Cirugía estética.
Sanidad
Desarticulan tres clínicas clandestinas en Madrid que inyectaban bótox y trataban el cáncer de piel
Distribuían medicamentos sin receta ni el etiquetado obligatorio
la Policía Municipal de Madrid ha destapado a tres clínicas con características similares en Usera que actuaban sin titulación homologada. Los establecimientos se dedicaban a hacer operaciones estéticas, tales como tatuajes, micropigmentaciones, inyecciones de bótox, liposucción e incluso se atrevieron a erradicar los melanomas malignos. Buscaban combatir los tumores que causan el cáncer de piel con técnicas inusuales y vetadas por el sector sanitario.
En primer lugar, los agentes de la Oficina de Atención Ciudadana del distrito de Usera han accedido a un centro de acupuntura y medicina tradicional china, tal y como informa ABC. En este establecimiento, la policía se incautó de hasta 1.775 unidades, entre las que se encontraban diferentes medicamentos como Ebastina (antihistamínico), Gelocatil (analgésico) u Omeprazol (protector estomacal). También se encontraron cientos de botes etiquetados sin trazabilidad –carecen de sistema de rastreo, muy peligroso en el sector sanitario– en chino y productos herbáceos en mal estado.
Tras la incautación, la Policía notificó a la Comunidad de Madrid del hallazgo y se ha abierto un proceso de investigación judicial.
Un local trataba a sus clientes con una sustancia prohibida por la UE
El segundo local es un centro de estética que realizaba tratamientos como liposucción, láser para verrugas, tatuajes o melanomas. Todo esto lo hacían sin homologación y personal no cualificado, lo que pone de manifiesto el progresivo intrusismo profesional que existe. Además, vendían medicamentos sin la correspondiente prescripción médica y carecían del marcado de la Comunidad Europea.
La presencia de cosméticos cancerígenos también era algo común, encontrándose Butylphenyl Methylpropional. Ésta fragancia sintética fue prohibida por la UE en 2022 al provocar alteraciones en la fertilidad y en el sistema endocrino.
El tercer centro estético tampoco disponía de la titulación correspondiente. Del mismo modo, no había control higiénico y carecían de registros sanitarios, lo que evidencia su ilegalidad. De hecho, los miembros de la operación señalan que «se reutilizaban las agujas y la maquinaria láser y estética».
En concreto, este local estaba especializado en microblading, que consiste en una técnica de maquillaje semipermanente que simula el vello de las cejas a través de la inserción de pigmento en la epidermis.
La Policía Municipal de Madrid recopiló hasta 496 productos cosméticos en este local. La mayoría de ellos, caducados, desprovistos de etiquetado en castellano y sin el permiso de la Unión Europea. Entre ellos figuraban 8 con Butylphenyl Methylpropional y 39 destinados a tatuajes y a micropigmentación.
Tras la operación policial, los responsables de estos establecimientos estéticos tendrán que ser juzgados por delitos contra la salud pública (art. 361 del C.P.) y el delito de intrusismo profesional (art. 403.1 del C.P.).