Checa

La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el periodista Juan Carlos GirautaThorun Piñeiro

Madrid

Homenaje a las 3.000 víctimas asesinadas en las checas de Madrid y contra la tergiversación de la izquierda

Madrid albergó una red formada por 345 checas. La Asociación Pie en pared denuncia las tergiversaciones históricas de la izquierda

La Guerra Civil española se llevó la vida de 500.000 personas; muchas de ellas fueron asesinadas en checas, cárceles privadas controladas por los partidos políticos y las organizaciones de izquierda. Allí se torturaba y asesinaba a inocentes. En pleno Paseo de la Castellana 42, donde se construyó el palacete de los Condes de Rincón en la esquina con la desaparecida calle Martínez de la Rosa, el bando republicano requisó este lugar y allí Agapito García Atadell decidía si poner fin o no a la vida de los detenidos. En total, 800 personas.

Todas las víctimas que se cobraron en este lugar y las 3.000 personas que asesinaron en el resto de las checas de la capital han sido homenajeadas en un acto celebrado este martes, 18 de abril, en el número 42 de la Castellana.

La asociación Pie en Pared ha sido la encargada de celebrar este homenaje al que han acudido la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre y el periodista Juan Carlos Girauta, entre muchos otros.

Esperanza Aguire y Juan Carlos Girauta durante el homenaje

Esperanza Aguire y Juan Carlos Girauta durante el homenajeThorun Piñeiro

A pie de calle, una corona de flores con una cinta que rezaba a las víctimas y un cartel que hacía alusión al asesinato de García Atadell presidían el acto. Varios miembros de Pie en Pared se pusieron a lo largo de estos dos elementos.

Durante el discurso que ha leído con voz solemne Girauta, se ha recalcado que «en toda justicia el Estado desde hace décadas, mucho antes de las leyes de memoria democrática e histórica, ha apoyado la identificación y recuperación de los restos de las víctimas».

Asimismo, se ha subrayado que, «más que leyes de memoria, podemos hablar de leyes de olvido parcial». «Durante la Guerra Civil, Madrid albergó una red formada por 345 checas, muchas más de las que los estudios al respecto recopilan. Cerca de 3.000 de las personas que pasaron por ellas acabaron asesinadas».

Corona que reza por las víctimas de las checas en Madrid

Corona que reza por las víctimas de las checas en MadridThorun Piñeiro

También han mencionado algunos nombres de las víctimas que pasaron por este lugar de tortura y asesinato. «Nadie recuerda a Simón Serrano Benavides, que sólo salió de aquí para ser fusilado en Moncloa. Ni a Emiliana Castilblanco y a su hija Dolores Flores, escarnecida donde estamos y fusiladas juntas».

Al acabar el discurso un fuerte aplauso le ha seguido como ovación y muestra de respeto a todas estas víctimas. Juan Carlos Girauta ha añadido que le iba a entregar una carta al alcalde para que colocase una placa conmemorativa en el lugar donde hubo una de estas checas.

Cartel y corona del homenaje a las víctimas de las checas

Cartel y corona del homenaje a las víctimas de las checasThorun Piñeiro

Esperanza aguiRre y juan carlos girauta, a el debate

Tras acabar el acto, ambos políticos han atendido a El Debate. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre ha indicado que «estos señores (el Gobierno actual) quieren hablar de la memoria, en este caso democrática, y nosotros lo que queremos hablar es que en un momento dado de nuestra historia y por primera vez se hizo una Constitución para todos que acabara con las dos Españas».

«Por desgracia, el actual Gobierno lo que quiere es acabar con la concordia, con el consenso y con todos los que reconocieron sus errores e hicieron una Constitución que votó más del 90 % de los españoles. Ahora quieren dividir entre buenos y malos, lo que de ninguna manera es eso. No se puede ser tan maniqueo», ha concluido Aguirre.

La exregidora se ha despedido diciendo que confía en que el alcalde de Madrid ponga las placas conmemorativas, pero no sabe si finalmente se llevará acabo este homenaje.

La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre

La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza AguirreThorun Piñeiro

Por su parte, el miembro de Pie en Pared, Juan Carlos Girauta, ha subrayado que «nosotros lo que queremos es que se recupere el espíritu de conciliación y el espíritu en el que se basó la construcción de nuestra democracia, en la cual nos podíamos asomar a la historia e interpretarla como lo que era, historia».

Ha añadido que «es muy paradójico que las personas que habían vivido la Guerra Civil y que llegaron, por ejemplo, al primer Congreso en democracia no se tiraran los trastos a la cabeza ya que se habían matado entre ellos. Pues esa reconciliación se materializó que por cierto, pedía el Partido Comunista desde el año 56 nada menos».

Girauta ha concluido diciendo que desde que llegó Zapatero ha cogido una herida que había cicatrizado hacía tiempo, y ahora, Sánchez está profundizando en ella. Esta herida consiste en pretender imponer en una sociedad de hombres libres una versión de la historia con amenazas de censura y hasta del Código Penal a quien se salga de su visión».

Vista de celdas abiertas de una checa

Vista de celdas abiertas de una checaAntonio Manuel Moral Roncal

Las checas de Madrid, al detalle

El Instituto de Estudios Históricos del CEU define a las checas como «centros que asumían tareas represivas con facultades para realizar detenciones, requisas y asesinatos». Su término se difundió entre la población madrileña y de otras capitales ya en el verano de 1936 y lo extendieron por la retaguardia nacional personas que huían de Madrid.

«El funcionamiento de las checas resulta difícil de interpretar si se olvida la existencia en paralelo de un Gobierno y de un proceso revolucionario, así como la pugna entre los protagonistas de este para determinar cuál de las fuerzas implicadas lograría imponer su hegemonía al resto».

«Los sectores del Frente Popular implicados en la revolución coincidían en la voluntad de exterminio de las personas y sectores sociales considerados un obstáculo para la nueva sociedad que se pretendía implantar», explica el centro de Estudios Históricos del CEU.

Además, señala que en la capital había 345 checas a las que se sumaron otros 50 lugares para detenidos, 23 prisiones oficiales, 10 comisarías de distrito y otros 25 lugares de ejecución donde se asesinaba a los presos.

¿cómo eran?

Se conocen los detalles gracias a las noticias publicadas en la prensa, los relatos de los supervivientes y diversas obras literarias.

Planta de una de las checas de Madrid

Planta de una de las checas de MadridInstituto de Estudios Históricos del CEU

El discurso íntegro del acto

«Una Guerra Civil siempre es una guerra fratricida bajo el combate de bandos ideológicos, estos conflictos suelen esconder atrocidades cuyo móvil último es la envidia, el odio, la codicia, la venganza de agravios pasados. En toda justicia, el Estado desde hace décadas, mucho antes de las leyes de memoria democrática e histórica ha apoyado la identificación y recuperación de los restos de las víctimas perdidas para que las familias puedan ir a llorarlos y recordarlos.

​Sin embargo, estas políticas de reparación han ido acompañadas desde Zapatero y una imposición que resulta intelectual y moralmente inadmisible, la de una visión de la historia que subsume hechos complejos e innumerables en un cuento de buenos y malos, blanco y negro.

​A tal fin, más que leyes de memoria, podemos hablar de leyes de olvido parcial. Desde el recuerdo y el respeto a todas las víctimas inocentes de ambos bandos y desde la condena eterna no podemos permitir que una parte de la historia, una llena de dolor que atañe especialmente a la ciudad de Madrid permanezca en el olvido.

​Durante la Guerra Civil, Madrid albergó, según estudios actualizados, una red formada por 345 checas, muchas más de las que los estudios al respecto recopilan. Cerca de 3.000 de las personas que pasaron por ellas acabaron asesinadas. Como homenaje para que el olvido, la ignorancia y el sectarismo no las haga desaparecer del todo en una memoria oficial ajena a la historia, hemos elegido una de esas checas.

​Estaba aquí en lo que entonces era Martínez de la Rosa número uno. La brigada de Agapito García Atadell, la cual detuvo a 800 personas en dos meses y medio. Él encabezaba el comité sentenciador.

​Aquí se retuvo, se torturó, se sometió a juicios bufos y se condenó a muerte a muchos inocentes. El móvil principal de García, tal como acabaría denunciando sus conmilitones, era el robo. Mortificó y asesinó para robar, hasta que acabó robando a los responsables de otras checas, lo que provocó la denuncia de los suyos a las autoridades franquistas cuando trataba de huir.

​De hecho, es casi seguro que el hombre que lo identificó alertando de su presencia en Canarias, desde donde se disponía a abandonar España, fue el cineasta Luis Buñuel, no precisamente franquista.

La brigada de Agapito García también secuestró, torturó y fusiló bajo la protección de los ministros socialistas Galarza y de Gracia, del líder socialista Indalecio Prieto, del director general de Seguridad, Manuel Muñoz, y de la Agrupación Socialista.

​Indalecio Prieto tiene su escultura de bronce en Madrid. Largo Caballero tiene su monumento en Madrid, pero nadie recuerda a Simón Serrano Benavides, que sólo salió de aquí para ser fusilado en Moncloa. Ni a Emiliana Castilblanco y a su hija Dolores Flores escarnecida donde estamos y fusiladas juntas.

​Ni a Mariano Martín Martín, que padeció en este lugar y fue asesinado en la carretera de Andalucía. Y a tantos otros que sufrieron detención, saqueo, tortura y muerte a manos de la brigada de Agapito García Atadell. Es de justicia recordar a las víctimas inocentes de las checas cuya única culpa fue tan a menudo su fe o sus ideas.

​Una red de porteros delatores los había denunciado. En general, aquellos inocentes poseían bienes que García codiciaba. Y para hacerse con ellos no dudaba en acusar a las viudas de sus víctimas. Honor y gloria para aquellos inocentes y para todas las olvidadas víctimas de la infernal red de checas de Madrid.

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