Paisaje de la Ribeira Sacra
El Camino de Invierno: la ruta jacobea más desconocida y bella para llegar a Santiago
Con inicio en Ponferrada, atraviesa el valle del río Sil y la Ribeira Sacra y se caracteriza por su tranquilidad y su estrecha relación con la naturaleza
El Camino de Santiago es seguramente la ruta de peregrinación más reconocida e internacional del planeta. Más que una única vía, se compone de una red de rutas que atraviesan Europa con destino a la tumba del Apóstol en la Catedral de Santiago de Compostela y se estima que en 2025 ha superado el medio millón de peregrinos anuales, batiendo récords históricos.
El Camino de Invierno es también un viaje por la mayor concentración de románico rural de Europa
De todas estas rutas, el Camino Francés sigue siendo la opción preferida, elegida por casi el 45% de los caminantes, que principalmente la realizan en los meses de primavera y verano, cuando el tiempo acompaña. Pero para los meses más fríos existe una ruta alternativa que discurre en silencio por valles, ríos y monasterios escondidos. Se llama Camino de Invierno y nació cuando las nieves hacían imposible cruzar O Cebreiro. Hoy es, para muchos, la forma más auténtica de llegar a Santiago de Compostela.
Conjunto monumental de San Vicente del Pino
En la Edad Media, peregrinar en invierno no era una elección espiritual, sino una necesidad de supervivencia. Las cumbres de Lugo se cerraban bajo la nieve y obligaban a buscar refugio en los valles. Así surgió este trazado histórico que entra en Galicia siguiendo el curso del río Sil y que, de forma única, recorre las cuatro provincias gallegas. Lejos de ser un desvío menor, fue una solución ingeniosa que aprovechaba rutas romanas, clima más benigno y territorios ya habitados.
Túnel de Montefurado
El Camino de Invierno comienza en Ponferrada y se adentra en uno de los paisajes más espectaculares del noroeste peninsular: la Ribeira Sacra. Aquí, el peregrino camina entre cañones fluviales, viñedos en pendiente y aldeas cargadas de magia y leyendas. Es también un viaje por la mayor concentración de románico rural de Europa, con iglesias y monasterios que aparecen casi por sorpresa entre bosques y bancales.
Iglesia de San Paio de Diomondi
Con unos 260 kilómetros de recorrido, el Camino de Invierno suele completarse en 10 o 12 etapas, dependiendo del ritmo. A diferencia de las rutas más populares, ofrece algo cada vez más raro: silencio. El lujo es poder caminar de manera introspectiva, sin multitudes, de escuchar el viento, el río y los ecos de la naturaleza.
Colegio de Nuestra Señora de la Antigua en Monforte de Lemos
Un museo a cielo abierto
Hitos como el túnel romano de Montefurado, una obra de ingeniería monumental concebida para desviar el río y extraer oro, o el casco histórico de Monforte de Lemos, con el imponente conjunto de San Vicente del Pino, jalonan un recorrido de una riqueza visual sobrecogedora. En esta ruta, el peregrino se convierte en testigo de una Galicia mística, la de los antiguos eremitas que buscaron la soledad en cuevas y laderas. Lugares como la iglesia de San Paio de Diomondi o los meandros de Cabo do Mundo justifican por sí solos cada kilómetro de esfuerzo.
Mapa del Camino de Invierno
El Camino de Invierno se une a la Vía de la Plata tras cruzar la Sierra del Faro y es la última gran ruta jacobea por descubrir. Una experiencia para quienes peregrinar de una forma auténtica, alejada de las modas del momento, sin prisa, porque llegar importa, pero también todo lo que sucede mientras se avanza.