El pueblo español completamente rodeado por territorio francés
El pueblo español dentro de Francia que alberga la farmacia más antigua de España
En los Pirineos orientales hay una anomalía geográfica fascinante: una villa española completamente rodeada por territorio francés
Hay lugares que son el resultado de una curiosidad histórica. La localidad española de Llívia, que administrativamente pertenece a la provincia de Gerona, es uno de ellos. En el año 1659, tras la firma del Tratado de los Pirineos, España cedió a Francia 33 pueblos de la comarca de la Cerdaña. Sin embargo, Llívia se salvó de este traspaso porque entonces ostentaba el título de Villa y no de Pueblo, lo que le permitió seguir siendo territorio español. Hoy, este enclave de apenas 13 kilómetros cuadrados es un destino único donde se cruza una frontera invisible para comprar el pan o ir al médico.
Bien conservado
La Torre Bernat de So, el símbolo de la villa
Además de ser una curiosidad cartográfica y geográfica, Llívia es un pueblo de montaña impecablemente conservado. Su casco antiguo, de calles empedradas y casas de granito con tejados de pizarra, invita a un paseo sin prisas. El símbolo de la villa es la Torre Bernat de So, una fortificación del siglo XV que vigila este pedazo de soberanía española en el Pirineo francés.
Una farmacia del siglo XV
Museo de la Ciudad y la Farmacia más antigua de España
El gran tesoro de Llívia es su Farmacia Esteva. Fundada a principios del siglo XV, está considerada como la más antigua de España y una de las más antiguas de Europa. Hoy convertida en museo, permite viajar al pasado entre tarros de cerámica azul (albaredos) que guardaban remedios medievales y un mobiliario barroco que es pura artesanía. Es, sin duda, la parada cultural obligatoria del enclave.
La «Guerra de los Stops»
Interior del Museo de la Farmacia
Como toda frontera curiosa, Llívia tiene sus leyendas modernas. Durante años, la carretera que une el enclave con el resto de España (la N-154) fue objeto de una curiosa disputa: la Guerra de los Stops. Los franceses instalaban señales de prioridad en los cruces y los españoles las quitaban por la noche alegando que era territorio neutral. Hoy la paz es absoluta y la carretera es simplemente un camino panorámico hacia la nieve.
Naturaleza y gastronomía
Iglesia parroquial de Llívia
Lo mejor de Llívia es su ubicación estratégica. Al estar rodeada de Francia, ofrece acceso inmediato a estaciones de esquí francesas como Font-Romeu y a la vez está a solo 15 minutos de la española Masella. Es el campo base perfecto para quienes buscan lo mejor de ambos países: la gastronomía y precios españoles con los paisajes y pistas del Pirineo francés. Y no hay que dejar la villa sin probar su plato imprescindible: un trinxat de la Cerdaña (col, patata y tocino frito), el plato que une a los dos lados de la frontera y que en Llívia bordan en sus restaurantes de piedra.