La ciudad amurallada más sorprendente y desconocida de España

La ciudad amurallada más sorprendente y desconocida de EspañaGetty Images

Qué esconde la ciudad amurallada más sorprendente y desconocida de España

A orillas del río Tinto, una colosal muralla rojiza protege el secreto mejor guardado de Huelva: un conjunto monumental que es una de las pocas plazas fuertes de Europa que conserva su trazado almohade íntegro

Hay ciudades que presumen de murallas como un vestigio del pasado y otras que, sencillamente, siguen habitando dentro de ellas. Niebla pertenece a este segundo grupo. Situada en el interior de la provincia de Huelva, esta pequeña localidad andaluza custodia uno de los recintos amurallados más impresionantes de la Península y, paradójicamente, uno de los menos transitados por el turismo de masas.

Esta pequeña localidad andaluza custodia uno de los recintos amurallados más impresionantes de la Península

Con más de dos kilómetros de muralla casi íntegra, Niebla se descubre atravesando puertas fortificadas y cruzando un puente romano que, veinte siglos después, sigue siendo la arteria principal de entrada al casco histórico. Aquí la historia no se contempla tras un cordón de seguridad; se pisa y se vive con una naturalidad asombrosa.

Ex capital del Condado

Muralla de Niebla (Huelva)

Muralla de Niebla (Huelva)niebla.es

Esta villa milenaria, antigua capital del Condado de su nombre, se levanta en una colina sobre el río Tinto, dentro de un recinto jalonado de torres de planta cuadrada y octogonal y que constituye un conjunto de gran belleza y una de las poblaciones más bonitas de Huelva. La ciudad intramuros conserva parte de su antiguo trazado y entre sus monumentos cabe destacar el Alcázar de los Condes de Niebla, la mezquita, la iglesia de Nuestra Señora de la Granada, la iglesia de San Martín y el Hospital de Santa María. Fuera del recinto, el puente y el acueducto romanos.

Factura almohade

Iglesia de San Martín vista a través de un arco almohade

Iglesia de San Martín vista a través de un arco almohadeJosé Lucas

El recinto, de factura almohade (siglo XII), rodea por completo el núcleo urbano. Sus torres macizas y puertas monumentales, como la del Buey o la del Socorro, convierten el paseo por el adarve en una lección de arquitectura militar. Desde lo alto, la vista se pierde en el curso del río Tinto, cuyas aguas ocres subrayan el carácter indómito de esta plaza estratégica.

Civilizaciones del Tinto

Castillo de los Guzmanes

Castillo de los Guzmanesniebla.es

Niebla fue romana, visigoda, islámica y cristiana. Esa superposición de civilizaciones tiene su máximo exponente en el Castillo de los Guzmanes, una fortaleza medieval levantada sobre la antigua alcazaba. En su interior, las calles son tranquilas, ajenas al reloj, con restos arqueológicos que emergen entre casas bajas y plazas silenciosas.

Durante la época de los visigodos fue la primera sede episcopal de la Bética

Su fundación parece ser que se debe a los ligures. Cuando la conquistaron los cartagineses era ya una población fortificada. En la época romana se llamó Llipla. Fue una plaza romana de gran importancia en el camino de Itálica, con permiso de acuñar moneda propia. Durante la época de los visigodos fue la primera sede episcopal de la Bética y en el periodo de Al-Andalus fue una de las ciudades más importantes y hermosas, a la que dieron el nombre de Madina Labla.

De la grandeza al anonimato

Puente romano sobre el río Tinto en Niebla

Puente romano sobre el río Tinto en NieblaJosé Lucas

La conquista cristiana de Niebla fue llevada a cabo por el rey Alfonso X en el años 1257. Parece ser que en su conquista se utilizó por primera vez la pólvora en España. En 1364 se crea el Condado de Niebla y en el siglo XV pasó a los dominios de la Casa de Medina Sidonia y finalmente a la Casa de Alba, hasta la disolución de los señoríos en el siglo XIX.

Puerta del Agua en las murallas de Niebla

Puerta del Agua en las murallas de Nieblaniebla.es

A pesar de contar con tan rica historia, quizá el mayor lujo de Niebla sea su anonimato. Al margen de los grandes circuitos, permite al viajero detenerse en los detalles sin presiones. Su tamaño compacto la hace ideal para una escapada de media jornada, combinable con la capital onubense o los paisajes mineros cercanos. Es el destino perfecto para quien busca el patrimonio real: aquel que sobrevive en silencio, esperando ser descubierto.

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