Embalse del Villar, en la Comunidad de Madrid.
La Ruta del Frente del Agua en Madrid, por un bosque con búnkeres y fortines de la Guerra Civil
En este enclave lleno de fortificaciones y posiciones de ambos bandos pudo haber cambiado el desenlace de la contienda civil española
En cualquier conflicto bélico a lo largo de la Historia de la Humanidad hay un elemento clave de importancia estratégica, más casi que el armamento o el número de efectivos: el agua. Controlar el agua y su suministro proporciona una ventaja decisiva. En el año 1936, al inicio de la Guerra Civil española, los embalses del Villar y de Puentes Viejas abastecían a casi todo Madrid. En esos días iniciales de la contienda, las tropas nacionales, dirigidas por el coronel García Escámez, tomaron el puerto de Somosierra y bajaron hasta Buitrago. Si dejaban sin agua a la capital, esta se rendiría en cuestión de semanas y la guerra prácticamente habría terminado.
En esta zona se estabilizaron dos líneas de trincheras que permanecieron prácticamente inmóviles desde el inicio hasta el final de la contienda
El bando republicano se percató de ello y destinó numerosos recursos a defender la zona. Los embalses quedaron así en territorio disputado. Se estabilizaron dos líneas de trincheras que permanecieron prácticamente inmóviles hasta el final de la contienda, en 1939. Se formó el conocido como Frente del Agua, donde miles de soldados permanecieron durante meses de forma relativamente tranquila separados por apenas medio kilómetro. Este frente hoy se puede recorrer como ruta histórica y turística.
Lección de Historia
Nido de ametralladoras.
Este recorrido singular se encuentra a solo una hora en coche desde Madrid (por la A-1 y saliendo por la M-135 a la altura de Lozoyuela), escondido en la tranquila localidad de Paredes de Buitrago. La Ruta de la Guerra Civil del Frente del Agua es mucho más que un sendero por la naturaleza: es una lección de Historia en plena Sierra Norte madrileña. Aquí, entre pinares, robledales y caminos empedrados, el visitante puede recorrer fortificaciones de la Guerra Civil perfectamente conservadas, que cuentan en silencio episodios clave de un pasado no tan lejano.
Búnkeres y trincheras
Fortificación en la ruta.
El trayecto ha sido diseñado para que el visitante pueda conocer un total de 26 elementos de arquitectura defensiva, entre los que se incluyen trincheras, nidos de ametralladora, búnkeres y otros refugios. La ruta debe su nombre a un frente estratégico que se estableció durante la guerra para controlar los embalses del Villar y Puentes Viejas, esenciales para abastecer de agua a Madrid. Desde 1936 hasta 1939, republicanos y nacionales levantaron fortines, trincheras y búnkeres que hoy, casi nueve décadas después, permanecen casi intactos, convirtiéndose en un excepcional patrimonio histórico al aire libre.
Un paseo tranquilo
Centro de Interpretación del Frente del Agua.
El recorrido, claramente señalizado y de dificultad moderada, cubre unos ocho kilómetros que pueden completarse en unas tres horas de tranquilo paseo. Comienza en la plaza principal de Paredes de Buitrago, donde un pequeño Centro de Interpretación, ubicado en el antiguo lavadero del pueblo, ofrece paneles explicativos, mapas y vídeos para entender el contexto histórico del lugar antes de empezar a andar.
Paneles explicativos, mapas y vídeos ayudan a entender el contexto histórico del lugar antes de empezar a andar
Poco después del inicio aparecen las primeras estructuras defensivas conocidas como Quintana y Sobrino, nidos de ametralladoras estratégicamente construidos con gruesos muros de hormigón y troneras orientadas hacia las posibles incursiones enemigas. Más adelante, cruzando la carretera M-135, el sendero se adentra en un frondoso pinar donde se suceden refugios subterráneos y trincheras zigzagueantes que aún guardan ecos del pasado bélico.
Refugios bajo tierra
Señalización de la ruta por el bosque.
Uno de los puntos más interesantes de la ruta es la transición entre las líneas republicana y nacional, claramente diferenciadas en la arquitectura de sus construcciones. Mientras las primeras se diseñaron en posiciones elevadas y abiertas, las segundas tienden a mimetizarse con el entorno, usando la piedra local y enterrándose casi por completo para pasar desapercibidas.
Aunque la ruta es apta para casi todos los públicos, conviene ir bien equipado, con agua y calzado adecuado
El tramo final del sendero ofrece magníficas vistas al embalse de Puentes Viejas antes de regresar tranquilamente al punto de partida. Aunque la ruta es apta para casi todos los públicos, conviene ir bien equipado, llevar agua (a pesar de su nombre, no hay fuentes en el recorrido) y calzado adecuado. También es recomendable llevar una linterna o una luz frontal, ya que algunos refugios subterráneos pueden visitarse por dentro.
Restos de un búnker.
Además del interés histórico y militar, la Ruta de la Guerra Civil del Frente del Agua es un buen motivo para descubrir la riqueza natural de la Sierra Norte madrileña. El bosque mediterráneo, con robles, pinos y abundante fauna local, añade un encanto especial al paseo. Para quienes deseen completar el día con otras experiencias cercanas, Buitrago de Lozoya ofrece su casco histórico medieval, restaurantes típicos y la posibilidad de visitar otras instalaciones culturales y naturales.