Pasajeros en Barajas
La empresa madrileña que trabaja para unificar todos los trámites y las aduanas de Europa
Actualmente, cada país opera con su propio modelo y depende de intermediarios privados que gestionan las devoluciones del IVA
Por primera vez, la Comunidad de Madrid da un paso firme para situarse como referente tecnológico europeo en materia fiscal y de innovación. Lo hace apoyando el desarrollo de un proyecto blockchain impulsado por la startup madrileña Stamp, destinada a interconectar las aduanas europeas y simplificar los procesos de devolución del IVA a los viajeros internacionales.
La propuesta, financiada con fondos europeos Next Generation y seleccionada dentro de los programas autonómicos de la Consejería de Digitalización, busca convertirse en el nuevo estándar europeo de comunicación segura entre países en materia de tax free y tax refund. Una infraestructura descentralizada que permitirá registrar y compartir cada transacción de forma inmutable, transparente y trazable.
«El problema que tenemos hoy en Europa es que las aduanas están totalmente desconectadas entre sí», explica Abel, CEO y fundador de Stamp. «Los sistemas que utilizan para el control de riesgo son internos, pero no comparten información con otros países. Eso genera vacíos, ineficiencias e incluso oportunidades para el fraude».
Esta fragmentación afecta directamente al sistema de devolución del IVA para turistas no residentes en la Unión Europea. Actualmente, cada país opera con su propio modelo y depende de intermediarios privados que gestionan las devoluciones. El resultado, apunta Abel, es un proceso costoso y poco transparente:
«Hoy en día, los viajeros pueden perder hasta un 60 % del importe de la devolución en comisiones. Es un problema enorme para el consumidor, porque hay demasiados intermediarios».
Varias maletas preparadas para su facturación
Stamp nació precisamente para atacar esa ineficiencia. Su primer paso fue crear un sistema donde no existe flujo monetario directo de IVA, sino que el descuento se aplica automáticamente sobre el precio de venta. «Es como un día sin IVA permanente», compara el empresario. «Así, el viajero ya no tiene que esperar semanas para recibir su devolución. Todo se liquida en el momento y de forma verificada».
El sistema comenzó a probarse en Italia, donde se han interesado. «En Italia fuimos muy fuertes, y ahora estamos viendo si se aplica en Madrid», explica Abel. A partir de esa experiencia, Stamp decidió ir más allá: crear una infraestructura común para toda Europa, capaz de conectar a todas las aduanas bajo un mismo lenguaje digital.
«Cuando una persona compra en España y sale del territorio por Francia, hoy el proceso es manual», explica Abel. «Tiene que sellar un documento, a veces con un gendarme, y nadie puede saber si ese sello es verdadero o falso. Eso puede ser un fraude contra el Estado, no por mala fe, sino por la incapacidad de verificar la información entre países».
La solución que propone Stamp es tan ambiciosa como necesaria: una red blockchain europea para aduanas de pasajeros (no de mercancías), donde los datos se validen automáticamente entre países. «Lo que hemos hecho», resume Abel, «es construir una infraestructura que cualquier aduana pueda usar libremente para enviar y recibir información. Y eso lo hemos financiado con fondos públicos, con apoyo de la Comunidad de Madrid».
El aeropuerto de Barajas
Una red europea sobre blockchain
El corazón del proyecto está en su arquitectura tecnológica. «España está conectada a la blockchain europea a través de un organismo semi público-privado», explica Abel. «Ellos se encargan de conectar las redes blockchain nacionales con las europeas, y eso permitirá que exista una conciencia plena europea cuando nuestra red esté activa».
Stamp ha diseñado su infraestructura como un sistema descentralizado, donde cada aduana actúa como un nodo dentro de la red. Cada operación –una compra, una devolución, una validación– se convierte en un bloque de información compartido, garantizando transparencia total y trazabilidad.
«Imagina una red neuronal», dice Abel. «Cada aduana es un punto de conexión que puede intercambiar datos con otras de forma segura y automática, sin depender de un sistema centralizado. La información viaja, pero siempre queda registrada y verificada».
Según el CEO de Stamp, la participación en la red será voluntaria y abierta, tanto para autoridades aduaneras como para empresas privadas del sector. «No obligamos a nadie a conectarse», subraya. «Pero igual que con internet, llegará un punto en que nadie querrá quedarse fuera».
Una persona camina por la T4 del Adolfo Suárez Madrid-Barajas
Lo difícil del proyecto
La Comunidad de Madrid ha sido clave para que el proyecto cobre impulso institucional. La startup resultó ganadora de un programa autonómico de apoyo a la innovación tecnológica, lo que le ha permitido desarrollar la plataforma con fondos públicos y alineación con los objetivos europeos de digitalización.
«Este proyecto fue financiado con fondos Next Generation y elegido por la Comunidad de Madrid para reforzar su papel como capital tecnológica», detalla Abel. «Lo presentamos hace unos meses y se lanzará oficialmente en noviembre».
Aunque la tecnología blockchain ofrece estabilidad y seguridad, la mayor dificultad ha sido, según Abel, diseñar un sistema comprensible y útil para todos los actores:
«El reto no ha sido técnico, sino estructural. Había que crear un entorno donde las aduanas, los intermediarios y las autoridades tributarias pudieran entender y utilizar la herramienta sin complicaciones».