El análisis de los datos revela que el problema es estructural y transversal
Oposiciones
La oposición en la que sobran cientos de plazas por falta de aprobados
A pesar de la elevada demanda de empleo estable, la convocatoria se ha cerrado con más de 1.000 plazas sin adjudicar
Las oposiciones a Secundaria y Formación Profesional (FP) en la Comunidad de Madrid han dejado un escenario desconcertante que cuestiona la eficacia del actual sistema de acceso a la función pública. A pesar de la elevada demanda de empleo estable, la convocatoria se ha cerrado con más de 1.000 plazas sin adjudicar sobre una oferta total que superaba los 3.000 puestos.
El escenario resultante obliga a la administración regional a mantener una elevada tasa de interinidad, cubriendo con personal temporal aquellas vacantes que deberían haber otorgado fijeza a las plantillas de los centros educativos.
El análisis de los datos revela que el problema es estructural y transversal, afectando con especial virulencia a la Educación Secundaria. En dicho nivel, casi el 40 % de los puestos ofertados han quedado desiertos, una cifra que duplica los registros de convocatorias previas según denuncian desde Comisiones Obreras.
La falta de aprobados no se ciñe únicamente a especialidades técnicas de difícil cobertura, sino que golpea a materias troncales del sistema como Matemáticas, Lengua Castellana o Economía, donde los tribunales no han encontrado candidatos suficientes que superen los estándares exigidos. Aún más crítica resulta la situación en la Formación Profesional, con ramas como la informática donde apenas se ha cubierto una fracción mínima de la oferta.
Un obstáculo para la inclusión real
Por otro lado, casi el 90 % de las plazas reservadas para personas con discapacidad se quedaron sin cubrir. Las organizaciones sindicales señalan que la ausencia de adaptaciones reales en las pruebas y la complejidad de un proceso idéntico al del turno libre actúan como barreras insalvables para la inclusión.
Tal desajuste entre el diseño de la oposición y la realidad de los aspirantes ha motivado que los representantes de los trabajadores exijan una revisión profunda del modelo, al considerar que los mecanismos actuales no sirven para captar el talento necesario ni para garantizar la estabilidad que el sistema educativo madrileño requiere.