septiembre la Santisima Virgen modificará su recorrido por la Barriada Virgen de la Sierra para pasar junto su domicilio cuando salga de la Parroquia de San Francisco y San Rodrigo, camino de los Arcos de la Calle Baena. Así pues, el itinerario será el siguiente:
Plaza José Solís, Párroco Francisco Ramírez Chamizo, Santa María, Igualdad de Género, Cristóbal Colón.
La Virgen de la Sierra en su discurrir por las calles de Cabra
A este gesto se añade que la Santísima Virgen lucirá en esta ocasión en la solemne procesión del 8 de septiembre y durante sus fiestas el manto rojo carmesí bordado en oro por las Madres Agustinas de Cabra en 1853, el preferido de Julián por estar relacionado con el relato de este hecho milagroso.
Una efemérides cargada de simbolismo por todo lo que significó aquel hecho y todo lo que lo rodeo en favor de la devoción a la Virgen en las décadas posteriores.