Paso del Gran San Bernardo, entre Italia y Suiza
El paso de montaña más legendario de los Alpes que cuenta la historia real de los perros San Bernardo
Situado a casi 2.500 metros de altitud, en la frontera entre Suiza e Italia, el Paso del Gran San Bernardo marcaba el punto más duro de la medieval Ruta Francígena hacia Roma
Mucho menos conocida que el Camino de Santiago, la Ruta Francígena era la principal vía de peregrinación para quienes venían de Francia y las Islas Británicas hacia Roma, a las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y, eventualmente, hacia los puertos de Apulia para embarcar a Jerusalén.
Los peregrinos de la Ruta Francígena debían cruzar este inhóspito paso para entrar a Italia desde Suiza
Esta importante ruta de peregrinación que conecta el Valais suizo con el italiano Valle de Aosta tiene sus raíces en la Alta Edad Media y en su recorrido había y hay un lugar de los Alpes especialmente marcado: el Paso del Gran San Bernardo (Col du Grand Saint-Bernard). Situado a 2.473 metros, los peregrinos debían cruzarlo para entrar a Italia desde Suiza, siendo el punto más alto de todo el recorrido de 2.000 kilómetros entre Canterbury y Roma.
Hospicio para peregrinos y viajeros
Imagen del siglo XIX de los monjes del Hospicio del Gran San Bernardo, en el cantón de Valais (Suiza)
Tormentas súbitas, aludes, frío extremo y una visibilidad que podía desaparecer en minutos eran constantes en este paso, que provocaba muchas muertes, por lo que en el siglo XI (año 1050) Bernard de Montjoux, archidiácono de Aosta, fundó aquí un hospicio para asistir y proteger a los peregrinos y viajeros que utilizaban este paso para cruzar los Alpes. Algunos compañeros, miembros del clero valdostano, ayudaron a Bernardo a construir esta casa que recibe unos 20.000 visitantes al año y recibe a más de 30 voluntarios. Los monjes criaban a grandes y atléticos perros de montaña que los ayudaban en las labores de rescate de los viajeros que se perdían.
Unos perros únicos
Estatua de San Bernardo en el Paso del Gran San Bernardo
Así nacieron los perros San Bernardo. Eran animales grandes, resistentes, ágiles, con un olfato extraordinario y una intuición afinada para detectar personas sepultadas por la nieve. Lejos de la imagen romántica que ha llegado hasta nosotros, estos perros no llevaban barriles de brandy al cuello (un mito nacido de una broma de unos obreros en el siglo XIX), pero sí portaban collares de cuero reforzados con púas de metal, una protección real frente a los lobos.
«Barry, el salvador de personas»
Perro San Bernardo con el hospicio al fondo
Y entre todos ellos hubo uno que pasó a la historia con nombre propio: Barry. Conocido como Barry der Menschenretter ( «Barry, el salvador de personas»), trabajó en el paso a comienzos del siglo XIX y se convirtió en el San Bernardo más famoso de todos los tiempos. Salvó a 40 personas atrapadas en la nieve y su leyenda creció tanto que acabó rodeada de exageraciones, incluida la falsa historia de una muerte violenta. La realidad es que «Barry» se retiró viejo y murió tranquilamente en Berna, donde su cuerpo se conserva.
La Fundación Barry
Perros San Bernardo de la Fundación Barry
Tan grande fue su leyenda que hoy da nombre a la Fundación Barry para el cuidado y protección de esta raza, institución que está situada junto al Hospicio del Gran San Bernardo. En la actualidad, el principal recinto de crianza de perros San Bernardo ya no está en el hospicio, pero una treintena de ejemplares se pueden admirar en el Paso del Gran San Bernardo durante el verano, con paseos guiados para disfrute de grandes y pequeños.
Durante el verano de realizan paseos guiados con perros San Bernardo de la Fundación Barry, para disfrute de grandes y pequeños
El paso atesora más historias y leyendas. Contiene un mausoleo que recuerda el paso de Napoleón, su artillería y sus tropas en el año 1800 (el hospicio alimentó a su ejército de 45.000 hombres) y alberga una morgue con cuerpos congelados no reclamados por sus familiares.
Paso de leyenda
Paso del Gran San Bernardo en verano
Debido a la altitud y a su duro clima, el Paso del Gran San Bernardo suele estar abierto al tráfico y para caminantes solo durante los meses de verano (generalmente de junio a septiembre), permaneciendo cerrado por nieve el resto del año. Un lugar de Europa realmente especial y duro, histórico y religioso, con ejemplos máximos de sacrificio y de ayuda al prójimo. Un paso de leyenda.