Colocación de los refugios para murciélagos
El arma secreta de Córdoba contra los mosquitos: murciélagos capaces de devorar su propio peso en una noche
Un proyecto científico de un trabajo de fin de grado desemboca en la colocación de 80 refugios en diversos puntos de la ciudad
Cajas de madera estrechas, sin suelo y con la entrada, un agujero, debajo. Estos son los requisitos que tienen los refugios para murciélagos que se han colocado en diversos puntos de la ciudad, en concreto Vallellano, los Jardines de la Agricultura (Los Patos), el Centro de Conservación Zoo de Córdoba, el Jardín Botánico, el Centro de Educación Ambiental, el Parque Cruz Conde y la barriada de Alcolea. «En las ciudades convivimos con animales, y hay algunos casos en los que generan problemas y otros en los que son parte de una biodiversidad a conservar en incluso una oportunidad», indica el profesor del departamento de Zoología de la Universidad de Córdoba Alberto José Redondo Villa con respecto a los moradores de estas particulares 80 casitas para quirópteros, que serán los encargados de combatir a los mosquitos con su predilección por estos insectos. «Algunos ejemplares pueden comer en una noche su propio peso en mosquitos, lo cual es una barbaridad, algo verdaderamente espectacular», asegura.
El zoólogo ha indicado que para localizar los lugares más idóneos han tenido que rastrear a los murciélagos gracias a una aplicación que requiere de unos sensores especiales para poder captar sus ultrasonidos. Una vez localizados, el teléfono móvil indica de qué especie se trata. «El 99% de los sonidos que hacen los murciélagos son indetectables para el oído humano, así que cuando por la noche empiezan a aparecer los datos en el teléfono... parece magia», señala con sentido del humor Redondo Villa.
Colocación de un refugio de murciélago
El proyecto ha contado con el asesoramiento científico especializado del experto en quirópteros Jesús Benzal, miembro jubilado del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quien diferencia entre los murciélagos cavernícolas, que forman colonias grandes en grutas, o las forestales o fisurícolas (por fisura o espacio estrecho), más propias de los árboles. Son las últimas las que se introducirán en los refugios de madera. ¿Cuáles en concreto? Benzal, en el caso de Córdoba, acota las posibilidades al murciélago común (Pipistrellus pipistrellus); el murciélago de borde claro (Pipistrellus khulii), el murciélago orejudo (hay cuatro tipos pero en Córdoba está el Plecotus austriacus), y el murciélago hortelano (Eptesicus serotinus). «En un desván podrían convivir ejemplares de varias de estas especies, pero en los refugios artificiales no suele ser habitual y vive cada especie por separado», apunta este científico especializado en quirópteros. Sencillamente por su abundancia en Córdoba, y en las ciudades en general, el murciélago común, a juicio de Benzal, será el más beneficioso para combatir las plagas de mosquitos, aunque los hábitos de comer insectos sean similares en todas las especies mencionadas.
Refugios para murciélagos
¿Podrían atraer estos refugios a depredadores? Jesús Benzal lo ve complicado por las características de las cajas y su situación a cuatro metros de altura y en lugares transitados por gente, aunque señala la posibilidad, siempre escasa, de que pueda haber depredación por parte de ratas o culebras. No habría que temer, por otra parte, en absoluto, que se reprodujera el caso del exterminio de murciélagos por cotorras, algo muy conocido por los sucesos acaecidos en el parque María Luisa de Sevilla. En este punto coinciden tanto Redondo Villa como Benzal. Los hechos de la ciudad hispalense se debieron a la competencia directa por huecos grandes en los árboles entre las cotorras de Kramer y el nóctulo gigante, lo que desembocó en una masacre para los quirópteros más grandes de Europa, que sucumbieron ante la inteligencia, agresividad y mayores armas del ave psitaciforme. En el caso de Córdoba no se han encontrado nóctulos, que por otra parte no serían aptos para los refugios, y las cotorras de Kramer viven sobre todo en la zona del río y el Jardín Botánico. Esa guerra, de momento, no podría darse y queda, en cualquier caso, al margen de este proyecto.
El proyecto forma parte del trabajo de fin de grado de la estudiante de biología Ángela López Delgado, con el título ‘Plan de actuación para el fomento y seguimiento de las poblaciones de murciélagos urbanos en la ciudad de Córdoba mediante la instalación de refugios artificiales’, en la modalidad de Trabajo en Empresa. A su vez, alumnos de los institutos El Tablero y Maimónides han colaborado en la colocación de los refugios, que se colocan mediante un sistema de cintas y muelles que eviten tener que atornillarlos a los árboles. Todos estos trabajos parten de un convenio entre la Universidad de Córdoba y la empresa municipal de saneamientos, Sadeco.