La alcaldesa de Alcorcón, Candelaria Testa, junto a dos policías municipales
«Tuvieron que orinar en una botella»: la «caótica» oposición a Policía Municipal en Alcorcón que llega dos años tarde
El delegado sindical del cuerpo sugería que el retraso puede deberse a que la alcaldesa quiere «hacerse la foto» con una nueva camada de agentes tras años de abandono
El pasado 15 de octubre, el Ayuntamiento de Alcorcón volvió a manifestar su desidia contra la Policía Municipal. Esta vez, durante el primer examen de la oposición, que, además, llegan con casi dos años de retraso.
El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid publicaba finalmente la oferta de 16 plazas para el cuerpo local el pasado 1 de abril: 15 policías y un intendente. Sin embargo, a la demora se le sumó una «caótica y lamentable» escena durante el psicotécnico. La prueba, que habitualmente suele extenderse entre una hora y media o dos horas, se alargó cerca de cinco, siendo empujados los opositores a «situaciones límite», en la que se vieron comprometidas incluso sus necesidades fisiológicas.
Una demora para «hacerse la foto» a meses de las elecciones
El delegado sindical de la Policía Municipal de la ciudad, Alejandro López, exponía en El Debate que la convocatoria debería haberse celebrado en enero de 2024, a la que se apuntaron 1.400 aspirantes. «Se han presentado 600», apostillaba, lamentando que —sin desmerecer a los asistentes— «los mejores candidatos quizá ya han conseguido plaza en otros municipios».
«Seguramente no sea lo más inteligente por parte del Ayuntamiento», insistía, cuya imagen está «por los suelos» entre las redes sociales y grupos de los opositores. El delegado sindical aseguraba que preguntaron al Consistorio acerca del retraso en la convocatoria, sin recibir respuesta. «Nos queda la duda de si es una mera negligencia, por ahorrarse dinero y malgastarlo en otras cosas o por un tema de plazos». Sobre esta última cuestión, explicaba que «si esta promoción entra en la academia el año que viene, va a salir a la calle prácticamente meses antes de las próximas elecciones municipales».
«Es muy tentador para un Gobierno municipal poder hacerse la foto a meses de las elecciones con una nueva promoción de Policía Municipal que intentaría tapar un poco sus vergüenzas ante los vecinos», continuaba López. Sin embargo, recalca que esta promoción «debería estar ya en la calle prestando servicio».
«Orinar en una botella de plástico»
Mientras que algunos controladores de la prueba «entendieron las necesidades de muchas personas y les dejaron que fueran al servicio, siempre vigilados por personal del examen», otros tuvieron que «orinar en una botella de plástico» o incluso «hacérselo encima». «Viendo ese descontrol que había en el examen, hubo quien directamente se levantó y se marchó por vergüenza», proseguía.
Hacía hincapié en «ponerse en la piel del opositor, que se está jugando la vida». «Es un examen a cara o cruz», agregaba López. Así, teme que esta «imagen difícil de remontar» de la Administración local repercuta en «el número de aspirantes en próximas convocatorias». «Si a eso le sumas que actualmente el convenio de la Policía Municipal de Alcorcón se ha quedado anticuado, es una combinación explosiva».
Imagen del polideportivo Santo Domingo antes de la realización del examen psicotécnico y de personalidad de las oposiciones
Las jubilaciones se unen al crecimiento de Alcorcón
A finales de agosto, López relataba a este diario la falta de efectivos que padecía el cuerpo, teniendo los compañeros del turno de noche que dejar «avisos sin cubrir». Las condiciones salariales en comparación con otros municipios son menos atractivas, lo que provoca que los agentes pidan alguna movilidad, a lo que se le suma una plantilla envejecida, cuya edad media «ronda los 50 años».
«No se ven visos de mejora», se quejaba el delegado sindical, comparando la actitud del Ayuntamiento con un «avestruz», ya que «meten la cabeza debajo de la tierra y prefieren no escuchar las reivindicaciones».
Así, relataba que a final de año se jubilarán dos agentes y, probablemente, sean varios más los que lo hagan antes de que los 16 nuevos policías pisen las calles. «El problema se va a incrementar cuando se empiece a construir el nuevo desarrollo urbanístico de Retamar de la Huerta», que, al estar alejados del núcleo urbano, «van a demandar mucha presencia policial que actualmente no podemos satisfacer».