Los vecinos de Chueca el día después del Orgullo: «No hay manera de dormir»

Imagen de una de las calles de Chueca después del Orgullo

Los vecinos de Chueca, el día después del Orgullo: «No hay manera de dormir»

Los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid han hecho jornadas de siete horas desde las 3 de la madrugada para que por la mañana temprano el barrio se encuentre en condiciones

A las 3 de la madrugada varios equipos de limpieza del Ayuntamiento de Madrid se dirigen al barrio de Chueca, en el distrito Centro. Todavía no ha terminado la fiesta del desfile del Orgullo y queda mucha noche para algunos, pero cuanto antes se empiece antes se acaba y para el día de hoy son necesarios todos los refuerzos. A las 8.30 horas de la mañana todo parece bastante limpio y tranquilo, pero detrás ya llevan más de cinco horas de trabajo.

Han salido a trabajar 22 camiones con manguera que se encargan de empujar la basura con el chorro de agua a presión hacia un mismo punto para facilitar la recogida. De paso se higienizan las calles, muchas desprenden un fuerte olor a orín; esto no sorprende cuando ves a un joven pegado a un contenedor a pesar de tener baños portátiles a tan solo dos metros de donde está.

Otros tantos vehículos de descarga han llegado para vaciar los contenedores que nadie parece utilizar y las decenas de papeleras improvisadas en cada farola. Mientras, los barrenderos empujan sus carros hasta pararse en las puertas de los locales ya cerrados para arrastrar con sus cepillos cientos de colillas.

Hasta los sopladores de hojas están hoy en este céntrico barrio en el que algunos bancos se han convertido en camas improvisadas. El reloj sigue sumando horas y todavía queda algún rezagado de fiesta. Mientras tanto, los vecinos, empiezan el día como pueden. «No me han dejado dormir hasta hace un momento», se queja una vecina que ha salido a pasear con su perrita. En su caso no le molesta únicamente la fiesta del Orgullo, cerca de su casa hay «un chiringuito» que tiene jaleo «todas las noches».

Hay pocos residentes por la calle, quizá han aprovechado a que se ha pausado el ruido para descansar, y los que salen siempre van acompañados de sus mascotas. Lo de dormir es común denominador, casi imposible, aunque «es una consecuencia, para bien o para mal». Sin embargo, ante un evento de esta magnitud, otro vecino comenta que todo «está muy ordenado, cada vez más ordenado y mejor».

El día grande ha pasado y la noche ha dado paso al único momento de inusitada tranquilidad en Chueca estos días, la mañana. Pronto se reanudarán los eventos que cerrarán casi una semana de fiesta y conciertos. Pero, si en algo coinciden los vecinos, es en que el Ayuntamiento ha respondido en cuanto a la limpieza de los espacios: «Va muy bien, funciona de maravilla».

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