Los ministros Elma Saiz y Óscar López, este martes en la Moncloa
El mundo al revés
El Gobierno dedica su primera rueda de prensa tras la sentencia de Ábalos a juzgar y condenar a Ayuso
El ministro Óscar López, que es también líder del PSOE de Madrid, compara a un condenado a 24 años de cárcel con la presidenta madrileña, sobre la que no pesa imputación alguna
A José Luis Ábalos le han impuesto 24 años y tres meses de cárcel. A Koldo García, 19 años y ocho meses. A ambos, en una sentencia histórica del Tribunal Supremo, la primera contra la corrupción económica del sanchismo, que da por probada la existencia de una organización criminal que anidó y operó en el corazón del Gobierno. Pero el Gobierno no ve la viga en el ojo propio y señala a la Puerta del Sol, a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.
El lunes, la estrategia de los socialistas para parar el primer golpe de la sentencia fue desviar el foco, o intentarlo al menos, hacia el castigo menor a Víctor de Aldama, cuya colaboración los siete magistrados de la Sala de la Penal consideraron clave; en este caso y en otros. Se quejó el ministro Óscar Puente y, detrás de él, no pocos dirigentes del PSOE. Este martes, en la rueda de prensa semanal en la Moncloa, el Gobierno quería mantener cierta apariencia de respeto hacia la sentencia, y de hecho la portavoz, Elma Saiz, avisó: «Desde esta mesa no voy a entrar en los detalles de la sentencia». Así que la estrategia viró. Y viró hacia Isabel Díaz Ayuso.
El ministro Óscar López, que es a la vez líder del PSOE de Madrid, hizo los honores y respondió a la primera pregunta sobre las responsabilidades políticas tras la decisión del Supremo. «Quienes creemos en la política, en la democracia y en la separación de poderes sabemos que, lamentablemente se dan casos de corrupción en política (…). Lo más importante es tener muy claro que el que la hace la paga, se llame Ábalos o se llame Ayuso. El que la hace la paga», afirmó López, equiparando a un exministro condenado a 24 años de prisión por pertenencia a organización criminal, tres delitos de cohecho, tráfico de influencias y malversación de caudales públicos con una presidenta regional que no está imputada en ninguna causa judicial -ni siquiera ha sido llamada como testigo-. Y a la que el PSOE, nacional y madrileño, le atribuyen algo que, a día de hoy, no aparece en la instrucción de ninguno de los dos casos que su novio tiene en los tribunales: tráfico de influencias.
El ministro continuó: «Es muy importante combatir la corrupción, y en el PSOE se actuó meses antes de que hubiera una sentencia. Todavía estamos esperando a que se actúe en el PP, donde se ampara y se protege a la señora Ayuso, entre otros (…). Veo a todo el PP volcado en proteger y amparar toda la corrupción de Ayuso», añadió. A su lado, Saiz apostilló que Alberto Núñez Feijoó, desde su «atalaya», no está en condiciones de dar ninguna lección.
La portavoz del Ejecutivo dejó claro que Pedro Sánchez no va a asumir ninguna responsabilidad política, ni habiendo una sentencia firme contra un exministro de su Gobierno. «Las responsabilidades políticas se asumieron desde el primer momento y veníamos diciendo que es el tiempo de la Justicia, y es la Justicia quien ha hecho su trabajo», trató de zanjar un día antes de que el presidente comparezca en el Congreso en un Pleno sobre corrupción -y sobre el Consejo Europeo de la semana pasada-.
Acabada la comparecencia, fuentes del Ejecutivo insistieron en que el PP tiene «claros indicios» contra Ayuso y, lejos de hacer algo, la protege. «Todos sabemos lo que pasa en el PP», según las mismas fuentes. «No es ‘y tú más’, es justicia», añadieron. Cabe recordar que, el jueves desde Bruselas, Sánchez ya aludió a Ayuso para exigir responsabilidades a Feijóo. «Si se ejerce de Torquemada, habrá que serlo para lo bueno y para lo malo. Y entiendo que ese nivel de exigencia que nos practica a todos también lo practicará él dentro con las noticias que acabamos de conocer, por ejemplo, de la pareja de la señora Ayuso ¿O no?», se preguntó.
En la Moncloa insisten en restar hierro a las consecuencias políticas de la sentencia, porque reiteran que ya se adelantaron hace más de un año. «No nos hizo falta una sentencia, a la pantalla final de la política ya llegamos el año pasado. Ahora hemos llegado a la pantalla final de la justicia», zanjan las mismas fuentes.