Investigador IMDEA Materiales
Madrid crea una fibra de nanotubos con una conductividad eléctrica comparable a los cables de cobre
Este avance, logrado por el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales de Getafe, beneficia de forma significativa a sectores como el aeronáutico, los drones o los vehículos eléctricos
La Comunidad de Madrid ha creado una fibra de nanotubos de carbono (CNT) que logra una conductividad eléctrica comparable a la de los cables de cobre y el aluminio. Los resultados confirman así la transición para su aplicación industrial frente a estos materiales tradicionales.
Este avance, logrado por el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Materiales de Getafe, supone un beneficio significativo para sectores como la aeronáutica, los vehículos eléctricos, los drones y otras aplicaciones que requieren cableado ligero y de alta resistencia.
Baja densidad y excelentes propiedades
Los CNT cuentan con una baja densidad, además de excelentes propiedades eléctricas, térmicas y mecánicas. Por esta razón, han sido considerados durante mucho tiempo como bloques de construcción ideales para transmitir electricidad, a pesar de que, hasta el momento, no habían alcanzado los niveles de conductividad necesarios para constituir una alternativa real a escala industrial frente a materiales tradicionales, en particular el cobre.
Sin embargo, la reciente investigación ha logrado producir fibras de CNT con una transmisibilidad específica media superior a la del cobre y con valores máximos también superiores al aluminio, aunque con un peso seis veces inferior. Esto demuestra una relación peso-rendimiento mejorada y unos niveles de conductividad que cumplen con los requisitos industriales.
Todas estas características afectan de manera positiva a la electrificación del transporte y a los cables eléctricos aéreos cuyo rendimiento suele estar limitado por su propio peso. Estas fibras de CNT podrían ser cinco veces más resistentes que los cables aéreos convencionales, con la mitad de su peso.
El estudio ha sido publicado por la prestigiosa revista científica Science, y en el que también han participado la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad Pública de Navarra y el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, el instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza.