Fundado en 1910
Oficina

A primera vista, la decisión judicial podría interpretarse como un ataque al derecho del trabajadorGetty Images/iStockphoto

Empleo

La Justicia avala el despido disciplinario por irse del trabajo a la hora que corresponde

A primera vista, la decisión judicial podría interpretarse como un ataque al derecho del trabajador a finalizar su jornada a la hora pactada

La reciente sentencia del Tribunal Supremo ha generado un intenso debate en el ámbito laboral al ratificar la procedencia de un despido disciplinario vinculado a la puntualidad en la salida. A primera vista, la decisión judicial podría interpretarse como un ataque al derecho del trabajador a finalizar su jornada a la hora pactada, pero el fallo aclara la diferencia entre fichar a la hora correcta y cumplir con el tiempo de trabajo efectivo.

Los magistrados aclaran que la sanción no castiga el hecho de cruzar la puerta en el minuto exacto, sino la conducta previa necesaria para lograr esa precisión. El tribunal considera probado que, para abandonar las instalaciones con tal exactitud, el empleado debía interrumpir sus tareas productivas con antelación.

Acciones como apagar los equipos, recoger enseres personales, cambiarse de ropa o esperar junto a los tornos de salida, cuando se realizan sistemáticamente dentro de la franja horaria retribuida, suponen una reducción encubierta de la jornada real.

La sentencia se ampara en el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, que tipifica la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza como causas justificadas para la extinción del contrato sin indemnización.

A su vez, la Justicia entiende que la relación laboral exige prestación de servicios efectiva hasta el último instante del turno, por lo que dedicar los minutos finales a «preparar la salida» implica técnicamente un abandono del puesto. Dicha interpretación advierte que la puntualidad de salida no puede lograrse a costa de la productividad.

Sin amparo legal para la «costumbre»

Es importante destacar que, para que la medida disciplinaria sea válida, la empresa debe demostrar que el comportamiento es reiterado y no un hecho aislado. Sin embargo, el aviso es claro para el conjunto de la fuerza laboral: salvo que el convenio colectivo especifique que el tiempo de aseo o cambio de vestuario computa como horas trabajadas, dichas actividades deben realizarse una vez finalizado el turno.

La «costumbre» de dejar de trabajar antes para salir en punto carece de amparo legal y puede derivar en la máxima sanción si la compañía decide aplicar el reglamento con rigor.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas