Derribo de casas para la apertura de la Gran Vía (1912)
Madrid
Así fue la construcción de la Gran Vía que duró 20 años y arrasó con más de 300 casas del Madrid histórico
Esta icónica avenida refleja momentos clave de la historia contemporánea de España
La creación de la Gran Vía fue la última gran reforma urbanística en el centro de Madrid, tras un siglo de intervenciones brutales que cambiaron completamente el aspecto de la capital.
Los urbanistas del momento querían imitar el estilo de París, con amplias y largas avenidas. Al igual que había hecho Hausmann en la capital francesa, expropiaron y derribaron los edificios que estorbaban, sin reparo por destruir el patrimonio histórico de la ciudad.
La Gran Vía en construcción
Múltiples gobiernos liberales, arropados por la bandera del progreso, arrebataron propiedades de valor incalculable. Primero hostigaron a la Iglesia católica y luego a cualquier ciudadano que les incordiase.
Los reformadores utilizaron la oportunidad para ponerles su nombre a las grandes avenidas que levantaron, con ejemplos como Alberto Aguilera, José Abascal o Fernández de los Ríos.
Un proyecto radical
A finales del siglo XIX, el crecimiento demográfico de Madrid congestionaba el viejo centro, por lo que muchos políticos y periodistas plantearon levantar una gran arteria que conectase Argüelles y Salamanca. La idea era cortar el centro por la mitad para articular la ciudad.
El gobierno implementó una reforma en 1895 para poder acometer una nueva ola de expropiaciones, preparando el camino para ejecutar por fin el proyecto de la Gran Vía. En 1910 empezó la construcción de la avenida, con el derribo de más de 300 edificios.
La Gran Vía en construcción
La expulsión de muchos habitantes del centro de Madrid por parte de las autoridades se sintió, por ejemplo, en los palacetes de la Castellana, que fueron construidos en esta época por aristócratas que se vieron obligados a abandonar el casco histórico.
Empieza la obra
La construcción de la Gran Vía se realizó en tres tramos, a lo largo de veinte años. Las distintas fases de la avenida reflejan las modas y la coyuntura política de su momento histórico.
El primer tramo, llamado entonces Conde de Peñalver, va desde la calle Alcalá hasta el actual metro de Gran Vía. Incluye los edificios más llamativos e icónicos, como el Edificio Metrópolis, el Edificio Grassy o el Casino de Madrid. En este tramo intervinieron arquitectos célebres de la época, siguiendo un estilo neobarroco.
Entrada de la Gran Vía desde la calle Alcalá
La siguiente fase coincidió con la bonanza económica que experimentó España durante la I Guerra Mundial. Por eso el segundo tramo, llamado Pi y Margall, incluye los comercios más icónicos de la Gran Vía, como los cines de Callao. En esta zona se nota la influencia de las modas futuristas y Art Deco de principios de los años 20.
Aunque el tercer tramo fue finalizado en 1931, muchos de sus principales edificios fueron edificados tras la Guerra Civil, por lo que tienen el estilo racionalista sobrio y funcional de la época.
Vista aérea de la Gran Vía en 1960
El aspecto actual de la Gran Vía terminó de configurarse en el siglo XXI. En el año 2002 se reformó la calzada y las aceras para intentar darle un aspecto homogéneo a la calle. Se cambió el pavimento y se eliminaron todas las jardineras de cemento.
Finalmente, desde 2017 se ha optado por un modelo peatonal, eliminando dos carriles y restringiendo el tráfico para los no residentes del distrito.