Viaducto de Bailén, Madrid
Comienza la renovación de 240 m2 de vinilos de protección en el ‘Puente de los suicidas’
La intervención contará con 23.000 euros de inversión que permitirán preservar las condiciones de seguridad y el buen estado de esta emblemática infraestructura
El Ayuntamiento de Madrid ha comenzado los trabajos de renovación de 240 metros cuadrados de vinilos de protección adheridos a los 67 paneles de vidrio que hay en cada lado en el viaducto de Bailén, también conocido como Puente de los suicidas. Esta intervención tiene como objetivo preservar las condiciones de seguridad y el buen estado de esta emblemática infraestructura.
Los trabajos sustituirán aproximadamente 240 metros cuadrados de vinilo transparente
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, visitó este miércoles el lugar junto al concejal de Centro, Carlos Segura, para supervisar los trabajos que contarán con 23.000 euros de inversión. Estas láminas, que ya se renovaron anteriormente en 2019 y 2023, actúan como elementos de protección frente al desgaste provocado por la exposición a la intemperie, los arañazos y los actos vandálicos.
Los trabajos sustituirán aproximadamente 240 metros cuadrados de vinilo transparente
Esto evita el deterioro del vidrio y facilita las labores de mantenimiento, ya que pueden reemplazarse sin necesidad de sustituir los paneles. Cabe destacar que, durante los trabajos que se prolongarán a lo largo de la semana, se garantizará la seguridad de peatones y vehículos y se reducirán al mínimo las afecciones a la movilidad.
El 'puente de los suicidas'
Este lugar, que se conoce como viaducto de Madrid, viaducto de Bailén o viaducto de Segovia, se construyó principalmente para salvar el profundo desnivel del arroyo de las Fuentes de San Pedro, actual calle de Segovia sobre la que se alza perpendicularmente, y prolongar la calle de Bailén. De esta manera, se pudo unir directamente la zona del Palacio Real con la de las Vistillas y San Francisco el Grande.
Sin embargo, el viaducto también ha sido denominado Puente de los suicidas, ya que desde sus inicios en 1874 se convirtió en un lugar popular en Madrid donde se cometían suicidios.
Viaducto de Bailén, Madrid
Una de las razones por las que arrastra esta triste «leyenda negra» es la gran altura que comprende (unos 23 metros sobre la calle Segovia). En el año 1998, se registraron una media de ocho suicidios al mes desde este puente, lo que llevó al por aquel entonces alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, a ordenar la instalación de mamparas de metacrilato.
Este emblemático lugar aparece en numerosas películas y novelas como El puente de los suicidas, de Alfonso J. Ussía, Es extraña la amistad, por Javier Puebla, o la clásica película española Cielo negro, de Manuel Mur Oti.