Ayuso y el ático de Chamberí: crónica de una polémica anunciada
Si realmente la presidenta madrileña iba a ocupar ese piso como lugar de trabajo temporal, iba a ser público, en un momento u otro, ese traslado. La polémica, por tanto, estaba servida y hubiera estallado entonces igualmente
Fachada del ático en el barrio de Chamberí adquirido por la Comunidad de Madrid
Con Madrid aún recuperándose del shock experimentado tras el mayor incendio de su historia, que ha arrasado con 27.000 hectáreas y ha calcinado los hogares de madrileños de 17 municipios de la Sierra Oeste, saltaba la noticia de que una empresa pública de la Comunidad de Madrid había adquirido un ático en el Paseo del General Martínez Campos. Un inmueble que, eventualmente, iba a servir como despacho temporal de Isabel Díaz Ayuso mientras duraran las obras que el próximo otoño van a llevarse a cabo en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol.
Así, la rueda de prensa que la mandataria autonómica ofreció el pasado miércoles para dar cuenta del macroplan de reconstrucción que el Gobierno va a acometer para devolver a la vida a los pueblos arrasados por el fuego, dotado con unos 100 millones de euros, se vio opacada por la noticia del ático que horas antes publicó El País.
Ayuso no se escondió y respondió a las reiteradas preguntas de la prensa sobre la cuestión. Sin embargo, sus explicaciones resultaron un tanto inconcretas. No aclaró cuánto había costado el inmueble, ni si iba a ser ella quien lo ocupara. En ese sentido, dejó la puerta abierta a emplearlo como lugar de reuniones, pero, acto seguido, señaló que quizá era otra persona de su equipo, como el consejero de Presidencia o el de Transportes, mientras ella se podría instalar en sus dependencias, ubicadas en la Carrera de San Jerónimo y en la calle Maudes, respectivamente.
Lo que sí aseveró es que, en ningún caso, iba a utilizar ese ático de cerca de 500 metros cuadrados como residencia oficial, extremo que le habían recriminado desde la oposición las horas previas. Una oposición alicaída que ha visto una oportunidad espoleando la polémica.
Si realmente Ayuso iba a ocupar ese piso como lugar de trabajo temporal, iba a ser público, en un momento u otro, ese traslado. De hecho, la propia presidenta afirmó en esa comparecencia que la prensa sería convocada a ese lugar si finalmente lo ocupaba como despacho. Es decir, que se iba a conocer, aunque fuera dentro de algunas semanas, esa adquisición millonaria por parte de la Comunidad de Madrid. La polémica, por tanto, estaba servida y hubiera estallado entonces igualmente. La munición para la oposición estaba clara en cualquier caso.
Ante el revuelo ocasionado, el Gobierno madrileño decidió el jueves zanjar la polémica de raíz con el anuncio de la venta del ático. Un golpe de efecto en el momento en el que más presión estaba ejerciendo la izquierda, que, con todo, no tiene intención de dejar morir tan fácilmente su presa política.
Y es que el anuncio de la venta y la posterior donación de las ganancias a las labores de reconstrucción de las zonas afectadas por los incendios no ha hecho sino alimentar la teoría de que, al no poder justificar la compra, han decidido quitarse de problemas y deshacerse de una propiedad que, previsiblemente, solo iba a darles quebraderos de cabeza.
A todo ello hay que sumar que ese ático, en virtud de las normas urbanísticas vigentes, no podía emplearse como oficina. Entonces, si no podía emplearse como despacho, ¿para qué iba a usarse? Esa es la pregunta que resta por responder.
En paralelo, el jueves, horas después del anuncio de la venta, se conocía la noticia de que Alberto González Amador, pareja de Díaz Ayuso, había puesto en venta el piso que ambos comparten en el barrio de Vallehermoso por 1,79 millones de euros.
Aunque desde la Puerta del Sol han desligado esta operación de la compra del piso en Martínez Campos, la coincidencia temporal de las dos cosas -el piso de Amador se puso en venta hace un par de semanas, mientras que el ático se adquirió el pasado mes de abril- ha contribuido a acrecentar las especulaciones de la oposición sobre que la intención real era utilizar el ático como residencia.
Tampoco pasaría nada si, como otros presidentes autonómicos, el presidente del Gobierno y numerosos ministros, el presidente de Madrid contara con una residencia oficial. Ya lo planteó la propia Ayuso en la Asamblea de Madrid en 2024: «A lo mejor lo que tendría que empezar a hacer el Gobierno de la Comunidad de Madrid es sufragar una vivienda oficial para el presidente y evitaríamos que ustedes siguieran haciendo ese escarnio bochornoso».