TRIBUNAAlmudena Maíllo

Madrid vive su Semana Santa

Aquí conviven la sobriedad y la expresividad, los silencios y los tambores, la imaginería clásica y la obra contemporánea. No existe otra ciudad en la que se encuentren tantas formas de vivir la Semana Santa

Si Madrid es la ciudad donde se cruzan los caminos, la Semana Santa de Madrid es el reflejo de este encuentro de tradiciones. Por eso nuestra Semana de Pasión es tan andaluza, tan castellana, tan aragonesa y, por encima de todo, tan madrileña, como recordó Juan Manuel Venegas en el pregón dictado en la Catedral de la Almudena.

La Semana Santa madrileña es una tradición con voz propia. Son más de quinientos años de historia, con su carácter, su sonido, sus cofradías, sus momentos y sus imágenes. Desde que la Hermandad del Perdón recorra las calles de Puente de Vallecas este Viernes de Dolores hasta que la tamborrada suene al ritmo del entusiasmo de la Resurrección el Domingo de Gloria en la plaza Mayor, asistiremos a un despliegue de nazarenos, cofrades, pasos y encuentros, agrupaciones musicales y bandas sinfónicas a lo largo y ancho de los distritos, rememorando una devoción que surgió antes de que el rey Felipe II fijara la corte en Madrid en 1561.

Para aquel año, la villa ya contaba con cuarenta hermandades y una veintena de procesiones que recorrían sus calles. Cada gremio, alfareros, ebanistas, herradores, carpinteros, tenía su propio paso. El propio rey era hermano mayor honorario de alguna de ellas. La escultura barroca encontró en Madrid un escenario privilegiado. Juan de Mesa moldeó el Cristo de la Buena Muerte, que se puede encontrar en la Catedral de la Almudena; Gregorio Fernández talló para Felipe III el Cristo de El Pardo. Madrid fue ciudad de la que partieron devociones tan arraigadas como la del Cristo de Medinaceli.

Esta historia también tuvo épocas de sombra. Durante décadas, la Semana Santa madrileña quedó reducida a unas pocas procesiones. Quien pasease por el centro de Madrid en los años setenta u ochenta del pasado siglo difícilmente habría imaginado lo que aquellas calles habían conocido siglos atrás.

Pero Madrid sabe reinventarse sin perder su memoria. Desde los años noventa, una nueva generación de cofrades ha impulsado un resurgimiento que ya nadie puede ignorar. Se han recuperado antiguas hermandades y fundado nuevas, y el sentimiento cofrade se extiende por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, abarcando Puente de Vallecas, Carabanchel, Villaverde Arganzuela, Centro y Salamanca, entre otros.

El Ayuntamiento de Madrid ha asumido el compromiso de acompañar este resurgir con la ambición y el respeto que merece. En 2024, Madrid estrena una Carrera Oficial, que es el tránsito de las cofradías por la Puerta del Sol, que se engalana, al igual que la plaza de la Villa y la plaza Mayor, con la solemnidad que reclama tan grande ocasión.

El año pasado se instaló una exposición de las cofradías madrileñas. Este año hemos dado un paso más y, con el I Encuentro de Marchas de Música Procesional en la Plaza Mayor, hemos puesto en valor la riqueza musical de esta Semana de Pasión. El engalanamiento de las calles del centro, el ciclo de música de órgano en San Ginés, las saetas, el papel que juega la Catedral de la Almudena y la tradicional Tamborrada del Domingo de Resurrección completan un programa a la altura de lo que Madrid es y de lo que su Semana Santa representa.

Como decía, aquí conviven la sobriedad y la expresividad, los silencios y los tambores, la imaginería clásica y la obra contemporánea. No existe otra ciudad en la que se encuentren tantas formas de vivir la Semana Santa. Esta riqueza, lejos de diluir la identidad propia, la enriquece y la convierte en algo irrepetible.

Madrid vive su Semana Santa intensa y serena, como alguien que sabe lo que tiene y ha aprendido a cuidarlo. Lo hace desde la fe, desde la tradición, desde el amor al patrimonio y desde el orgullo de una ciudad que cada año demuestra una profunda forma de celebrar la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor.

Mi gratitud a las hermandades y cofradías, al arzobispado de Madrid, a los músicos, a los voluntarios, Policía Municipal y a todos los madrileños que hacen posible esta celebración. Por ellos y con ellos, seguiremos trabajando para que la Semana Santa de Madrid ocupe el lugar que merece. El que su historia, su arte y su devoción le han ganado a lo largo de más de cinco siglos.

  • Almudena Maíllo es la concejal delegada de Turismo del Ayuntamiento de Madrid
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