Un embalse de Madrid
Así será el pionero sistema de alerta de calidad del agua de Madrid que instalará en sus embalses
La herramienta se basará en la recogida de información y la aplicación de modelos matemáticos sobre los movimientos de las cuencas
La fama del agua de Madrid es conocida en toda España. Su sabor, calidad y transparencia son resultado de un recurso privilegiado y el esfuerzo del Canal de Isabel II. Así, la Comunidad de Madrid va a desarrollar un sistema de alerta temprana que realice una predicción sobre la evolución de la calidad del agua a muy corto plazo. Este mecanismo funcionará gracias a modelos matemáticos que calcularán y estimarán la evolución de este recurso natural.
De esta manera se podrá ajustar el proceso de tratamiento previo al consumo o seleccionar la procedencia del recurso desde el punto de toma más adecuado en cada momento.
Una vez que se ponga en marcha, se integrará en una única plataforma la información de los 13 embalses que gestiona Canal de Isabel II para abastecer a la región. Así, ampliará los datos que se recogen actualmente y facilitará la toma de decisiones rápidas.
La herramienta se basará en la recogida de información y la aplicación de modelos matemáticos sobre los movimientos que se producen en las cuencas y los embalses, y contará con un sistema inteligente de ayuda a la toma de decisiones en tiempo prácticamente real. Con ello, podrá anticiparse a las alteraciones provocadas por diferentes fenómenos e indicar los patrones de comportamiento esperables.
Monitorización de los caudales
Además del volumen acumulado y sus condiciones, tendrá en cuenta las características de cada cuenca, las propiedades del suelo donde se asienta o la capacidad de saturación de los terrenos en función de la frecuencia e intensidad de las lluvias.
Actualmente, el abastecimiento a los ciudadanos se basa principalmente en la captación de aguas superficiales de estos trece embalses.
Un embalse de Madrid
Es importante analizar el recurso en bruto, antes de su tratamiento, porque las reservas hídricas se ven afectadas por situaciones como el arrastre de sedimentos, la contaminación por vertidos incontrolados o el uso de suelos para agricultura y ganadería, además de la presencia masiva de aves migratorias o la proliferación de algas.
La monitorización de los caudales y del nivel acumulado se realiza de forma continua. Cada dos semanas se procede a una toma de muestras para su posterior análisis; asimismo, algunas sondas supervisan de forma automática varios parámetros a distintas profundidades para seleccionar el agua bruta de mayor calidad.
Con la aportación del nuevo sistema aumentarán la periodicidad y los factores observados, perfeccionando la gestión del recurso que se proporciona a cerca de siete millones de personas en la región.
Un embalse de Madrid
Sistema de tratamiento
Uno de los lugares clave donde se trata el agua de Madrid es la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) del Bodonal, situada en Tres Cantos y gestionada por el Canal de Isabel II desde 1969. El Debate pudo acceder hace unos meses este puesto y dar a conocer su labor.
«Allí donde termina el canal, comienza el trabajo de potabilización. Aquí el agua entra bruta y sale lista para beber», resume Sergio Casado, responsable de la planta, que lleva años supervisando que ese proceso se repita con la misma fiabilidad, las 24 horas del día, los 365 días del año.
En este punto, se inicia una cadena de fases químicas y físicas diseñadas para transformar agua natural —aunque limpia a simple vista— en un recurso apto para el consumo humano, cumpliendo los más altos estándares sanitarios. La capacidad de tratamiento del Bodonal es de 4 m³/s.
El primer paso es la oxidación, donde se añaden compuestos como el cloro para comenzar a eliminar microorganismos y degradar materia orgánica. A continuación, mediante un proceso conocido como coagulación y floculación, se incorporan productos como sulfato de aluminio y almidón, que permiten que las partículas microscópicas que enturbian el agua se agrupen.
Estación de tratamiento de agua del Bodonal
Fase final
Aquí es donde entra en juego uno de los elementos más importantes del proceso de potabilización: los decantadores. En la ETAP del Bodonal hay tres grandes decantadores troncocónicos, estructuras de enorme tamaño cuya sola presencia impresiona: 46 metros de diámetro superior, 35 en la base y más de 7,5 metros de altura.
Su funcionamiento es simple y brillante: el agua se introduce y se deja en reposo. Las partículas más pesadas que se han aglutinado previamente van cayendo al fondo, mientras que el agua más limpia emerge por la parte superior.
Estación de tratamiento de agua del Bodonal
Tras ser decantada, el agua clara pasa a la fase de filtración, donde atraviesa uno de los 20 filtros de arena de la planta. Cada uno de estos filtros, de 100 m² de superficie, retiene cualquier impureza residual que haya escapado de la decantación.
Ya filtrada, el agua recibe un tratamiento final mediante cloramina, una combinación de cloro y amoniaco que actúa como desinfectante de larga duración. Este producto es más estable que el cloro tradicional y permite que el agua mantenga sus propiedades higiénicas a lo largo de toda la red.