Cachito de Cielo, el tesoro arquitectónico y religioso de estilo neogótico
Madrid
«Jesús te espera»: la historia de «Cachito de cielo», la capilla oculta en el centro de Madrid abierta 24 horas
Este tesoro neogótico pertenece a las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada, una congregación que cumple 130 años «siendo presencia de comunión» y continuando su misión desde la adoración, la fraternidad y el servicio
El cielo, todo el universo que se expande ante nosotros, es en astronomía una esfera celeste entendida como una bóveda imaginaria en donde se distribuyen el sol, la luna, los planetas y las estrellas. La sensación de plenitud que transmite al pensar en él es un estado de profunda calma que podemos encontrar a pie de calle gracias a la joya escondida que alberga Madrid en el número 1 de la Travesía de Belén, en pleno barrio de Justicia.
En los bajos de un edificio del siglo XIX, un tesoro arquitectónico y religioso asoma tras una fachada discreta de un inmueble reconvertido en convento y perteneciente a las Misioneras del Santísimo Sacramento y María Inmaculada. María Emilia Riquelme y Zayas (1847-1940), declarada Beata en la Catedral de Granada el 9 de noviembre de 2019, movida por el Espíritu Santo, se siente llamada a fundar esta Congregación Religiosa cuya motivación es la Adoración al Señor día y noche ligada a una profunda entrega en el «trabajo de la educación y el servicio a las misiones».
La Beata María Elena Riquelme para quién la Adoración era su cielo
El Santo Padre Pío X en Roma, en el año 1912, aprobó la Compañía «dedicada a la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento». Esta mujer contemplativa y apostólica, con la sencillez y la humildad como sus señas de identidad, fue la encargada de convencer a los dueños de la finca para que le cedieran el espacio y así poder instalar la capilla en el año 1911, dado que por aquel entonces, a causa de la Ley de Canalejas, no estaba permitido levantar edificios religiosos de nueva planta.
«La Eucaristía es el paraíso de la Tierra, la adoración, mi hora de cielo, mi recreo y descanso espiritual», rezaba la Beata. Tras los muros del convento se encuentra una capilla, lugar de «Adoración Perpetua» como deseó María Emilia, siendo de los pocos lugares de culto en Madrid, solo hay tres más en la capital, que abre todos los días de la semana y a todas horas.
Altar Mayor de la capilla Cachito de Cielo en pleno corazón de Madrid
Cuando se atraviesa el umbral de este lugar pequeño dedicado a la oración, uno comprende por qué llaman a esta capilla «Cachito de Cielo», la clave está en la decoración del altar mayor al estar coronado de unas nubes de yeso de tonalidades blanco y azul sobre las que asoman unos jubilosos ángeles que acompañan a una talla de Jesús. La puerta discreta que custodia este bonito espacio de rezo y meditación es pequeña y sobre ella un letrero que dice «Jesús te espera», invita a entrar al interior para descubrir un bonito oratorio de estilo neogótico y barroco del siglo XVII. La luz que atraviesa las falsas vidrieras suma tranquilidad a este apacible lugar sagrado donde las bóvedas sujetadas por pilastras, así como la disposición a modo de escenas de pinturas y figuras, invitan a la reflexión.
Adoradores ante el Santísimo Sacramento
El Santísimo no está solo en ningún momento, una coordinadora general se encarga de que nunca falten adoradores, reforzando la noche. Cualquier momento es bueno para empezar por eso en la puerta se pueden encontrar las inscripciones para apuntarse a la Adoración. «El valor de los adoradores es que la Iglesia está abierta 24 horas», recalca una religiosa de la Congregación. Y es que, «si estamos en Adoración por amor, hay que expresarlo y concretarlo», añade esta sierva con una profunda vocación de entrega.
Este «Cachito de Cielo» tiene su prolongación en el número 29 de la calle Monte Esquinza, hablamos de la obra social que la Compañía gestiona y «que nació del encuentro con el Señor de cada una de las personas que han adorado en la bonita capilla secreta que alimenta espiritualmente a todo aquel que se preste». Riquelme enfatizaba que «su misión se encontraba en el reclinatorio» y hoy su carisma está extendido por muchos lugares del mundo. Este centro funciona como comedor social y ofrece acogida para familias e inserción laboral. Una obra social que tiene sus días contados porque cerrará definitivamente a partir del día 19 de julio, esperando una nueva ubicación.