La ciudad más cara del mundo para viajar

La ciudad más cara del mundo para viajarGetty Images

Ni Londres ni Zúrich: esta es la ciudad más cara del mundo para viajar

Se ha ganado a pulso el título de destino más costoso del planeta. Impecable, eficiente y vanguardista, la excelencia en los servicios públicos se paga a precio de oro

En las conversaciones de viajes se suele mencionar a esta ciudad-estado, una de las pocas que aún existe en el planeta, como uno de esos lugares donde te multan por tirar un papel al suelo, mascar chicle o no cruzar la calle por el paso de cebra. Eso se cuenta siempre de Singapur, pero no tanto que está considerada como la capital más cara del mundo para los viajeros.

Según los rankings internacionales más recientes, Singapur ocupa el trono de la urbe más cara del planeta para los viajeros

Porque según los rankings internacionales más recientes, como el Global Wealth & Lifestyle Report 2025 o los índices de coste de vida de Luxury Gold, la ciudad más cara del mundo para el viajero no es Londres, ni Ginebra o Zúrich, ni siquiera Nueva York. El trono lo ocupa, de manera recurrente, Singapur, la capital financiera situada en el corazón marítimo del sudeste asiático. Los aficionados del Valencia Club de Fútbol la conocen porque el polémico dueño del club, el magnate Peter Lim, es singapurense.

Una pulcritud casi irreal

Espectacular vista nocturna de la ciudad-estado de Singapur

Espectacular vista nocturna de la ciudad-estado de SingapurGetty Images/iStockphoto

La ciudad-estado de Singapur está consolidada como el tercer centro financiero más grande del globo. Pero, más allá de la fotogénica Marina Bay, los rascacielos de cristal, su puerto infinito y su famoso aeropuerto, Singapur es famosa por una pulcritud casi irreal, fruto de una rigurosa aplicación de la ley que castiga con severas multas infracciones mínimas. Es este entorno de seguridad absoluta y orden matemático lo que atrae a las mayores fortunas del mundo, elevando el coste de vida a niveles casi prohibitivos.

Por qué se dispara el presupuesto

La cascada de vértices más alta del mundo está en el aeropuerto de Singapur

La cascada de vértices más alta del mundo está en el aeropuerto de SingapurGetty Images

Singapur combina una economía de hierro con una escasez crónica de suelo. El resultado es un destino eficiente y seguro, pero donde cada metro cuadrado y cada minuto de ocio tienen un precio superior al de casi cualquier metrópoli occidental.

Dormir en Singapur es el principal escollo para el presupuesto. Las tarifas en distritos icónicos como Marina Bay o Orchard Road superan con frecuencia a las de las grandes capitales europeas. La demanda constante de viajeros de negocios y turismo de lujo mantiene los precios en una meseta elevada durante todo el año.

Dormir en Singapur es el principal escollo para el presupuesto, mientras que la gastronomía da un cierto respiro

El único capítulo donde el viajero puede elegir con más ancha manga es el gastronómico. Por un lado, los famosos hawker centres permiten degustar platos con estrella Michelin por apenas unos euros. Sin embargo, en cuanto se opta por un restaurante convencional, la factura se dispara. El alcohol, gravado con impuestos altísimos, es uno de los más caros del mundo: una cerveza en un local de moda puede costar lo mismo que una cena completa en otros países.

Ocio y movilidad

El coche privado soporta muchos impuestos en Singapur

El coche privado soporta muchos impuestos en SingapurGetty Images/Thomas Faull

Moverse por la ciudad de Singapur es un placer de eficiencia, pero el ocio urbano, desde los miradores de estética futurista hasta los exclusivos beach clubs de la isla de Sentosa, compite en precios con el lujo de Mónaco o Dubái. Aunque el presupuesto depende del perfil del viajero, en 2025 el gasto mínimo diario para un turista de clase media estaba en unos 150-180 dólares por persona. Esta cifra cubre un alojamiento digno, transporte y comidas moderadas, evitando los excesos.

En 2025 el gasto mínimo diario para un turista de clase media en Singapur estaba en unos 150-180 dólares por persona

Para definir si es la ciudad más cara, todo depende del indicador. Si se mide el transporte privado, Singapur no tiene rival (tener un coche es un lujo casi inalcanzable por sus impuestos). Si se mide el alojamiento, Nueva York sigue cerca. Pero, como factor común, Singapur es la única que aparece de forma constante en el top 3 de todas las categorías a valorar.

El paraíso de las multas

Centro "hawker" o zona de comidas en Singapur

Centro «hawker» o zona de comidas en SingapurGetty Images

Como se ha mencionado, Singapur es conocida internacionalmente como la «Fine City», un irónico juego de palabras en inglés que define a una ciudad «excelente» (fine), pero también plagada de «multas» (fines). Este orden milimétrico se sostiene sobre un sistema de sanciones por conductas que en Occidente pasarían inadvertidas.

El orden singapurense se sostiene sobre un sistema de sanciones por conductas que en Occidente pasarían inadvertidas

Cuestiones tan domésticas como olvidar tirar de la cadena en un baño público, mascar chicle, comer un caramelo en el Metro o cruzar la calle fuera del paso de cebra pueden derivar en multas que oscilan entre los 150 y los 1.000 dólares de Singapur (entre 100 y 700 euros aproximadamente). Incluso existe una sanción por no recoger la bandeja en los centros de comida callejera, una medida reciente para garantizar la higiene absoluta del espacio público.

Cómo evitar multas siendo turista

Turistas en el barrio chino de Singapur

Turistas en el barrio chino de SingapurGetty Images/iStockphoto

Para que el viaje no acabe costando el doble de lo previsto, el sentido común es la mejor herramienta, pero en Singapur hay que llevarlo al extremo. Observe las señales, las estaciones de Metro y los parques están llenos de señalética prohibitiva muy clara; ignorarlas no es una opción.

No intente entrar al país con grandes cantidades de tabaco ni, por supuesto, con chicle en la maleta. Si fuma, hágalo solo en las áreas delimitadas por líneas amarillas en el suelo. Recuerde siempre recoger su mesa en los hawkers y asegúrese de dejar los baños públicos tal y como le gustaría encontrarlos.

A pesar de esta severidad, Singapur no es un estado opresivo para quien cumple las normas. Al contrario, el viajero descubre pronto que el impuesto de la disciplina se traduce en una experiencia urbana segura, cómoda y gratificante, que también tiene su coste para disfrutarla en la ciudad más cara del mundo para viajar.

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