Imagen del Palacio del Canto del Pico en plena sierra de Hoyo de Manzanares
Torrelodones
El palacio del Canto del Pico: la antigua finca de recreo de Franco con más de 100 años de historia
Esta mansión construida como casa-museo para conservar las piezas artísticas y arqueológicas del Conde de las Almenas, hoy se encuentra en estado de abandono y ruina cuyo acceso por motivos de seguridad está vallado y prohibido
A unos 35 kilómetros al noroeste de la capital, junto a la autovía A-6, se ubica en el punto más alto del municipio de Torrelodones, un palacio que corona una gran formación rocosa que domina todo el paisaje. Desde su cima, a 1.011 metros de altitud sobre el nivel del mar, es posible ver más de 30 municipios de la región en plena Sierra de Hoyo de Manzanares.
Mansión de estilo gótico y neogótico
Apenas unos privilegiados han podido visitar su interior, conocida como «la casa de veraneo de Franco», hablamos del Palacio del Canto del Pico, un palacete de estilo neogótico construido entre 1920 y 1922 que tuvo una gran protección patrimonial pero su estado hoy es de absoluto abandono y ruina. La finca está actualmente tapiada y cerrada debido a décadas de expolio, incendios, okupas y falta de mantenimiento. Con más de 100 años de historia, fue declarado Monumento Histórico Artístico (BIC) el 18 de febrero de 1930 en una sesión presidida por el entonces Duque de Alba, solo ocho años después de terminarse las obras de construcción tratándose de un hecho totalmente insólito.
Uno de los interiores de este palacio construido en 1920
Un peñascal de granito con forma de pico de ave le da el nombre a esta imponente estructura. Con ayuda del maestro local Prudencio Urosa y canteros de la zona, se iniciaron las obras de este majestuoso edifico cuando José María del Palacio y Abárzuza – Conde de las Almenas (1866-1940) – decidió dejar de lado la ingeniería agrónoma y dedicarse al arte. El fatídico paso del tiempo no permite distinguir los numerosos elementos arquitectónicos con los que el palacio contaba. Los capiteles románicos se mezclaban con elementos de claro carácter gótico, testigos presenciales del esplendor de un pasado que consiguió reunir un gran número de libros en una espectacular biblioteca.
Un palacio rodeado de naturaleza
El emplazamiento de esta mansión conforma uno de los parajes más bellos del parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Numerosos ejemplares de pinos, zarzas, jaras, tomillos, encinas y enebros se extienden sobre una superficie de 100 hectáreas convirtiéndose en la finca de recreo de Francisco Franco Bahamonde (1892-1975) durante 35 años. Además de la casa principal, existen otras edificaciones que forman parte también del valor cultural, artístico e histórico del que se dotó a este palacete regio. Nos referimos a la Casa del Guarda, a otra edificación secundaria que sirvió como vivienda accesorial al palacete conocida con el nombre de Peña Bermeja, a unas caballerizas y a una construcción utilizada para la explotación de colmenas.
Imponentes vistas desde este bonito mirador
Bonitas fuentes insertadas en estanques decorados con modeladas esculturas se podían encontrar en las zonas de descanso donde uno podía deleitarse con la vista al observar escalinatas que llevaban a miradores, así como disfrutar de las terrazas decoradas con columnas. Al fallecer el Conde de las Almenas, le cedió el edificio y la finca a Franco quien utilizó la residencia para descansar muchos fines de semana y temporadas en verano que aprovechaba, cuentan las crónicas de la época, para leer y pintar desde sus balcones. Tras su muerte, este palacio pasó a manos de su hija Carmen Franco Polo. En la actualidad, pertenece de forma compartida al empresario hotelero José Antonio Oyamburu Goicoechea (a través de la sociedad Stoyam Holdings) y al dueño de la constructora Azata, José Domingo Rodríguez Losada.
Este singular edifico de granito dentro de una gran finca rústica se asemejaba a un ejemplo de villa italiana del siglo XX a juzgar por la gran cantidad de obras de arte que albergaba en su interior. Entre 1940 y 1975 las obras de ampliación y mejora – del arquitecto Diego Méndez - así como de mantenimiento de toda la finca, pese a ser una propiedad privada, corrieron a cargo de Patrimonio Nacional y su vigilancia a cargo de los servicios de seguridad del Estado.
Curiosidades
Importantes personalidades de la historia de España han pasado por dentro de sus muros convirtiéndose la finca y la casa en espectadores de numerosos acontecimientos del pasado gracias a un emplazamiento privilegiado. Allí Antonio Maura y Montaner (1853-1925) – presidente del Consejo de Ministros hasta en cinco ocasiones durante el reinado de Alfonso XIII – falleció en las escaleras del interior por un infarto. Otro hito de este enclave fue la Guerra Civil, entre 1936 1939, ya que el palacio fue sede del Estado Mayor del Ejército Republicano desde donde se dirigió la Batalla de Brunete – capitaneada por el General Miaja y el ministro de Defensa, Indalecio Prieto - llenándose el pueblo de Torrelodones de militares con el objetivo de romper el cerco sobre Madrid.
El Conde de las Almenas señalando el lugar del trágico accidente
Cabe destacar que este palacio histórico - refugio de Franco cuando los servicios de información del régimen alertaban sobre la posibilidad de algún atentado – sufrió dos incendios. El primero en 1979 que afectó a 20 hectáreas de terreno y el segundo en 1988 que acabó quemando el tejado del palacio por completo. Desde la muerte del dictador y a lo largo de todos estos años el palacio ha sufrido robos, pintadas y continuos allanamientos. El vandalismo salvaje al que se ve sometido debido al abandono que sufre la finca, ha provocado enormes deterioros tanto en la construcción como en las instalaciones por ello la Comunidad de Madrid le ha impuesto multas a sus propietarios y amenaza con expropiarla para salvarla.