Plaza de San Marcial y cuartel de San Gil en 1864

Plaza de San Marcial y cuartel de San Gil en 1864Museo de Historia de Madrid

El cuartel de San Gil: la joya de Francesco Sabatini en Madrid que fue destruida

La fortificación construida en el Prado de Leganitos presenció algunos de los capítulos más importantes de nuestra historia que fue demolido a principios del siglo XX

Un convento, el emplazamiento donde se gestó una sublevación y el cobijo de las tropas francesas durante la Guerra de Independencia, todo eso fue el cuartel de San Gil. También conocido como Cuartel de Caballería de Leganitos, esta majestuosa edificación ubicada en la Plaza de España ha sido escenario de algunos de los episodios más importantes de la historia reciente de nuestro país. Lamentablemente, este fue derruido a principios del siglo XX, solo dejando en pie las historias que algún día vivió este lugar.

El Cuartel de San Gil se empezó a construir en el año 1789 y se dio por finalizado en 1808. Fue diseñado por Francesco Sabatini, arquitecto e ingeniero italiano, que a posteriori, se labraría una distintiva reputación gracias a la reconfiguración y modernización de Madrid.

Sabatini (1721-1797), nacido en Palermo, se formó como arquitecto en la Academia de San Lucas. Los descubrimientos arqueológicos de Paestrum, le sirvieron de inspiración para desarrollar un estilo neoclásico muy particular, en el que se apoyaría de manera complementaria en el barroquismo y en el manierismo, corriente que sirvió como una suerte de transición con el barroco y que cuenta con presencia en nuestro país, como es el caso del Palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada.

El maestro italiano llegó a la Corte de Carlos III tras la destitución de Juan Bautista Sacchetti en las obras del Palacio Real de Madrid en 1760 y se ganó un hueco como arquitecto de la corte.

El Convento de San Pedro de Alcántar

Con el paso de los años, el italiano fue adquiriendo experiencia en Madrid gracias a la proyección y construcción de obras arquitectónicas tales como la Real Casa de la Aduana (1769), la construcción de la Puerta de San Vicente (1775), la construcción de la Puerta de Alcalá (1878) y la finalización de la Real Basílica de San Francisco el Grande (1776-1784).

Pero no fue hasta 1786 cuando en la Leganitos, Sabatini proyectó el Convento de San Pedro de Alcántara. Durante dos años se llevaron a cabo diferentes proyectos y trabajos para levantar el convento, pero en 1788, una vez ya se habían iniciado las primeras obras de construcción, se derribó para construir en su lugar el Cuartel de Caballería de Leganitos.

Luego vino el cuartel

La posición estratégica en la que se encontraba para proteger el Palacio Real fue fundamental para el cambio que sufrió esta edificación. El «nuevo» cuartel tenía una planta rectangular con tres patios interiores: dos laterales de menor tamaño y uno central que contaba con una planta cuadrada, pero en la parte posterior cóncava.

Plano en planta del Cuartel de San Gil y alrededores (1902)

Plano en planta del Cuartel de San Gil y alrededores (1902)Wikipedia

Contaba con tres plantas (dos pisos superiores y una planta baja), 33 vanos por pisos en la fachada principal y construida en ladrillo rojo con acabados de piedra y tres fachadas de granito. Frente al cuartel, se situaba la plaza de San Marcial, que se comunicaba con la Cuesta de San Vicente.

El estallido de la Guerra de Independencia obligó a paralizar su construcción y José Bonaparte, una vez ya fue coronado como rey de España gracias a las Abdicaciones de Bayona en 1808, utilizó esta edificación para hospedar a las guardias de Corps, una suerte de Guardia Real al servicio de la corona. Tras la desaparición de esta, fue usado para resguardar a las unidades de Caballería.

La «sargentada» de San Gil

«Ayer a las cinco de la mañana se sublevaron en esta corte sin sus Jefes y Oficiales el 5. ° regimiento de artillería a pie y el de a caballo. Atacados sin pérdida de momento por las tropas leales, se rindieron a discreción en el cuartel de San Gil después de una fuerte resistencia.» Así anunciaba el Ministerio de la Guerra en la Gaceta de Madrid el 23 de junio de 1866, la «sargentada» que tuvo lugar la madrugada anterior.

La crisis económica del año 1866 sumado al Pronunciamiento de Villarejo de Salvanés, un levantamiento frustrado liderado por Juan Prim, hacía un caldo de cultivo idóneo para continuar lo empezado en la localidad madrileña.

Dentro del cuartel de San Gil, los sargentos estaban molestos y se sentían discriminados por sus Oficiales. Los progresistas vieron en esta situación la oportunidad de que estos se sublevaran con la intención de presionar a la reina para el nombramiento de un gobierno progresista. Tras una serie de reyertas en el interior del cuartel, los sargentos salieron a la calle en la madrugada del 22 de junio de 1866 dispuestos a hacerse oír.

En esta insurrección se vieron involucrados gran parte de los generales destinados en Madrid y, tras su fracaso, 66 sargentos fueron fusilados, pero el germen de la revolución ya estaba plantado.

Y el final de la historia

El 19 de septiembre de 1896, con la autorización del Ministerio de la Guerra, se daba luz verde a la demolición del cuartel para construir en su lugar unos acuartelamientos. Sin embargo, pocos años después, en 1906, se procedió al derribo de este ya viejo cuartel, pero no fue hasta septiembre de 1910 cuando se concluyó.

Ese mismo año, el Ayuntamiento de Madrid, emprendió una serie de proyectos para reformar la plazuela de San Marcial y, junto con el solar que dejaría el derrumbamiento del Cuartel de San Gil, se engendraría la Plaza de España que conocemos hoy en día.

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