Proenza Schouler
El nuevo maximalismo neoyorquino
Los desfiles de moda de Nueva York se transforman y cambian de estilo
Desde que los cuáqueros llegaron a las colonias británicas de Norteamérica en 1656, impusieron su simplicidad en la vida y su sencillez al vestir. Este estilo minimalista y funcional ha existido en la moda norteamericana desde entonces, incluso en el siglo XX y XXI, ya fuese con Halston o Donna Karan, con Calvin Klein o The Row. Pero una nueva e inesperada tendencia se ha observado en los últimos desfiles de la Semana de la Moda de Nueva York, añadiéndose detalles, colores, apliques y accesorios complicados a las colecciones.
Parece, de repente, que sin sacrificar su identidad, muchas marcas han adoptado estilismos más audaces y curiosos en sus recientes desfiles de las colecciones del próximo otoño de 2026. Calvin Klein, Proenza Schouler, Khaite, Michael Kors y Anna Sui han convertido sus propuestas en modelos con tejidos más complejos, dibujos, flores, apliques, paillettes, accesorios llamativos, bordados y colorido variado, algo que antes no hubiese sido lo esperable.
Michael Kors
Michael Kors
Proenza Schouler presentó modelos partiendo de grandes tocas y mantones con flecos de inspiración étnica, drapeados y ajustados de modo curioso, nada que ver con las modernidades casi clínicas de sus inicios. Michael Kors, para su 45 aniversario, desfiló en la Opera House del Lincoln Center, creando una doble pasarela coronada por candelabros majestuosos. Combinó su simplicidad de camisetas de algodón con piezas de verdadera costura a base de pantalones cubiertos de lentejuelas, vestidos con flores bordadas a mano, abrigos con apliques de plumas y tops con tejidos cuajados de brillos y glitter.
En Coach, bajo la batuta de Stuart Vevers, se presentó una moda muy americana en una versión extremadamente creativa. El desfile comenzó en tonos más sobrios para luego presentar a una nueva «Dorothy» del Mago de Oz, con prendas en tonos cereza, en azules y violetas, retomando tejidos de inspiración preppie y escocesa con camisetas de rugby híper norteamericanas, mezclando tradición y modernidad, combinando faldas con zapatillas deportivas y calcetines blancos, editando bolsos inspirados en los guantes de rugby e ideando una nueva feminidad maximalista y algo grunge.
7 For All Mankind
Ulla Johnson cargó su desfile de abrigos de pieles sintéticas de colores y formas exageradas; Khaite masterizó la nueva feminidad combinando cuero con tejidos ligeros, añadiendo texturas, pieles y punto a siluetas de reloj estilizadas. Y 7 For All Mankind, con su nuevo director creativo, Nicola Brognano, se atrevió a replicar sus antiguos éxitos a cargo de Blumarine, modificando y estirando los vaqueros, combinándolos con tops delicados y con chaquetas «duras», lanzando un estilo neoyorquino atrevido y exagerado, quizás más esperado antiguamente en ciertas marcas italianas.
En fin, tras la debacle de la Semana de la Moda de Nueva York estos últimos años, han decidido cambiar para renacer, hacerse más «distintos», más reconocibles, menos neutros. Ahora que algunas marcas italianas y francesas se duermen en los laureles o pierden el brillo, en USA creen que hay que aprovechar para tomar ventaja al gran enemigo en el mundo de la moda y el estilo: esa vieja-joven que es Europa, con su saber hacer y su saber estar.