Río multicolor para acompañar a la Virgen de la Sierra de Cabra en su «Bajá»
Unas 5.000 personas acompañan a la Patrona en una de las jornadas más señaladas del calendario egabrense, desde su santuario hasta el corazón de la ciudad
Bajá de la Virgen de la Sierra de Cabra (2026)
La voz del pregonero, Antonio Fernández Espinar, abría de par en par las puertas de la Feria Real en honor de la Virgen de la Sierra en Cabra. El inigualable salón del paseo Alcántara Romero, servía de escenografía para la coronación de la reina, rey y damas de honor de las fiestas y el posterior pregón. Fernández, contó desde su experiencia que se siente y como se vive estar cerca de la Virgen en estas fechas tan señaladas. Especial mención a su cónyuge, Susana Campos, a la que le dedicó un extracto del pregón agradeciendo compartir su vida juntos. El broche de oro al pregón fue una oda a la devoción de la Virgen y a todo lo que Ella significa para él y para el pueblo de Cabra, calificándola como «Imán de nuestros corazones».
El repique de campanas, como es tradicional, sonó a las 9 de la mañana desde todos los campanarios de la ciudad, anunciando la llegada de la Virgen en este día 4 de septiembre, sin duda el día más grande de todo el calendario egabrense. Sobre 2500 personas han subido a la sierra en esta «Bajá 2026», a través del servicio de autobuses, organizado y gestionado por la Hermandad de San Rodrigo y las empresas de transportes. A esto hay que sumarle, todas aquellos peregrinos que han subido andando a primeras horas de la mañana, en vehículos particulares o en otro medio de transporte, situando la cifra de asistentes en torno a 5000 personas. Diferentes sacerdotes de la ciudad, acompañados por el delegado diocesano de hermandades y cofradías, D. José Juan Jiménez Gueto, rezaban el rosario a las tres y cuarto de la tarde en punto y justo al final de las letanías, la Virgen era portada por sus costaleros y a las cuatro en punto salía la Divina Serrana de la estrecha ojiva de su santuario.
Un auténtico río de color, a unas temperaturas nada desdeñables, cumplían con la tradición de acompañar a la Divina Serrana desde su santuario hasta la Parroquia de San Francisco y San Rodrigo, donde hace su primera estación oficial en la ciudad, antes de partir hacia los arcos de la antigua calle Baena donde llegará la Virgen de la Sierra en torno a las diez y media de la noche.
Vestimentas del siglo XVIII para una nueva romería de bajada
La Celestial Viajera luce manto de tisú de oro y plata con dibujos de sedas de colores, motivos vegetales y centros de florecillas, donado en 1768 por Dña. María Teresa Ferrer y Pinos, Condesa de Peñalva, y don Vicente Fernández de Córdoba, su marido; vecinos de Valencia.
El vestido del Divino Infante pertenece al terno de seda brocado tejido con oro y plata de fondo verde, datado en 1756.
Porta la Santísima Virgen corona ofrecida por suscripción popular de la feligresía de la Parroquia de San Francisco y San Rodrigo en 2022, obra de Jesús Cosano, y se ciñe en su saya correa agustina dorada regalada por la cofradía de Consolación y Correa de Luque (cuya advocación se conmemora cada 4 de septiembre) al paso de la Virgen por el exconvento de agustinos de la vecina localidad en 2015.
Bajá de la Virgen de la Sierra de Cabra (2026)
La Virgen porta alhajas ofrecidas por sus devotos durante este año en el Santuario, siendo la última de ellas el broche con colgante y pedrería regalado por el pregonero de las Fiestas de septiembre 2026, Vice Hermano Mayor y Vocal de Cultos de la Archicofradía, Antonio Jesús Fernández Espinar.
Cabra es una ciudad en fiestas y es una ciudad que cambia por completo con la llegada de su bendita y milagrosa Patrona. Nada tendría sentido sin su presencia y nada sería igual sin el 4 de septiembre, un día sin comparación en lo sentimental y en el concepto intangible de pueblo.