El Broadway castizo en la Gran Vía madrileña
Ocio
Madrid levanta el telón y se corona como el gran escenario del musical a la par que Londres y Nueva York
El fenómeno de los musicales ofrece a la capital 110 millones de euros de facturación al año y Madrid consolida su liderazgo este año con seis nuevas producciones
Los musicales son una de las experiencias de ocio favoritas de millones de personas a lo largo y ancho del mundo. Pero ¿cómo surgieron? La música y el teatro son dos de las expresiones artísticas más antiguas de la humanidad. Mientras que es imposible determinar cuándo surgió la música, las primeras obras de teatro de las que tenemos constancia aparecen en la Grecia Clásica. Existe un acuerdo en considerar que la aparición de la ópera en la Europa del siglo XVI fue un antecedente directo de los musicales.
Ilustración del Teatro Griego
En los comienzos, la ópera era solo accesible para las clases sociales más pudientes, que eran por lo general las que gozaban de una cultura y educación apropiadas para disfrutar en profundidad de los espectáculos operísticos. Con el paso del tiempo comenzaron a surgir versiones menos elitistas de la ópera que se fundieron con expresiones artísticas cada vez más populares para llegar a un mayor número de personas con independencia de su estatus económico o cultural. La ópera bufa en Francia o las operetas en Inglaterra, así como la zarzuela en España o el burlesque en los Estados Unidos del siglo XIX, son ejemplos de estas nuevas interpretaciones.
Broadway, en Nueva York, es el espectáculo asegurado
Madrid, con su vibrante vida cultural y su rica historia teatral, ha sido desde hace décadas un epicentro para los amantes de los musicales. La capital ofrece siempre estupendos espacios para los mejores espectáculos, desde los teatros centenarios de la Gran Vía hasta las actuaciones más innovadoras que llenan las salas modernas. La historia de los musicales de la capital se ha ido convirtiendo en un referente cultural a nivel mundial.
Diálogo hablado, canción, actuación y baile
Los musicales en la villa generan más de 110 millones de euros al año solo en taquilla, situando a la ciudad como una de las potencias mundiales en teatro musical. Esto supone un impacto económico de 250 millones de euros. La capital se consolida como la ciudad de España de los musicales. Y se posiciona como uno de los destinos más atractivos para los amantes de los musicales tras el mítico Broadway y el no menos icónico West End londinense, el principal distrito cultural, comercial y de entretenimiento en el centro de Londres. En Madrid se respira un estado de entusiasmo como la de otras épocas desde que los carteles luminosos han vuelto a encenderse en la Gran Vía, el Broadway castizo donde se concentran los principales musicales.
Principal distrito cultural en el centro de Londres
Los musicales son una forma de entretenimiento que ofrece una experiencia inolvidable para todo tipo de público. Combinan música, baile, teatro y efectos especiales para crear un espectáculo único que cautiva. Algunos de los musicales que han pasado por la capital acumulan millones de espectadores, como El Rey León, ¡Mamma Mía! o Billie Elliot. Esta temporada, a los consolidados en cartel, se suman grandes éxitos del cine que dan el salto a las tablas como «El Club de los Poetas Muertos», «El Zorro» con David Bustamante o «La Cena de los Idiotas», entre muchos otros. También se convertirá en musical en otoño los casi 40 años de carrera de Alejandro Sanz con «El Alma Al Aire». En total, seis producciones de gran formato para renovar la oferta teatral de una ciudad preparada para brillar sobre el escenario.
Representación ¡Mamma Mía! en el Teatro Rialto, Gran Vía
Cada año, la capital acoge un gran número de producciones musicales de todos los géneros, desde clásicos de Broadway hasta éxitos de taquilla recientes. La capital ha demostrado que puede adaptar Broadway y el West End, levantar repartos competitivos, llenar teatros y convertir una entrada en producto turístico. La temporada que comienza supone una auténtica prueba de estrés para el crecimiento de los musicales madrileños. Importar grandes títulos tiene sentido, el riesgo creativo ya ha sido probado en otro mercado.
El rugir constante del Rey León
El Rey León ha convertido precisamente esa combinación entre marca global y ejecución local en una máquina excepcionalmente resistente. Importar, además, no significa copiar. Adaptar uno de estos espectáculos requiere traducción, reparto, músicos, técnicos, talleres, marketing y, según el título, recrear estándares creativos muy precisos. España ha desarrollado todo ese tejido profesional.
El Rey León en el Teatro Lope de Vega, Madrid
El teatro musical en España ya no es una promesa. Se trata de una industria con músculo financiero, planificación a largo plazo y ambición internacional. Madrid, concretamente, ha pasado de ser una plaza secundaria para competir en volumen e inversión con Londres o Nueva York. El éxito de los musicales no puede entenderse sin mencionar la excelente capacidad de adaptación que este género ha tenido a las circunstancias socioculturales de cada época. El musical abraza a todos los públicos posibles, atrás dejó el clasicismo de la ópera para de esta manera interpretar el pulso de cada década de la mano de fabulosos compositores y dramaturgos.
Un público entusiasta aplaudiendo
A lo largo de la historia de los musicales, los productores primaban la contratación de estrellas famosas, marginando la calidad de la historia, que solo era un vehículo para el lucimiento de los protagonistas. Pero la sinopsis fue ganando peso y el musical dejó de ser solo un amable entretenimiento para convertirse en otro vehículo narrativo a la altura del teatro convencional, el cine o la literatura. Los musicales han sabido tratar temas de manera novedosa para un púbico no solo formado por adultos, donde niños, jóvenes y ancianos también tienen cabida proporcionado a sus espectadores una experiencia más personal haciendo realidad los sueños de muchos.