Celebración del Dos de Mayo en la Puerta del Sol en 2025
Comunidad de Madrid
Sin el Ejército y sin ministros: Ayuso celebra el Dos de Mayo en medio de un nuevo choque con el Gobierno de Sánchez
Por segundo año consecutivo, la celebración por el Dos de Mayo que va a tener lugar hoy en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol no va a contar con la presencia de ningún ministro del Gobierno de España ni, tampoco, con las Fuerzas Armadas que, hasta 2025, cada año deleitaban a los madrileños con una aclamada parada en el kilómetro cero.
La presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, no ha cursado invitación a ninguno de los ministros de Pedro Sánchez ni al delegado del Gobierno, Francisco Martín, como respuesta al «boicot» del que, a su juicio, está siendo objeto la celebración del Día de la Comunidad de Madrid, al privar al festejo de la presencia militar.
Para la mandataria madrileña el torpedeo a la más importante celebración de un Gobierno regional como es la que tiene lugar el día de la comunidad autónoma, en este caso el 2 de mayo, es algo insólito que nunca antes ha ocurrido con ningún otro territorio.
«Invito al Gobierno a irse a petardear a otros en sus días grandes, que se vaya al País Vasco, que se vaya a Cataluña... hay muchísimas comunidades en España y siempre tienen que buscar el mismo lío con Madrid. Que se vayan allí, a ver qué les dicen», retaba el pasado jueves Díaz Ayuso, visiblemente molesta por la actitud del Gobierno.
Y es que, a pesar de que hace meses desde la Puerta del Sol se mandó una carta al ministerio de Defensa, capitaneado por Margarita Robles, para solicitarle formalmente la presencia del Ejército en el Dos de Mayo, el Gobierno, de nuevo, rechazó la petición.
Una ausencia que marcó la celebración del año pasado. Díaz Ayuso quiso hacer su propio homenaje a las Fuerzas Armadas, a las que dedicó una sentidas palabras en su discurso, que acompañó con la melodía, a piano y violín, de «La muerte no es el final» y con imágenes del Ejército y de la Patrulla Águila surcando el cielo de Madrid proyectadas en la pantalla gigante que presidía el escenario principal.
«Los madrileños se echan masivamente a las calles para ver al Ejército desfilar, sin fallarle nunca. Somos la capital de este Reino. Sabemos que esta ausencia no la quiere nadie. Madrid, unida y alegre, volverá a celebrar a sus héroes con su Ejército, que está siempre donde debe, a la altura de esta Nación centenaria que amamos y en la que, juntos, ponemos todas nuestras esperanzas», proclamó entonces.
Mientras tanto, en el lado diametralmente contrario, Francisco Martín ha acusado estos días a Díaz Ayuso de «pudrir» esta celebración y de hacer un «uso partidista de las instituciones». Para el socialista el hecho de excluir a los miembros del Gobierno de Sánchez por resultar «incómodos» significa «un agravio que envenena la convivencia y merma la confianza en las instituciones».
Sin embargo, lo cierto es que Ayuso sí que ha invitado al Grupo Parlamentario Socialista de la Asamblea de Madrid, tanto a su portavoz, Mar Espinar, como a los diputados regionales que deseen acudir, aunque el PSOE-M, como ya hiciera el año pasado, ha organizado su particular fiesta paralela por el Dos de Mayo en La Rosaleda del Parque del Oeste.
Una fiesta en la que el año pasado apenas pudo congregar a 300 personas y en la que el secretario general del PSOE en Madrid y ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, avanzó que, si los socialistas logran gobernar algún día en la Comunidad de Madrid -cosa que llevan sin hacer desde hace más de treinta años- desterrarán definitivamente al Ejército de esa celebración y, en su lugar, desfilarán «la sanidad pública».
Así las cosas, este año el Gobierno madrileño ha vuelto a recuperar el formato tradicional de entrega de las Grandes Cruces de la Orden del Dos de Mayo en el interior de la Real Casa de Correos, después de que el año pasado experimentaran celebrándolo en el exterior por primera vez y cayera una tormenta que no sólo deslució la puesta en escena, sino que también incomodó a los cientos de invitados.