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Felipe España Osborne en una mesa con 'Guacamola'Felipe España Osborne

Gastronomía

Felipe España Osborne: «Tanto en una fusión financiera como en la alta cocina, todo se decide en el detalle»

A primera vista, el ecosistema de Felipe España Osborne son los números. Formado en ADE por CUNEF y especializado en Corporate Finance e Investment Banking, su día a día transcurre en Mainspring, una exclusiva boutique financiera en Madrid. Como asesor de M&A y deuda, su trabajo consiste en encontrar soluciones estratégicas y navegar por operaciones complejas para sus clientes.

Sin embargo, cuando cierra el portátil y las hojas de cálculo quedan atrás, Felipe se quita la chaqueta del traje para liderar una revolución muy distinta: la del aperitivo perfecto. Él es el motor detrás de Guacamola, un proyecto emprendedor que ha convertido una salsa tradicional en un producto gourmet. «Se trata de una salsa diferente, con personalidad propia», explica, «donde el aguacate convive con queso crema, especias y un toque picante que la vuelve, literalmente, adictiva». Su ambición es tan clara como provocadora: «Que Guacamola se convierta en el nuevo ketchup. La salsa por defecto. Esa que está siempre en la mesa, en la nevera y en cualquier plan», matiza.

Pero, ¿cómo pasa un analista financiero a fundar una marca de guacamole premium? Felipe ríe, consciente del contraste. «En realidad, no son mundos tan distintos. En mi trabajo en Mainspring tengo una convicción: cada cliente y cada transacción es única, y merece un enfoque a medida y una dedicación absoluta. Con Guacamola aplico exactamente la misma filosofía boutique, pero llevada a la gastronomía», explica.

Un nicho de mercado con sabor a domingo

La mente analítica de Felipe vio una clara oportunidad de negocio. A su formación financiera se suma su experiencia como director financiero en Luna y Wanda desde hace algo más de un año, un rol que le ha dado una visión muy directa del negocio de la gastronomía gourmet. «Cuando piensas en una marca de guacamole casi nadie sabe responder», dice. «Es un producto que está en todas las neveras, que gusta a todo el mundo y que, sin embargo, no tiene marca. Todo son marcas blancas o etiquetas industriales sin personalidad», explica Felipe.

Presentación de 'Guacamola' servido en vasos de chupitoFelipe España Osborne

«Ahí estaba el hueco, el mercado estaba saturado de opciones industriales, pero faltaba un producto verdaderamente artesanal, sin conservantes y con una presentación impecable», sentencia. Y, sobre todo, «faltaba una marca que la gente recordara». Pero el origen del proyecto no salió de un business plan, sino de la mesa de su madre.

«El germen fue la receta de mi hermana María», confiesa. «Era el centro de gravedad de nuestras comidas de fin de semana. Mis amigos me pedían que les llevara tuppers, y ahí es donde el financiero que llevo dentro hizo clic: teníamos un producto excepcional y una demanda real. Había que profesionalizarlo». Esa receta –insiste– tiene personalidad propia: «El aguacate manda, sí, pero lo que engancha es la combinación con el queso crema, las especias y ese punto picante que hace que no puedas parar».

Emplatado con 'Guacamola'Felipe España Osborne

Hay un recuerdo de infancia que también explica el proyecto: «En casa, de pequeño, le echaba ketchup absolutamente a todo. Hasta al plátano», reconoce entre risas. «Crecí pensando que una buena salsa podía mejorar cualquier plato. Guacamola viene un poco de ahí, de aquellos domingos en casa y de las ganas de tener, ya de mayor, una salsa que pegue con todo pero que además sea sana y esté riquísima».

Logística, escalabilidad y el enfoque B2B

Llevar una receta de casa al mercado exige una precisión quirúrgica, algo en lo que su perfil de M&A ha sido clave. «Escalar la producción manteniendo intacta la calidad y garantizando la cadena de frío es un reto puramente estratégico», explica Felipe. «Desde la elección del proveedor hasta la validación sanitaria, cada decisión se ha tomado con la misma cabeza con la que se cierra una operación corporativa: pensando en construir algo sólido y escalable», sentencia.

El legado Osborne y el arte de crear experiencias

Aunque su carrera se ha forjado en el sector financiero, apellidarse España Osborne inevitablemente imprime carácter. Pertenece a una de las familias con mayor herencia empresarial y gastronómica del país, algo que le ha inculcado un respeto profundo por las cosas bien hechas.

Lejos de vender solo un producto, han creado experiencias. Sus barras de showcooking en directo –en formato estático o dinámico, y con guiños tan reconocibles como el guacamole servido en vasos de chupito– se han convertido en el must de bodas, conciertos y eventos corporativos. Es lo que en la marca llaman «el momento Guacamola». «No se trata solo de comer, sino de aportar valor al evento. Queremos que la preparación sea un espectáculo visual, un momento en torno al cual la gente se reúna», explica.

Felipe España Osborne ha demostrado que la agilidad de una boutique financiera y la calidez de una tradición familiar pueden fusionarse en un mismo proyecto. Un equilibrio perfecto que, a juzgar por la tracción de Guacamola, es su operación corporativa más sabrosa hasta la fecha.