La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso
Comunidad de Madrid
Su padre, su hermano, los fallecidos en residencias y su novio: todos los intentos de la izquierda de tumbar a Ayuso
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lleva años como el enemigo número 'one' del Gobierno de Pedro Sánchez. Los intentos políticos y judiciales por tumbarla desde que llegó a la Puerta del Sol en agosto de 2019 han sido una, infructuosa, constante que ha alcanzado ahora límites insospechados tras la condena a José Luis Ábalos.
El exministro de Transportes y mano derecha de Sánchez ha sido condenado a 24 años de cárcel en una sentencia unánime y sin precedentes del Tribunal Supremo. Sin embargo, desde Moncloa no se sonrojan a la hora de compararle con Ayuso, quien no está investigada, ni condenada en ninguna causa de corrupción.
«¿Por qué con Ábalos son tan contundentes y con la señora Ayuso tan conniventes?», lazaba ayer desde el Congreso de los Diputados Pedro Sánchez, mientras Óscar López, desde la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, proclamaba que: «El que la hace, la paga. Se llame Ábalos o Ayuso».
Todo ello en un burdo intento de equiparar a ambos y utilizar a la presidenta madrileña como «cortina de humo» de los casos de corrupción que asolan al Ejecutivo, según afirmó ayer el portavoz del Gobierno madrileño, Miguel Ángel García Martín, quien recordó que Alberto González Amador, pareja de la presidenta, nunca ha contratado con la administración, ni ha sido proveedor, y se está defendiendo con sus propios medios en las dos causas judiciales que tiene abiertas. Una por presunto fraude fiscal y falsedad documental y otra pieza separada, en fase de investigación, por supuesta corrupción en los negocios y administración desleal.
Unos asuntos que aunque formalmente nada tienen que ver con Isabel Díaz Ayuso y con el Gobierno de la Comunidad de Madrid, la izquierda utiliza constantemente como arma arrojadiza contra la presidenta autonómica. Bien es cierto que no resulta estético que su pareja se vea envuelta en estas cuitas judiciales -aunque no hay que olvidar que fue una denuncia suya la que terminó con el Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz, condenado por revelación de secretos-, pero no es menos cierto que Ayuso no está ni investigada, ni condenada, ni siquiera citada como testigo en ninguna de estas causas.
Pero esta no es la primera vez que desde la izquierda se trata de tumbar a Díaz Ayuso utilizando a su círculo más cercano. En sus primeros compases en la Puerta del Sol saltó el supuesto caso Avalmadrid, que el Tribunal Supremo terminó archivando en 2021 al no apreciar indicios de responsabilidad criminal contra la dirigente madrileña.
Así, el Alto Tribunal inadmitió a trámite la querella interpuesta por una asociación de abogados por la donación de un piso que Ayuso y su hermano recibieron de sus padres en 2011 y que, según sostenía la denuncia, se había llevado a cabo para evitar que ese inmueble fuera reclamado por Avalmadrid, con la que los progenitores tenían una deuda por un crédito.
Tras los intentos de acabar con ella con este asunto vinculado a su padre, fallecido en 2014, llegó el turno de su hermano, Tomás Díaz Ayuso, del que Podemos llegó a desplegar una lona gigante con su rostro en la calle Goya.
En 2022 la Fiscalía Anticorrupción acordó el archivo de la denuncia que habían interpuesto los grupos parlamentarios de la Asamblea de Madrid de PSOE, Más Madrid y Podemos sobre el contrato de emergencia para la compra de mascarillas vinculado a su hermano. Tras el archivo de la Fiscalía Anticorrupción llegó, un año más tarde, el archivo de la Fiscalía Europea. La EPPO, por sus siglas en inglés, archivó el caso tras una «exhaustiva investigación» tras la que no quedó acreditado que el precio abonado fuera desproporcionado «atendiendo a la calidad del material ofertado y entregado».
Otro asunto con el que la izquierda, machaconamente, ha arremetido contra Díaz Ayuso ha sido los ancianos fallecidos en las residencias durante la primera ola de la pandemia del covid. La portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto, llegó a decir que habían sido «asesinados».
Sin embargo, se cuentan por decenas las causas relacionadas con este asunto que la Justicia ha archivado en los últimos años. En el origen de muchos de esos archivos está que los jueces han apreciado que «de haberse derivado a los pacientes a un hospital, no se hubiera evitado el fallecimiento, por lo que no puede acogerse como cierto el requisito de la inevitabilidad del resultado».
Varios denunciantes han insistido en la idea de que se produjo un «delito de omisión de socorro», pero según los autos judiciales, «no es posible extraer indicio alguno del abandono de enfermos sin tratamiento ni seguimiento médico o sin intento alguno de salvarle la vida».
Así, ninguna de las investigaciones pre-procesales que la Fiscalía abrió con ocasión de la pandemia, procedentes de denuncias de particulares o agrupaciones, ha dado lugar a procesos penales judicializados en los que Isabel Díaz Ayuso sea parte.
Pero da igual que la Justicia, una y otra vez, de la razón a la presidenta autonómica. Sánchez y los suyos no cejan en su empeño de tratar de acabar con su carrera política. Como sostuvo ayer el presidente del Partido Popular en la Cámara Baja, Alberto Núñez Feijóo, igual lo que le molesta tanto a Sánchez de ella es que destapara su corrupción. Y le recomendó ir al psicólogo para tratarse su «obsesión».