Estudiantes en la biblioteca de la Residencia de Señoritas

Estudiantes en la biblioteca de la Residencia de SeñoritasFOM

Madrid

Fortuny 53, la antigua Residencia de Señoritas de Madrid

La residencia de señoritas de Madrid fue la primera institución educativa universitaria dedicada a las mujeres en España. Se fundó en el año de 1915 con la intención de impartir una amplia educación a las jóvenes madrileñas en filosofía, idiomas, física, química y deportes, para elevar sus oportunidades en sociedad y mejorar las perspectivas culturales, políticas y económicas de la España de aquellos años, bajo la dirección de la pedagoga María de Maeztu.

Para algunos, la idea de la residencia de señoritas podría limitarse al centro en el que las jóvenes españolas se preparaban para ser mujeres de provecho en sociedad. Limitadas a aprender modales en la mesa y cómo debe comportarse una señorita. Sin embargo, la residencia fue mucho más que eso. Y conformarse con escuchar lo que pocos han entendido que fue, es un grave error.

Archivo de la residencia de señoritas

Archivo de la residencia de señoritasGabriela Campos

En medio del ajetreo del cierre del curso en la Fundación Ortega-Marañón (FOM), sus miembros se reservaron unos instantes para contar a El Debate la historia de la residencia de señoritas, que nació hace más de 110 años, en el edificio que ocupa hoy en día esta fundación.

La figura de Maeztu fue clave en esta revolución intelectual entre las jóvenes de la España de los años 20. Época en la que, es importante recordar, no era costumbre que las mujeres recibieran la misma educación universitaria que recibían los hombres por parte la Institución de Libre Enseñanza y que, posteriormente, con sus iniciativas, inspiró la creación de un centro destinado únicamente a educar mujeres, que fue descrito por algunos como un «oasis de educación, cultura y progreso», la residencia de señoritas.

Jardín de Fortuny 53

Jardín de Fortuny 53Gabriela Campos

María Maeztu, además de educadora, hacía de madre de las jóvenes que dejaban sus hogares para impulsar su futuro en la capital. Y fue por su exigencia que se ganó el nombre entre las alumnas de «María la brava», con el famoso «libro azul», libro de normas de la residencia, y que con la ayuda de su fiel amiga, la hermana del pensador, Rafaela Ortega y Gasset, marcó a las intelectuales de una generación.

El edificio de la residencia se inauguró a principios del siglo XX, en contraste con los otros edificios construidos después, como extensión de este. La sala Rotonda, con la cristalera en el segundo piso, se convirtió en el punto más destacado del edificio, por ser sede de reuniones y figurar en tantas fotos de María Maeztu. Esta sala se conserva aún como una de las partes más llamativas de la construcción. Del mobiliario anterior de la residencia es poco lo que se conserva, únicamente los sofás de diseño y los pupitres de las alumnas, estos últimos, que se habrían devaluado a un coste de fabricación equivalente a unos 60 céntimos aproximados de hoy en día.

Vista desde la rotonda de la antigua residencia de señoritas

Vista desde la rotonda de la antigua residencia de señoritasGabriela Campos

La fuente, que se encuentra en el jardín de la fundación, es la original de la residencia de señoritas, que lleva más de 100 años decorando las afueras del edificio. Al igual que algunos bancos que lo rodean y constan en fotografías de antiguas alumnas, y que aún se conservan.

En 1932 se fundó el pabellón Arniches, diseñado por Carlos Arniches, para alojar a la gran cantidad de jóvenes que llegaba a Madrid desde todo el país; a quienes no se les podía dar ya residencia en el edificio principal, por falta de aforo. Dicho pabellón se reinauguró en 2022 y actualmente alberga las exposiciones sobre la vida de Ortega y Gasset y Gregorio Marañón de la FOM. En sus pasillos, se puede ver lo que era la antigua distribución de las habitaciones de las estudiantes, en lo que hoy son las partes en las que se dividen las exposiciones de la sala.

María Maeztu

María MaeztuMinisterio de Cultura

El laboratorio Foster, impulsado por Mary Louise Foster, fue una de las joyas de este centro, del cual ya no queda nada. En él se impulsó la educación de las jóvenes en física y química y estuvo perfectamente equipado, a pesar de que de este solo queden imágenes.

Entre alumnas y profesoras que pasaron por esta institución destacan figuras de la Edad de Plata de la cultura española (1868-1936), como María Zambrano, Josefina Carabias, María Blanchard, Concha Espina y Clara Campoamor, que impulsaron el cambio social de la época, reivindicando el papel de la mujer en la sociedad. Así como otras artistas, entre las que resalta Maruja Mallo.

En la labor de la residencia por elevar la sociedad, tuvieron lugar conferencias de intelectuales como Marie Curie, María Montessori, Miguel de Unamuno, o incluso José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, mucho antes de que la FOM se instalara en este edificio.

Biblioteca de Ortega y Gasset en la fundación Ortega-Marañón

Biblioteca de Ortega y Gasset en la fundación Ortega-MarañónGabriela Campos

La residencia cerró con el estallido de la Guerra Civil en 1936 y reabrió sus puertas en 1941 bajo el nombre de Colegio Mayor Santa Teresa de Cepeda, para luego cambiarlo a Santa Teresa de Jesús, pero esta vez con unos nuevos ideales, distintos a los que habían impulsado su nacimiento como institución. Tras el exilio de María de Maeztu, la dirección del nuevo colegio, adjunto a la Sección Femenina de la FET y de las JONS, quedó a cargo de Matilde Marquina García. En el año 1975 pasó a depender de la Universidad Complutense y se trasladó a la Ciudad Universitaria. Finalmente, en 2010, se convirtió en un colegio mixto, en el cual se sigue reivindicando la labor histórica de la residencia de señoritas.

El archivo de la residencia permaneció oculto durante la Guerra Civil, y a día de hoy hay varias «leyendas» sobre dónde se encontró, entre historias que defienden que se hallaba escondido en el jardín, y otras que dentro de algún armario. La cuestión es que fue encontrado por Vicente Cacho Viú, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, que lo trasladó a esta universidad, para su conservación como archivo histórico. Hoy en día se preserva en Fortuny 53, por la FOM, donde mostraron a este periódico, entre otras cosas, las cartas a las alumnas o las anotaciones sobre excursiones organizadas por la residencia de señoritas, que lo conforman.

Disposición de las habitaciones en el pabellón Arniches de la residencia de señoritas

Disposición de las habitaciones en el pabellón Arniches de la residencia de señoritasGabriela Campos

Esta institución universitaria para mujeres, empezó a pequeña escala y acabó con miles de licenciadas, y fue por su compromiso social y cultural, mediante excursiones internacionales o eventos, como la conferencia recital de Poeta en Nueva York de Lorca en el 32, innovadoras para la época, que se volvió un hito en la historia de las instituciones educativas que se han fundado en este país.

Su biblioteca resaltó desde un principio por su amplitud en volúmenes, 12.000 en concreto, de distintas materias para consultas en la formación literaria y científica de las estudiantes, categorizados por Mauda Polley, la primera directora de la biblioteca.

La familia Pascual Duarte, dedicado a Ortega y Gasset por Camilo José Cela

La familia Pascual Duarte, dedicado a Ortega y Gasset por Camilo José CelaGabriela Campos

Transformada la residencia en el Colegio Mayor Santa Teresa de Jesús, los fondos de esta biblioteca se trasladaron a la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense con el fin de garantizar su preservación, ya en el año 2014. Y en su lugar, en Fortuny 53 residen las bibliotecas de Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, con ejemplares dedicados, por autores como Camilo José Cela o Pío Baroja. Por lo que Fortuny 53, se ha convertido en un altar del legado humanista de Madrid, a día de hoy en la capital, reivindicando la labor de ambos ilustres en la fundación.

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