Cuidador con un hombre enfermo en cuidados paliativos

Cuidador con un hombre enfermo en cuidados paliativosGetty Images

«Entendemos que el domicilio es el entorno natural donde debe ocurrir el final de la vida»

El Servicio de Cuidados Paliativos del Reina Sofía presenta un manuel de coordinación de acciones

El Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba ha elaborado un manual con el objetivo de sistematizar y coordinar sus acciones tanto en el hospital como en el hogar, puesto que es la casa del enfermo terminal el principal objetivo de esta área del centro sanitario. «Entendemos que el domicilio es el entorno natural donde debe ocurrir el final de la vida para que el paciente se rodee de seres queridos con privacidad e intimidad», explica Antonio Llergo, director de la Unidad de Cuidados Paliativos del lugar. El año pasado murieron unas 4.000 personas en la capital cordobesa. Esta unidad atendió a 1500. «Un día cualquiera, como hoy, podemos tener a 276 pacientes en sus domicilios y diez en el hospital», añade Llergo.

La Unidad de Cuidados Paliativos del Reina Sofía fue la primera de España. Hasta entonces, dichos cuidados los impartían las áreas de oncología o medicina interna. Fruto del aprendizaje de todos estos años llega el comentado manual: «hemos crecido muchísimo, al principio estábamos siete personas, ahora somos 61; pero también hemos crecido en el conocimiento de procedimientos, gestión de la propia unidad y mejora de la atención», indica Llergo. «Y eso lo hacemos principalmente en el domicilio, aunque también tenemos una plata de hospitalización». Los médicos de la unidad son internistas y médicos de familia especializados en cuidados paliativos. También hay enfermeras, auxiliares, psicólogos y trabajadores sociales. «En España no hay especialidad como tal, pero en Andalucía contamos con una categoría profesional de médico de recursos avanzados de cuidados paliativos, que se puede hacer precisamente desde medicina interna y de familia».

Vivir de espaldas a la muerte

Para Antonio Llergo «vivimos de espaldas a la muerte, y cuesta mucho pensar o hablar de ella, pero es la única certeza que tenemos y puede cambiar mucho si es digna, considerando digna aquella que viene sin dolor, con la persona rodeada de seres queridos, con la posibilidad de cerrar el círculo, de pedir perdón y de dar las gracias, teniendo un legado espiritual para otras personas». En este sentido, el responsable de la unidad considera básica esa dimensión espiritual: «es una dimensión fundamental de las personas en todo nuestro trayecto vital, pero especialmente al final de la vida: la religión sería una parte de ella, pero también está el legado, trascender, ver que nuestra vida ha dejado una huella». En este sentido de espiritualidad amplia, los trabajadores de la unidad realizan su labor con el paciente pero también con su familia, a lo que se unen, según las circunstancias, sacerdotes católicos, imanes «u otro tipo de agentes religiosos si las personas los demandan»

Con respecto a la introducción de la eutanasia, práctica que parece chocar frontalmente con la labor de esta unidad, Llergo opina que «es una decisión personal amparada por la ley para las personas que lo soliciten, pero no nos preocupamos tanto de la muerte, sino de que la vida hasta el final sea digna y tenga calidad»

En cuanto al manual presentado por el hospital, recoge concretamente los circuitos, criterios y herramientas de coordinación entre profesionales, con el objetivo de mejorar la respuesta ante situaciones complejas, reduce la incertidumbre y favorece una atención más ordenada, en la que el tiempo, la escucha y el respeto a las decisiones del paciente son parte esencial del cuidado.

El manual presta, por tanto, especial atención a aspectos clave en cuidados paliativos, como la coordinación con atención primaria y otros servicios hospitalarios, la planificación de la atención domiciliaria, el acompañamiento en momentos de crisis, la comunicación con familias y cuidadores, y el abordaje de dilemas éticos y decisiones compartidas. Todo ello se enmarca en el Plan Andaluz de Cuidados Paliativos, que promueve atender las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales del paciente, garantizando equidad y continuidad asistencial.

Reconocimientos y colaboraciones

El trabajo del Servicio de Cuidados Paliativos ha sido reconocido con la acreditación de nivel 'Excelente' por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), un respaldo al trabajo continuado por mejorar procesos, resultados y experiencia del paciente. Fue también el primer centro andaluz reconocido como ‘Centro Mentor Contra el Dolor’ por la misma agencia, lo que refleja su labor contra el dolor crónico. Asimismo, la unidad mantiene programas de colaboración con la Fundación Contigo Siempre, que ofrece acompañamiento emocional a pacientes y familiares, reforzando el enfoque humano que distingue a este servicio. La unidad celebró el año pasado su décimo aniversario. En esa década atendió a más de 12.000 personas. El servicio coordina su actividad con los hospitales Valle de los Pedroches y Infanta Margarita de Cabra, garantizando una cobertura integral tanto en el ámbito hospitalario como en el domicilio.
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