La performance de Mariam Bustos en un escaparte del centro de Madrid.
Dos semanas viviendo en un escaparate del centro de Madrid: la peculiar performance de Mariam Bustos
La joven actriz de 24 años ha decidido encerrarse sola y sin teléfono móvil 15 días en un escaparate ubicado en la calle Fúcar de Madrid
La actriz Mariam Bustos ha decidido encerrarse durante 15 días seguidos, sin móvil ni ningún otro dispositivo tecnológico, detrás de un escaparate en el centro de Madrid, donde la puede ver todo el que pase. En pleno barrio de las Letras, en la calle Fúcar 22, los viandantes se encuentran con esta curiosa performance titulada «Te doy mi vida».
La pequeña estancia tiene lo esencial para pasar esas dos semanas que Bustos se ha propuesto, con un colchón sobre el suelo, algunos cajones con comida y un barreño para lavar la ropa. Para llenar su día, tiene un lienzo y pintura, libros, autodefinidos, y una alfombrilla de yoga.
La artista de 24 años empieza este proyecto personal que a la vez es una especie de experimento social. Aunque no puede hablar con nadie de fuera, las interacciones cortas con las personas que pasan son lo más cercano que tiene a una conversación. También se comunica, por gestos, con su representante, que la visita de vez en cuando para comprobar que todo va bien.
Su otra conexión con el mundo exterior es la retransmisión en directo que emite para sus seguidores online a través de Youtube. Aunque no es un gran número, cada día hay personas que se conectan al directo para ver qué está haciendo.
Poco entusiasmo del público
En general, la representación de Mariam no está generando mucho revuelo. Está en una calle estrecha, sin demasiado tráfico, y la gente no está atenta a lo que pasa detrás de un escaparate. Los que sí se dan cuenta, si no tienen mucha prisa, se paran delante un momento.
Luis, vecino de la zona, se detiene unos segundos a mirar: «Me ha parecido raro, no se suelen ver cosas así en medio de la calle». No parece que se fije en el mensaje. «He visto una señora ahí tumbada y me he parado a mirar, pero no sé qué es, si está haciendo yoga o qué pasa», revela a El Debate.
La actriz Mariam Bustos en un momento de su encierro voluntario
La mayoría no lee los letreros sobre el cristal, con mensajes que leen «te doy mi vida» y «momento íntimo», además de un código QR a la retransmisión en directo. Una vez que descubren la intención de la artista, se despierta un poco el interés de algunas personas. «Me parece muy original», comenta María a este periódico, antes de seguir su camino hacia la estación de Atocha.
Sin embargo, en algunos casos, el espéctalo genera lo contrario a curiosidad. Una viandante, Conchi, pasa de largo rápidamente «Me daba vergüenza mirar, porque está ahí haciendo sus cosas».
Las personas suelen pararse de una en una, por lo que se puede generar un momento incómodo. A los transeúntes no les gusta quedarse ahí mucho tiempo, viendo a una desconocida tendiendo la ropa o durmiendo.
Sin embargo, Mariam Bustos se ha encerrado para que la vean sus seguidores online, pero sobre todo como experiencia personal, «no para ganar nada».