Legionarios españoles cantando en una imagen generada por IA
Crónicas Castizas
Qué cantamos cuando fuimos legionarios
A las unidades no se las conoce solo por su historia y sus hazañas, sino también por sus canciones. Estas son algunas de las que cincelaron el espíritu legionario cuando estuve en las filas del Tercio
Son de público conocimiento las dos canciones más populares de La Legión: la canción del legionario, que es el himno oficial del Tercio, y el Novio de la Muerte, que, a pesar de su origen civil, se ha convertido en una auténtica y reconocible seña de identidad de La Legión española.
La Canción del Legionario es el himno real y original del Tercio, compuesto en los años 20 para fomentar el espíritu de sacrificio y valentía de sus integrantes. Escrita por el comandante Emilio Guillén Pedemonti, resalta los valores de lealtad, la ausencia de miedo y la disposición a morir por la bandera, diferenciándose del popular cuplé. Y el Novio de la Muerte, creado en la historia de Baltasar Queija de la Vega, un onubense nacido en 1902 en Minas de Riotinto.
Pero hay otras muchas más que se cantan en sus filas y que en su mayor parte son desconocidas para el gran público. Unas cuentan historias de legionarios y otras de aspirantes al alistamiento. Hablan de la indiferencia hacia las clases o las diferencias de los legionarios (cada uno será lo que quiera). Las fui conociendo en las noches legionarias regadas con añoranzas, humor, amor y morapio.
Nos apretamos alrededor de la chasca ardiente, apenas protegidos del invierno de la serranía por la tenue camisa legionaria remangada y por el recio vino trasegado. Se alzan las voces con la del atezado Rudy, a quien cantábamos: Rudy, lávate, toma lo que quieras, pero Rudy, lávate. La canción que él entona me gusta, expresa el orgullo legionario y el desprecio por las diferencias: fuertes o feos, ricos y pobres:
[Para escuchar la canción tienes que pinchar en la palabra de color azul]
«Como somos caballeros legionarios, hay mucha gente que no nos camela, como si fuera un delito ser de la Legión Extranjera. Nosotros no nos preocupamos ni del más grande ni del más chico, ni tampoco olvidamos ni a los pobres ni a los ricos. Cuando vamos por la carretera, y nuestras carnes se tuestan al sol, la sangre de nuestras venas es igual que la mejor.
Si asaltamos los corrales y robamos las gallinas, es para calmar el hambre que pasamos en la vida». Estribillo: «Y aunque a nadie le importa el sufrimiento que un legionario lleva en el corazón, demostramos que estamos satisfechos y llevamos en el pecho el emblema de La Legión. Si cantamos soleares o bailamos bulerías es para olvidar las penas, que pasamos en la vida...»
En otros casos se cuenta la historia individual de un legionario. Canta el corneta Malaguita, uno de los chicos del sargento Recio, es el caso del inglés que vino de London.
Un inglés que vino de London para ver si en este gran país podía coger un colocón y al fin lo pudo conseguir. Empezó en los grandes cafetines ¡cuál sería su ilusión! ¡vacilón! que el inglés cuando estaba colocado cantaba y decía esta canción:¡Good bye, all right! Yo quererme reenganchar en el Tercio de Millán-Astray, qué vicio y grifa hay.
Un inglés que vino de London para ver si en este gran país podía entrar al pelotón al fin lo pudo conseguir. Terminó vendiendo la camisa, camisola y pantalón, ¡vacilón! y el inglés cuando estaba en «la pelota» cantaba y decía esta canción… Claro que no acaba bien: y el inglés cuando estaba picando cantaba y decía esta canción: Olray, olray, yo quererme licenciar Tercio de Millán-Astray. Mucho pico y pala hay.
Ahora somos todos en la noche de Montejaque los que entonamos un clásico: historias de amoríos desleales y crueles burlas del origen de los alistados.
«Pobrecitos maridos infelices que tenéis la testuz como un carnero, viviréis contentos y felices alistados en el Tercio de Extranjeros. Son tres pesetas, a la semana, bien comido y bien bebido tendrás fama de león, aunque seas un cabrón en La Legión. Pa comida sana y abundante la que dan en el Tercio de Extranjeros cocinada por cuatro o seis mangantes a los cuales llamamos los rancheros: una sopita, un cocidito y la cabeza de un besuguito y un vasito de vino peleón ese es el menú de La Legión. Yo no sé que se han creído en el Tercio de Extranjeros que nos tienen comparados con peones camineros.
Desde que se inventó el pico y la pala con el pico y la pala nos están dando la lata, este que está presente tres picos rompió y al día siguiente pasó al pelotón…
Cómprate una gabardina cabrón».
Amoríos, vicio y venganza en las voces legionarias que se elevan en la Serranía.
Estando un día en un burdel de Casablanca, un legionario de una morita se enamoró y fue tan grande el amor de aquel legía que al poco tiempo con la mora se casó. Pasaron horas de alegría y de placer en el trayecto de Melilla a Casablanca. Tras una noche embriagado por el kiffi a la morita sorprendió en un cabaré. Lleno de ira, sin saber lo que se hacía, sacó la fusca y a la ingrata disparó hizo de blanco, lo ligó la policía y a la morita entre tanto le cantó: Papelillo, aguililla, tú que vas tan entifá fumas chocolate y kiffi y no dejas de fumar con la cachimba en la mano, fumando de noche y día con mi morita a la vera, mora de la morería. Ya son las diez y es la hora del silencio, ya se apagaron todas las luces del talego y aquí me veo como siempre aquí llorando por el amor infiel de una mujer. Y amigo mío eres novio de la muerte y ése es tu grito a la hora de luchar, pero en amores no valen traición y muerte y esta batalla es más dura de ganar. Papelillo, aguililla, tú que vas tan entifá fumas chocolate y kiffi y no dejas de fumar con la cachimba en la mano, fumando de noche y día con mi morita a la vera, mora de la morería.
También hay otras que empiezan bien y casi emocionan la primera vez que las oyes, como fue mi caso: «Nena, no me llores nena mía, que este legionario un día a tu lado ha de volver, piensa en el África lejana, las noches atormentadas sólo pensando en tu amor, solo pensando que tú a mí me querías y al ver que era mentira al Tercio me alisté. Yo vine a un Tercio de Extranjeros para olvidar a una mujer…».
Y acaban mal y con sorpresa : «Fue mala y fue perversa la tuve que matar».
A las unidades no se las conoce sólo por su historia y sus hazañas sino también por sus canciones. Estas son algunas de las que cincelaron el espíritu legionario cuando estuve voluntario en las filas del Tercio.