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Miembros del equipo de salvamento durante el rescate de un ciudadano ucraniano

Miembros del equipo de salvamento durante el rescate de un ciudadano ucranianoCedidas / Salvamont Maramures

Entrevista con Dan Benga, director de Salvamento de Maramures

Rescates extremos en las montañas de Rumanía: la arriesgada misión para salvar soldados que huyen de Ucrania

El equipo de Salvamento de Maramures, región de Rumanía que comparte frontera con el sur de Ucrania, ha rescatado a casi 400 ucranianos desde el inicio de la invasión rusa

  • Un grupo de Bomberos del GERA de la Comunidad de Madrid viajó hasta allí con motivo de un intercambio junto a este equipo de salvamento dirigido por Dan Benga

En abril de 2022, apenas un mes después de que Rusia iniciase la invasión de Ucrania, el equipo de Rescate de Montaña del condado de Maramures –región montañosa del norte de Rumanía en la que operan y que comparte frontera con Ucrania– recibió un aviso. Un grupo de jóvenes ucranianos estaba atrapado en la montaña, en territorio rumano. Huían de la guerra. Seis de ellos fueron puestos a salvo, pero, por desgracia, el equipo de salvamento tuvo que recuperar varios cuerpos sin vida.

Según los datos de la Policía de Fronteras de Rumanía, se estima que desde el estallido de la guerra más de 30.000 ciudadanos ucranianos han cruzado la frontera norte, la mayoría solicitando algún tipo de protección como refugiado. A aquel primer aviso recibido por el equipo de rescate de Maramures en abril de 2022 le siguieron alrededor de 200 más en lo que va de conflicto. Uno de los últimos, hace pocos días, cuando tuvieron que recuperar el cadáver de un joven de 28 años en una zona nevada. No iba con la ropa adecuada y ni siquiera llevaba calcetines.

Este servicio, dirigido por Dan Benga, cuenta con 18 profesionales que trabajan a tiempo completo y 33 voluntarios, en total 51 personas. El terreno en el que operan es de extrema dificultad: «Más de 5.500 metros cuadrados de montaña con zonas de grandes barrancos, de 400 o 500 metros», explica Dan. A esto se suma que muchos de los rescates se producen a unos 2.000 metros de altitud y en invierno, cuando las temperaturas pueden bajar hasta los 28 grados bajo cero.

«Antes de que estallase la guerra no hacíamos este tipo de trabajo y fue un cambio de mentalidad muy delicado y emotivo», dice Dan, que, junto con su equipo, hasta febrero de 2022 se dedicaba principalmente a rescates en las pistas de esquí de la zona o en carreteras turísticas de la montaña. «Los jóvenes cruzan la frontera a pie y muy mal equipados, con calzado deportivo, y no tienen experiencia en la montaña», explica, «todo esto fue y es muy difícil, porque cambia totalmente la perspectiva con respecto a la misión de rescate».

La mayoría de los ucranianos a los que han tenido que asistir eran soldados desertores, algunos que habían estado en primera línea, o jóvenes que esperaban la notificación de incorporación al servicio militar y que no querían ir a la guerra. El equipo liderado por Dan ha salvado en la zona a más de 390 ciudadanos ucranianos y, desgraciadamente, han tenido que recuperar 23 cadáveres en estos cuatro años. Todos eran hombres, menos una mujer que quiso acompañar a su pareja.

«Los encontramos casi muertos. Ella no se dio cuenta de que podía ir a la frontera con su pasaporte y pasar legalmente. Cuando los salvamos, se lo explicamos. '¿Qué tenías en mente? Eres mujer, no necesitas cruzar las montañas'. Ella no lo sabía, apenas tienen información», cuenta Dan Benga.

Al fondo, miembros del equipo recorren la montaña durante un operativo

Al fondo, miembros del equipo recorren la montaña durante un operativoCedidas / Salvamont Maramures

Operativos en condiciones extremas

El Servicio de Salvamento de Maramures cuenta con muchos medios materiales, pero en muchas ocasiones no los pueden utilizar debido a la climatología. En invierno, además de las temperaturas extremas, hay días en que los vientos alcanzan los 100 kilómetros por hora.

«Cuando tenemos la posibilidad de usar los drones o los helicópteros, si el tiempo lo permite, la misión de rescate es mucho más fácil para nosotros», cuenta. Además, muchos avisos se reciben por la noche, lo que impide utilizar estos medios, así que la mayoría de los operativos los tienen que hacer, por así decirlo, con sus propias manos.

«A veces son ellos mismos los que avisan al 112, en otras ocasiones son sus familias las que contactan para decir que no logran comunicarse con ellos. Pero en la montaña, si no tienes un punto preciso al que ir, todo se complica». Esto hace que los rescates duren muchísimo más, «por ejemplo, para ir de un pico a otro a 300 metros se necesitan unas 20 horas, es muy difícil».

El rescate más largo se produjo en la Navidad de 2022 y duró 133 horas (más de cinco días). «Formé parte del equipo de rescate, desde la cima de la montaña tuve que llevar al hombro a una persona durante un kilómetro y medio, el camino duró 14 horas. La salvé. Fue una gran misión», dice con orgullo. Sin embargo, hay 23 jóvenes que no tuvieron la misma suerte y «murieron a causa de esta estúpida guerra», lamenta.

No reciben ayuda del exterior

«No hemos recibido ningún tipo de financiación europea en estos cuatro años. Solo recibimos ayuda del Estado rumano, de las autoridades locales. Vinieron los medios más importantes del mundo a preguntarnos, la BBC, la CNN, The Washington Post, NHK de Japón, pero de la Unión Europea nadie ha venido a preguntar nada ni a decirnos que estamos haciendo un gran trabajo salvando a la gente y si necesitamos ayuda», critica Dan mientras se pregunta «¿cuánto cuesta una vida?».

«Quizá el presidente de su país o el Rey puedan venir a visitarnos, sería un gran honor. Y cuando digo el Rey no me refiero al rey del fútbol, que es el Real Madrid, sino al verdadero Rey», bromea Dan.

Hasta ahora, en España, el trabajo de estos rescatistas era prácticamente desconocido. Si se ha sabido después de cuatro años, ha sido gracias, en parte, a los Bomberos del GERA de la Comunidad de Madrid, que han compartido en sus redes sociales un vídeo de uno de los rescates más llamativos que practicaron los rumanos hace dos años, cuando salvaron a un joven que sobrevivió gracias a sujetar junto a su pecho a un gato, lo que le ayudó a mantener la temperatura corporal.

Los bomberos madrileños acudieron a Rumanía en un intercambio de formación. Ramiro Sanz Bueno, jefe de Dotación del GERA, estuvo allí con ellos hace pocas semanas. «Yo sabía que si poníamos ese post la gente iba a entender lo que pasa allí, que son un servicio de salvamento de Rumanía, pero están rescatando ucranianos que escapan de la guerra». «La historia que hay detrás de ellos es increíble y nuestra intención desde el GERA era darles publicidad, porque además son un servicio pequeño y es clave que se le den pequeños impulsos», explica Ramiro.

Dan Benga (tercero por la derecha) junto al grupo de bomberos del GERA que viajó a Rumanía (Ramiro Sanz en el centro, detrás, a la izquierda de Dan)

Dan (primera fila, tercero por la derecha) junto a los bomberos del GERA (Ramiro Sanz, detrás, a la izquierda de Dan)Consulado de Rumanía en Slatina

«No buscamos la fama, no buscamos recompensas, solo estamos haciendo nuestro trabajo, el trabajo para el que estábamos preparados», confiesa Dan, «lo hacemos porque somos seres humanos, tenemos humanidad, y los demás rescatistas de montaña de todo el mundo, como el GERA, harían lo mismo si estuvieran en nuestra situación».

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